Ojos de fuego

Hacía calor, ¡mucho calor! No sabía si era por el verano o por la espera. Olvidé cuánto tiempo estuve esperando por este inspirador y sublime momento: tal vez fueron 2 dos años o dos días; posiblemente, fueron tan sólo dos minutos, los 2 minutos más largos de cualquier historia.  A decir verdad, la hubiera esperado dos vidas seguidas. Tan sólo el olor de su pelo, que aún llevo dentro de mí, encapsulado y vital, o el reflejo del sol brillante sobre la exquisitez de sus largas y torneadas piernas hubiera valido la espera.

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