El paradójico precario servicio de salud en la ‘Ciudad Salud’

La principal entidad en salubridad pública de Tocaima se encuentra con 1.006 denuncias por servicios médicos deficientes.

 

Convida, junto con Coomeva, Emdisalud, Comfacundi y la EPS indígena Dusakawi, alcanzan una deuda de casi dos billones de pesos. Foto por Javier Montaño

Desde que la Ley 100 de 1993 rige, el bienestar en Colombia ha sido considerado como mercancía. A la vez, de quedar sujeto a constituir un bien transable, del que los inversionistas privados, tan sólo por servir como intermediarios, obtienen una plusvalía.  El problema radica en que dicho modelo de negocio acrecienta el margen de inequidad en salubridad e incrementa el gasto público, sin mejorar la calidad del servicio, excluyendo la protección y satisfacción de sus usuarios. 

 Para 2018, hubo 1’824.599 quejas presentadas a la Superintendencia de Salud, de las cuales un 68,6% fueron contra las EPS del régimen contributivo y 24,3%, contra las EPS del régimen subsidiado, según el Ministerio de Salud. En Tocaima, los casos de negligencia en perjuicio de los usuarios del Hospital Marco Felipe Afanador (IPS) crecen; se alega la ausencia sistemática de medicamentos en general y, además, que la atención del personal dista de ser la adecuada para una institución de salud.

El ciudadano tiene mecanismos para hacer efectivo su derecho a la salud, pero los desconoce”, acota Walter Bustos, docente de Trabajo Social en UNIMINUTO.

 La inconformidad ciudadana no se hizo esperar, tal es el caso de Nancy Céspedes, cotizante de la IPS en la ´Ciudad Salud´, quien ha alzado su voz  frente al “precario servicio terapéutico que presta la entidad”, pues alega haber interpuesto derechos de petición para que “los equipos especializados estén en óptimas condiciones”. Denuncia que se suma al promedio de 54 quejas registradas por hora ante la Superintendencia Nacional de Salud, debido a las fallas presentadas en el sistema del ramo.

 

La hipertensión arterial es la patología con mayor incidencia en personas mayores de 30 años; más de 4.360 casos aparecen registrados por la Secretaría de Salud de Cundinamarca. Foto por Javier Montaño

Un caso local

Una tocaimuna de 53 años, quien lleva 31 años trabajando en la Administración Municipal  y que, como funcionaria su EPS es Convida, donde ha recibido el servicio de salud desde siempre –según afirma Nancy Céspedes, secretaria de la Alcaldía-; no obstante, brindan un servicio muy pobre. Son negligentes y maleducados, toda vez que desde hace tres meses se presentan inconsistencias con las herramientas terapéuticas del hospital el que tiene el convenio la entidad de prestadora de salud.  

 “Fui, en noviembre, a una cita. Me habían trasladado sin autorización a Girardot”, al presentar la queja, “escalaron la cita de nuevo a Tocaima” (sic), afirma Céspedes. Las dificultades con la entidad han sido valoradas por sus usuarios, quienes presentan un derecho de petición, pues “se reclaman derechos, porque nos pertenecen” (sic), asegura Jonathan Cadena, estudiante de Contaduría Pública. Pero la respuesta de la EPS y del hospital es “mandar de una entidad a otra, presentando el recurso” (sic), concluye Céspedes.

Ante el panorama desalentador propuesto por las entidades prestadoras del servicio de salud, “los usuarios tienen la posibilidad de elegir entre la variedad que actualmente prestan atención”, agrega Javier Díaz, estudiante de Ingeniería Civil de UNIMINUTO. Acciones que deben ser reconocidas por la ciudadanía “elegir la que mejor se adecue a las necesidades de sus beneficiarios”, concluye Díaz. A pesar de las diversas situaciones negativas, personas como Céspedes considera que “existen empresas de salud que deben ser garantes de todas las necesidades de los usuarios”, indica.

Siendo la salud un derecho de segunda generación, no estaría plenamente garantizado al ofertarse dentro de la lógica de la competencia libre, por lo que pacientes como Nancy Céspedes, se ven afectadas por las inconsistencias y fluctuaciones que dentro del mismo mercado se pueden presentar. “Los derechos fundamentales pueden ser demandados”.

Lo público versus lo privado 

Teniendo presente sólo la capacidad adquisitiva, el acceso a la seguridad social se restringe a aquéllos que pueden pagar por una atención especializada. No obstante, la política pública en el país pretende subsanar la desigualdad del sistema con acceso subsidiado a dicho derecho. “La Constitución esgrime el derecho a la vida; y aunque la salud se encuentra ligada a éste –argumenta Bustos-, el hecho de tener libre elección ante las entidades (EPS) significa que el Estado está cumpliendo”, (sic).

“La salud de régimen contributivo brinda atención especializada, muy superior a la brindada en el ámbito público”: Javier Díaz, cotizante de EPS privada.

De momento, Céspedes se encuentra a la espera de las estrategias de la EPS Convida y el hospital para dar respuesta a sus peticiones, antes de acudir a la acción de tutela o tomar la decisión de trasladarse a otra EPS que sí cumpla con los requerimientos necesarios para la recuperación de su padecimiento. “El sistema le permite a la ciudadanía tomar sus propias decisiones respecto de las instituciones que le prestan el servicio de salud” (sic), finaliza Bustos.

Etiquetas: Derecho a la salud, Convida, Cabildo abierto, Lucha constante

 

Caricatura por Alexánder Nieto

 

Infografía por Alexánder Nieto

 

 

 

Por Alexánder Nieto, Javier Montaño Guzmán, Nicolás Aranda Sepúlveda

2 comentarios en “El paradójico precario servicio de salud en la ‘Ciudad Salud’

  • el 18 marzo, 2020 a las 2:51 PM
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    La salud es un tema cada vez más delicado en Colombia, iniciando por los desgastantes trámites administrativos, la falta de efectividad se ve reflejada en la calidad de su personal y su trato hacia el usuario. Los que más necesitan este servicio son adultos mayores y personas con enfermedades terminales lo cual se complica cuando se juntan ambos factores; cosas tales como derechos de petición, y demás trámites para una persona en éstas condiciones es una total falta de respeto. En conclusión: hay que vivir en una gran ciudad y pagar demasiado para obtener un buen servicio.

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  • el 16 marzo, 2020 a las 9:57 PM
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    Debemos decir que el sistema de salud de Colombia en general tiene grandes fallas a la hora de manejar los ingresos económicos, no está en la capacidad de prestar un servicio eficiente y de calidad para sus afiliados, esto a causa de la ley 100 que acéptese o no perjudica a las personas incrementando el gasto público, aunque esto no ayuda a mejorar ningún servicio que presta esta entidad, hay que rescatar el buen trabajo del personal médico a pesar de no tener el equipo necesario hacen una gran labor como profesionales.

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