Revolución tecnológica, la utopía nacional

Para el año en curso se destinaron trescientos cincuenta y siete mil millones de pesos para ciencia y tecnología en Colombia.

Según el Ministerio de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (MinTIC), Colombia necesita noventa y tres billones de pesos para cerrar la brecha digital. Collage por Lisa Rincón

El auditorio retumbaba en aplausos, era 30 de abril de 2019 y el presidente Iván Duque, apoyado por el Foro Económico Mundial, daba por inaugurado el primer Centro para la Cuarta Revolución Industrial de Hispanoamérica, en Medellín; un hecho que transformaría el panorama tecnológico e industrial del país, pues Colombia pretende desarrollar proyectos innovadores de talla internacional para mejorar su actividad económica y generar progreso, sobre todo, en lo que respecta al sector disruptivo.

Sin embargo, a 412,8 kilómetros en la ‘Ciudad de las Acacias’, esa Revolución industrial y tecnológica de la que hablaban los medios de comunicación, la presidencia y algunos ciudadanos parece ajena a la realidad, dado que -a pesar de ser una ciudad eje turístico del centro país- la interconectividad, las herramientas tecnológicas y el conocimiento sobre dichas escasea, tanto en el casco urbano como en las veredas, donde los servicios públicos básicos aún representan un sueño lejano.

“Dirigir la planeación, formulación, implementación, seguimiento y evaluación a las políticas, planes y programas que propendan el acceso, uso, apropiación y aprovechamiento productivo de Tecnologías de la información y las comunicaciones, con el fin de fomentar su uso como soporte del crecimiento y aumento de la competitividad en los distintos sectores de la población”: artículo 24, Decreto 1414 de 2017 del Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones.

Y aunque desde hace algunos años la Administración Municipal, mancomunadamente con el Gobierno Nacional, adapta la creación de espacios tecnológicos como los puntos Vive Digital o Vive Lab para la capacitación de adultos, jóvenes y niños en las nuevas tecnologías, el déficit es evidente, puesto que las comunidades siguen desconociendo su alcance, no sólo por la falta de herramientas digitales como computadoras o teléfonos inteligentes, sino también por el analfabetismo digital, que genera más desigualdad en el país.

Vive digital, ¿al alcance de todos?

Desde 2014, el Gobierno Nacional -por medio del Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (MinTIC)- ha desarrollado diversas estrategias para contrarrestar la brecha digital, casos tales de las zonas Wi Fi públicas, los Puntos Vive Digital o Vive Lab, que “son espacios de formación para el desarrollo de contenido digital -comenta Andrés Bonilla, encargado del Punto Vive Digital de Girardot– los “cuales se encuentran abiertos para toda la comunidad interesada”.

No obstante, dichos cursos no logran abarcar a toda la comunidad girardoteña, pues además del desconocimiento general sobre su existencia, la burocracia que trae consigo la inscripción a los talleres y la falta de dominio sobre conceptos básicos respecto del manejo de computadores o instrumentos tecnológicos, conlleva a que los ciudadanos se desinteresen por el aprendizaje de temas digitales, fenómeno visible tanto en jóvenes como en adultos mayores.

Girardot cuenta con tres Puntos Vive digital, ubicados en el antiguo ITUC, colegio Policarpa y la Institución Educativa Francisco Manzanera Hernríquez, categorizados como puntos tradicionales por ofrecer cursos básicos de informática. Foto por Geraldine Cruz

Sumado a ello, la ausencia de tales recintos en las zonas rurales de Girardot se convierte en un factor clave para que la brecha digital persista y se amplíe, pues la “accesibilidad para dichas comunidades es casi nula”, señala Sebastián España, estudiante de Comunicación Social y Periodismo, dados aspectos como la movilidad desde sus hogares o la economía de las familias, que impide su participación en actividades digitales. Además, “de las inexistentes conexiones o satélites, que generen conectividad en esos lugares”, enfatiza España.

Posibles soluciones que van y vienen

Ahora bien, conscientes de la desigualdad que ocasiona la falta de herramientas digitales y el ser lego en su uso, existen programas de instrucción en tal área ofrecidos por entidades externas al Estado, como UNIMINUTO, que “en años pasados realizaba cursos de alfabetización en informática básica para adultos”, acota Harry Salomón, integrante del CED de UNIMINUTO; los cuales permitían mejorar la calidad de vida de las personas, “brindándoles herramientas y conocimiento para que tuvieran mejores oportunidades laborales”, concluye Salomón.

