Instrucción escolar y construcción de conocimiento: Retos y paradojas de la educación actual

                                                                      Por Flor Morantes*

Buena parte de mi experiencia laboral ha estado relacionada con la educación, constantemente me cuestiono en torno de las lógicas de acción que circulan en la escuela, de las relaciones unidireccionales de poder que imperan en dicho espacio, y del quehacer de los alumnos durante sus procesos de aprendizaje. En ese sentido, en la escuela actual continúa prevaleciendo el modelo educativo que opera sobre la premisa de ‘los estudiantes deben saber de todo’; de ahí la existencia de currículos multidisciplinarios que abordan desde las ciencias exactas hasta la educación física, la lúdica y el arte. Ahora bien, pensar en la educación desde la óptica descrita anteriormente, suscita la pregunta por si en realidad los estudiantes aprenden todo lo que se les enseña o, mejor, en términos cuantitativos -como también se enseña en la escuela- ¿qué tanto aprenden los estudiantes de lo que se les enseña?

Este tipo de educación y modelo de enseñanza –el basado en la memoria y la repetición- pone al aprendiz en una categoría instrumental; es decir, lo ubica como un enorme contenedor sobre el cual debe ser vaciada una cantidad de información, que, si bien, no está mezclada, en el fondo termina siendo una sola cosa: Información, no conocimiento. Se trata entonces de una carrera en la que la línea de meta está demarcada por la variedad de información que contiene un estudiante; algo similar a lo que ocurre con textos escolares como un diccionario, un atlas o una enciclopedia. Esta analogía me remite a Tiempos Modernos, de Charles Chaplin, donde la producción en serie es el eje central del quehacer industrial que se logra a través de las máquinas.

En términos de Henry Giroux (1990), la escuela se presenta como un dispositivo “totalizante” que administra los conocimientos (p.32); es decir, que esta institución alberga el conocimiento que un sujeto debe tener y es ella misma quien lo imparte, distribuye y determina qué se enseña y qué se oculta.

Los tiempos modernos de la escuela

La escuela y su sistema educativo pueden ser perfectamente comparados con el interior de una fábrica como la de Tiempos Modernos. Allí, a través, de un sistema de engranajes, piezas y tiempos exactos, se construyen artefactos para fines específicos; el asunto es que la fábrica construye lotes completos de esos mismos artefactos y, de hecho, existe todo un sistema de revisión que garantiza la exactitud entre cada uno de ellos; de tal forma, que cuando salgan al mercado todos los compradores tengan el mismo elemento diseñado de igual manera y para los mimos usos.

En la escuela, por ejemplo, anualmente ingresa ‘n’ cantidad de estudiantes, quienes serán moldeados durante un periodo de más o menos once años con el fin de entregar (graduar) al mercado laboral, sujetos que en términos generales son exactamente iguales, dado que dentro de la escuela (fábrica) recibieron la misma instrucción, los mismos contenidos y están en condiciones de cumplir el mismo objetivo. Servir al mercado. No en vano, la profesionalización del saber también se encuentra permeada por relaciones de poder que, incluso, determinan cuáles son los oficios más requeridos de acuerdo con las necesidades del mercado. Esta relación entre escuela y mercado no puede ser pasada por alto.

Porque, lejos de mantenerse neutral, la cultura dominante en las escuelas se caracteriza por ordenar selectivamente y legitimar formas de lenguaje, relaciones sociales, experiencias vitales y modos de razonamiento privilegiados. En esta visión, la cultura aparece ligada al poder y a la imposición de un conjunto específico de códigos y experiencias de la clase dominante (Giroux, 1997: 33).

Entonces, pareciera que con el pasar de los días se hace más difícil ser profesor y ser estudiante, dado que el accionar de los dos está oscuramente condicionado por la empresa. Pareciera, además, que cada vez es más central e importante en la escuela la mera escolarización y enseñanza del hacer, que el desarrollo de habilidades, competencias y conocimientos para la vida. Socializar se muestra entonces como el norte de la escuela, ya que esta acción es determinante a la hora de ejercer control y dominación sobre las masas, y más aun, cuando las masas todavía están en construcción.

