¿Qué espera Girardot de las elecciones?

Efraín Pastor Nieves

Girardot ‘La Ciudad de las Acacias’ sigue sumida en una crisis política que se prolonga indefinidamente ante el desconcierto de la población, en la medida que los intereses particulares de los clanes partidistas locales y regionales manipulan, en causa propia, dentro de los órganos de control y de justicia, dilatando, procedimientos y decisiones que son vitales para restablecer la gobernabilidad y las buenas costumbres en la Administración Municipal.

Amplios sectores sociales comunitarios piden que haya actuación efectiva de las autoridades para concluir la película del supuesto robo de las elecciones pasadas y del manejo inescrupuloso –y presuntamente corrupto–de las escuálidas finanzas municipales por parte de los sectores que llegaron al poder, anunciando cambios radicales en favor de la renovación política, la moralidad y la modernización de la ciudad, y reclamándose patriotas raizales poseedores de las capacidades, que no veían en otros para gobernar bien adecuadamente y de manera transparente.

El afán de enriquecimiento fast-track y la soberbia imberbe de los jóvenes irreverentes, elevados a la condición de consagrados dirigentes del cambio y la esperanza, en medio de una altisonante campaña mediática dieron al traste con las esperanzas que habían sembrado durante los días de campaña en  grandes mayorías populares, que anhelaban realmente un cambio de estilo y de rumbo en la dirección de la ciudad.

Como consecuencia del mal gobierno y las presuntas trampas que urdieron los nóveles autoproclamados salvadores para ganar y permanecer en el poder municipal, Girardot se encuentra en la inopia, en el limbo -­como la totumita que da vueltas en la moya del río–; mientras los órganos de control fiscal y disciplinario del Estado y la propia justicia que deja el proceso abierto en contra de los exalcaldes acusados por la Fiscalía –de graves delitos contra el sistema electoral y la contratación pública– callan, omiten y dejan dilatar extenderlos procesos al compás de la marcación con presión que ejercen ejercida por los politicastros cundinamarqueses que apadrinan a sus prohijados y fallidos emprendedores del cambio en el municipio. 

En elecciones parlamentarias se ve en Girardot la presencia y algarabía de los candidatos en campaña que, como siempre en cada ocasión comicial, invaden el espacio público, lo llenan de afiches, vallas y murales,  someten a los habitantes a un permanente bombardeo auditivo, proclamando sus vanas promesas en un río de babosería y demagogia barata. Y llegan con las tulas a comprar conciencias y transar votos con los falsos líderes de la decadencia y la corrupción, que inescrupulosamente se venden y venden a la gente del común, aprovechándose de las necesidades que genera el fenómeno de la pobreza de nuestros habitantes .

¿Qué esperar y qué le conviene a los girardoteños? Que surjan líderes distintos a los de siempre, burgomaestres que sean dolientes de la ciudad y que no vayan a dejarse cooptar por el sistema de la venalidad politiquera una vez sean elegidos. Y que gane quien realmente llegue a construir Municipio y ciudad generando desarrollo. 

Etiquetas: Corrupción electoral del exalcalde de Girardot, Elecciones territoriales, Bombardeo de propaganda política callejera, Nuevas miradas de la política local

Por Efraín Pastor

3 comentarios en “¿Qué espera Girardot de las elecciones?

  • el 14 noviembre, 2019 a las 4:09 PM
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    Es increíble como una ciudad no puede darse cuenta que más de un candidato con propósito a ejercer un cargo público, que son la clara representación del pueblo, tienen procesos activos en la fiscalía por corrupción al sufragante y concierto para delinquir. En la historia de Girardot, se le han despojado de gran parte de sus principales motores económicos por culpa de pésimas administraciones, plagadas de corrupción y desfalcos. Se necesita un cambio a todo el pensamiento facilista que tiene a los habitantes del municipio sometidos a creer en las personas que primero le den una falsa ayuda económica.

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  • el 13 noviembre, 2019 a las 12:05 PM
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    La crísis en torno a la política con el pasar de los años ha venido aumentando, ya que los índices de corrupción cada vez crecen un poco más, y esto, genera cierto desconcierto en torno a la credibilidad de los candidatos a la alcaldía no sólo en Girardot sino en la mayoría de municipios y ciudades en Colombia, así mismo, la tolerancia hacia la corrupción es inadmisible ya que siempre se aspira y se vota por un buen gobierno, no al gobierno de una corriente política que tiene cualquier objetivo menos beneficiar al pueblo.

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  • el 12 noviembre, 2019 a las 12:03 PM
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    La política en contextos generales desde hace años ha venido generando una crisis que conlleva al desconcierto total de la población, temas como la venalidad política preocupan porqué por actos delictivos cometidos por funcionarios o autoridades públicas se ha reproducido el soborno, la colusión, el tráfico de influencia y el enriquecimiento oculto, alterando así a la sociedad con una de sus mayores preocupaciones, a esto, se le debe dar una actuación efectiva en compañía de las grandes autoridades nacionales y con ello crear una cultura de tolerancia reflexionando que la corrupción no es solo política, sino al contrario la corrupción empieza socialmente.

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