Empero, la poca participación en dichos talleres generó el cierre de los mismos, dado que, al ser población vulnerable, en su mayoría de zonas veredales, encontraba la asistencia como un proceso engorroso, que, sumado a la carencia de dispositivos tecnológicos en sus hogares, convertía tal proceso de formación en una carga. Hechos, que no se ven reflejados en las cifras nacionales, pues se habla de la disminución de la brecha digital en un 26%.

“Empoderar a los ciudadanos y hogares en el entorno digital”; por esto se define la importancia de promover la formación en habilidades digitales básicas y herramientas, aplicaciones y contenidos que les permita hacer uso productivo del entorno digital para solucionar sus problemas, generar ingresos y desarrollar sus actividades diarias: Plan Nacional de Desarrollo 2018-2020.

Cifras del MinTic, que sólo reflejan “la inversión gubernamental en herramientas tecnológicas, más no en la alfabetización digital”, declara Cristian García, docente de UNIMINUTO, quien agrega que “el Estado colombiano debe trabajar en políticas públicas, que tengan en cuenta el contexto del país e inviertan en digitalización, tanto de herramientas como de alfabetización, dentro de zonas históricamente apartadas, donde no sólo no se visibiliza el desarrollo tecnológico, sino también haya ausencia de los servicios públicos básicos”.

Entonces, si un Gobierno es incapaz de cubrir las prestaciones básicas para la vida digna de su nación ¿cómo puede considerarse un centro para la revolución tecnológica e industrial? Pues, sencillo, olvidando las necesidades de su pueblo, invirtiendo sumas de dinero en sitios que únicamente ayudan de manera superflua a luchar contra la desigualdad digital; en los que la alfabetización resulte de un golpe de suerte, que no llega afuera de las grandes urbes del país, por ejemplo, Girardot.

Etiquetas: Punto Vive Digital Lab al servicio tecnológico; Curso de competencias digitales; Tecnologías de la información y la Comunicación; Colombia, país con escasez en desarrollo tecnológico

                                                                                                                Caricatura por Geraldine Cruz
                                                                                                Infografía por Yussen Hernández

 

Por Geraldine Cruz, Yussen Hernández, Lisa Rincón

4 comentarios en “Revolución tecnológica, la utopía nacional

  • el 15 marzo, 2020 a las 12:19 PM
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    La tecnología es una excelente estrategia para establecer una economía donde un país puede auto sostenerse, pero pocos son los predilectos que pueden acceder a ella. Vivimos en una sociedad subdesarrollada en donde la tecnología es precaria en zonas rurales, solo existe una verdadera red informática en las urbes siendo un asunto más de desigualdad social en el territorio colombiano; además, la escasez de equipos en zonas aledañas hace aún más difícil una «revolución informática» por consiguiente las personas no encuentran mucho interés en una alfabetización informática. Es importante prestar atención en que invierte el estado los recursos y analizar si en realidad hay un desarrollo en las áreas rurales ya que un país no solo lo constituyen las grandes metrópolis y cooperar con una enseñanza informática a personas poco involucradas con este concepto tecnológico.

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  • el 12 marzo, 2020 a las 10:51 PM
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    El ministerio de agricultura y desarrollo rural puede de dicha tecnología brindar la opción a las entidades de conocer mejor a los productores agropecuarios, como en reducir los tiempos de respuestas e ingresar a mas campesinos al sistema financiero, que es uno de los objetivos de la estrategia de la población rural. Se puede decir que los agricultores de Colombia reconocen que tuvieron que pasar décadas para que se viera una política agropecuaria seria, atacando principalmente riesgos de clima y rentabilidad que son los factores de inciden en el éxito o el fracaso de los productores del país para una buena comunicación con el sector rural.

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  • el 12 marzo, 2020 a las 3:28 PM
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    El ministerio de agricultura y desarrollo rural puede de dicha tecnologia brindar la opción a las entidades de conocer mejor a los productores agropecuarios, como en reducir los tiempos de respuestas e ingresar a mas campesinos al sistema financiero, que es uno de los objetivos de la estrategia de la poblacion rural.

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  • el 12 marzo, 2020 a las 3:21 PM
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    El Ministerio de agricultura y dessrrolo rural puede de dicha tecnología brindar la opción a las entidades de conocer mejor a los productores agropecuarios, como en reducir los tiempos de respuesta e ingresar a mas campesionos al sistema financiero, que es uno de los objetivos de la estrategia de la poblacion rural.

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