Fin del encuentro pedagógico

Un aprendizaje real y significativo es aquél con el que el aprendiente tiene la capacidad de abstraer la información suministrada por la fuente de enseñanza que tenga -ya sea un profesor, libro, un producto audiovisual, entre otros- y logre anclarla con algún hecho, experiencia o situación de su vida cotidiana. Solamente en este punto, cuando se alcanza tal nivel de incorporación del conocimiento y se tiene la capacidad de transpolar la información recibida a un escenario real de la vida cotidiana, se puede hablar de un verdadero aprendizaje. Además, no en vano el hombre contantemente busca la manera de cubrir una necesidad que resulta inherente a su naturaleza humana y es la de realizar de manera práctica aquello que aprende, y creo además que la razón de dicha necesidad, radica en que sólo cuando recreo lo que me enseñan, puedo decir que lo aprendí.

En este sentido, antes de ubicarse sobre el terreno de la educación, es necesario comprender que aunque la escuela es una institución atravesada por diversas relaciones de autoridad, control y poder, también es un espacio primario de socialización, y en ese sentido, es pertinente comprenderla como el lugar donde circulan las “experiencias y prácticas de campo” (Unnithan -Kumar & De Neve, 2006:6) que en últimas, configuran aquello que hemos denominado encuentro. En los términos fenomenológicos que refieren el caso, se alude al encuentro pedagógico que pone en escena a sujetos como el profesor, el estudiante, el rector, el coordinador, el guardia de seguridad, la señora de servicios generales, el bibliotecario, entre otros.

Así pues, para finalizar cito a la historiadora y antropóloga mexicana Elsie Rockwell para señalar la necesidad que tiene la escuela contemporánea de “coadyuvar a sugerir alternativas teóricas y prácticas que impliquen una intervención pedagógica mejor” (1994:55) de cara a la construcción de encuentros pedagógicos multidireccionales para que, en últimas, la instrucción escolar sea crítica y permita alcanzar su fin liberador (Giroux, 1997: 42)

Etiquetas: La educación colombiana en la reforma constitucional de 1991, una visión desde los derechos humanos; Una lucha por la educación; ¿Qué tiene que hacer la educación para el verdadero progreso?; Cuando se habla de educación

Por Flor Morantes

*Comunicadora social y periodista egresada de la Universidad Central de Bogotá y Magíster en Antropología Social y Cultural de la Universidad de los Andes. Cuenta con estudios adicionales en Género y Comunicación del Instituto Internacional de Periodismo José Martí de La Habana-Cuba. Posee experiencia en docencia universitaria, investigación social y desarrollo de habilidades comunicativas orales y escritas en instituciones educativas como el Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA), el Centro de Español de la Universidad de los Andes y UNIMINUTO.

 

2 comentarios en “Instrucción escolar y construcción de conocimiento: Retos y paradojas de la educación actual

  • el 12 noviembre, 2019 a las 3:17 PM
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    La educación actualmente presenta un déficit en el aprendizaje de cada individuo debido a la incorrecta forma de enseñanza en donde el estudiante únicamente retiene información pero no relaciona esta con sus experiencias, además, son muy pocos quienes se interesan por verdaderamente aprender, puesto que solo les importa obtener una nota que al final refleja “que tanto sabe”. Por otro lado, no se está educando para reforzar las habilidades que tiene cada uno y así guiar al estudiante para su profesión más adelante, sino que simplemente se educa a todos de la misma manera y se encamina a que estudien las mismas profesiones, dejando otros campos a un lado.

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  • el 11 noviembre, 2019 a las 10:28 PM
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    La instrucción escolar y construcción de conocimiento en la educación actual se ha convertido en una paradoja que conlleva al déficit de aprendizaje en el desarrollo integral, en el que la cultura del saber de los niños y jóvenes es predeterminada por una serie de reglas las cuales consisten en retener información momentánea, cabe aclarar que la incorporación de nuevos saberes en las instituciones educativas y el escaso tiempo establecido para su enseñanza hacen que este entendimiento sea fugaz en cada individuo; además, la falta de capacitación de algunos docentes hacen que este representativo patrón pedagógico sea fallido.

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