Las mujeres ya no vivimos en casas de muñecas

Por Martha Liliana Herrera, comunicadora social y periodista

El papel de la mujer en la sociedad ha mejorado considerablemente desde el siglo XX, ya no se trata de la mujer sumisa y obediente que hace lo que su marido le parezca conveniente. La opinión pasó a ser tenida en cuenta y gracias a esto se ha logrado escalar y reclamar derechos como el voto y la educación; en pocas palabras, lograr una equidad de género.

El libro “Casa de Muñecas” representa esos tímidos inicios de las mujeres que ya no querían vivir más bajo el yugo de un hombre que las tratase como porcelanas. Para 1879, ya en muchos países se sentían aires de revolución femenina, como en Gran Bretaña, donde en 1872 se había fundado la Sociedad Nacional para el Sufragio Femenino. A modo de anécdota, el caso de Emily Wilding Davison, quien aparentemente ofrendó su vida por la causa del voto femenino; en otros términos, constituyó el detonante para que la voz de la mujer se tomara en serio y se le abrieran las puertas en decisiones públicas.

Wilding, a sus 41 años, sufrió un accidente en el Derby anual de 1913, con motivo de la disputa en una carrera de caballos pura sangre. La activista por razones desconocidas saltó a la pista del hipódromo y fue embestida por el caballo del  Rey Jorge V. Su muerte dejó muchas dudas; pero lo cierto es que sirvió para impulsar la lucha de las mujeres que estaban inconformes con el trato que recibían. El mundo a lo largo del siglo XX sufrió transformaciones profundas que con las dos guerras mundiales, dieron paso a la mujer en fábricas y  universidades, permitiendo así posibilidades para conseguir un trato igualitario.

El autor de la obra teatral es Enrique Ibsen, quien sostuvo que no se trataba de una novela feminista; aunque tal vez en el fondo veía los profundos cambios que eran necesarios en la sociedad de aquel entonces para lograr un verdadero progreso. A lo largo de esa historia se ven variaciones en el personaje de Nora, quien inicialmente manifiesta su felicidad al estar casada con un hombre que la trata como una muñeca y le dice palabras bonitas todo el tiempo.

Su amiga, la señora Linde, empieza a descubrir que esa aparente felicidad no es completa y que Nora esconde algo; a pesar del secreto que la agobiaba siempre trata de disimular su pena y complace a su marido haciendo caso en cuanto a opiniones relacionaba. En un inicio suelen haber interrogantes, como ¿Qué es lo diferente de esta obra?, ¿será que es muy grave lo que hizo Nora para que tuviera tanto miedo?

Al develar la razón por la cual había mentido a su esposo, parece una simpleza; empero, entendida en el contexto donde estaba ubicada, era un crimen: deshonraba a su esposo y a sus hijos. La falta consistía en ¡haber pedido prestado dinero para salvar la vida de su esposo! Y, posteriormente, revelan que falsificó la firma de su padre moribundo, porque simplemente no quería que éste se enterara y sufriera por la grave situación de su hija.  La cuestión es que al vivir en esa casa de muñecas donde su padre y ahora su esposo la protegían, la había convertido en una mujer infeliz en su interior, porque no podía dar a conocer esa mentira piadosa que salvó la vida de un hombre. Ese acto tan noble era convertido por la sociedad de la época en algo perversísimo y el resultado que se esperaba era peor al que realmente se dio.

Aunque es un argumento bastante sencillo, al final deja ver la valentía de una mujer que decidió romper el molde y aceptar lo que la vida trajera para ella. Luego, de mucho meditarlo y tratar de impedir lo que había ocultado por ocho años, la verdad sale a flote y ocurre lo que alguna vez se llegó a imaginar. El giro que da el autor en las últimas tres páginas es magistral, puesto que Nora se rebela y decide hacer su vida aparte, lejos de un hombre al que creía amar; pero que en últimas la tomaba como una posesión que simplemente estaba asegurada, pues estaba convencido jamás partiría de su lado.

Nunca se sabrá con certeza cuál era el objetivo del señor Ibsen; sin embargo, es remarcable el hecho de que se haya atrevido a cuestionar la estabilidad de las familias tradicionales de ese momento. Es destacable que le diera voz a una mujer que no quería conformarse y aceptar las migajas de su marido, dado que simplemente él tenía la razón en todo. Deja ver la desigualdad existente entre los géneros y la reacción de Torvaldo,  marca el destino final de la pareja, porque su reacción dejó claro el concepto que tenía sobre su esposa y lo poco que le importaba lanzarla de cara a la crítica de la sociedad por algo que hizo ella  mostrando el amor y su lealtad hacia él. La decisión discutible de su personaje puede ser el abandono de los hijos; más no queda claro qué sucedió luego de que Nora cerró la puerta.

En materia de derechos ha habido avances significativos; no obstante, en muchos países de oriente aún se sigue vulnerando a las mujeres y niñas. El maltrato y los abusos reflejan el avance de las sociedades y la clave de todo reside en la educación, todavía que  a través de ella se empodera a las féminas para que no sean simplemente relegadas a las tareas del hogar y pensadas como seres creados específicamente para la reproducción.

Estamos en un punto crucial de la existencia humana, en virtud de que la mitad del mundo ha reconocido los derechos de la mujer y cada vez se recibe más un lugar dentro de la sociedad con oportunidades laborales, educativas y en materia de derechos. Ahora es la oportunidad de avanzar y conservar los logros de muchas mujeres que a lo largo de la historia reciente, así como Nora, tomaron una decisión trascendental que sirvió de ejemplo y marcaron un hito para transformar la forma de pensar respecto de la mujer.

Daniel Samper Pizano escribió en un texto para la Revista Credencial algo muy significativo  y es que “hoy, cien años después, parece increíble que la civilización occidental hubiera tardado más de 2.500 años en reconocerles a las mujeres un derecho tan obvio como es el del voto, base de la democracia formal”.

Etiquetas: Se construye primer proyecto social para la mujer de Tocaima, Ecofeminismo: mujeres tejiendo la vida, Reflexiones sobre la feminidad, Una mujer comprometida con la comunidad girardoteña y el medio ambiente

Por Martha Herrera

2 comentarios en “Las mujeres ya no vivimos en casas de muñecas

  • el 12 noviembre, 2019 a las 4:45 PM
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    La mujer es el núcleo fundamental en la vida del hombre y de una familia hogareña, por tanto, merece el respeto y la lealtad de sus allegados y su entorno. El machismo sigue existiendo en el mundo actual, pero con esfuerzo y dedicación se podrá romper el estima de una mujer “esclava”, esclava al hogar, al marido, a sus hijos; esa esclavitud termina en el momento que se entienda que ellas son superiores a los hombre y de ahí se puede sacar gran provecho para la ciencia, educación e ideas para un mundo mejor. (94 palabras)

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  • el 8 noviembre, 2019 a las 7:34 PM
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    Las mujeres desde la antigüedad, hemos sido discriminadas y subestimadas por la sociedad. Gracias a los decretos que se aprobaron en el año de 1957 cuando se dio el derecho al voto a la mujer, comenzó el cambio. En la actualidad, la mujer cumple un rol importante e indispensable, ya ahora existen presidentas, empresarias, y hasta astronautas. Sin embargo, aun se evidencia en pleno siglo XXI el machismo e intolerancia por parte de los hombres, en promedio, 137 mujeres son asesinadas por parte de sus parejas o familiares.

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