El tiempo acaba…

                                     Alba Luz Godoy F.

La vida se esfuma tan prontamente, que el tiempo se convierte en una mentira. Las cosas desaparecen de prisa y corriendo, algunas por efectos de las transformaciones que sufren las ciudades, otras por secuelas naturales y muchas por la barbarie de los hombres; en todo caso, todo parece estar condenado a desaparecer. Además, la tecnología de internet, nos transpone, apresuradamente, a otros escenarios en donde lo habitual se evapora, dando paso a nuevas formas de vida organizada y entonces los archivos de papel son un chiste, las distancias, entre los seres, desaparecen y la inmediatez de los acontecimientos y la velocidad de las comunicaciones, nos dejan expuestos a otras realidades.

Es en este momento cuando las añoranzas y el viejo y melancólico ‘saudade’ nos invaden y empezamos a luchar intentando mantener vigente los últimos vestigios de una cultura consumista, que velozmente se lo lleva todo por el agujero del inodoro futurista sin compasión alguna.

Por allí van las canciones más hermosas de Colombia, sus poetas de los años 20, los paisajes brumosos y las poderosas vidas que transformaron este país y de las que ya nadie se acuerda. Parecemos un trasteo, deshaciéndonos apresurada y torpemente de las cosas de las que siempre estuvimos orgullosos de poseer: los valores, las raíces provincianas, nuestros viejos, nuestros adorados terruños donde deshicimos las infancias, el olor a café de las cinco de la mañana y el alboroto del bolinillo chocolatero que anunciaba el desayuno. Por este mismo e inmundo orificio arrojamos a familiares, amigos entrañables, caras dulces y conocidas. Nada dejamos intacto.

Las viejas escuelas con sus maestras, mesas de estudios y compañeros incluidos, nuestros cantos infantiles, las bandadas de golondrinas y las plagas de cucarrones de mayo. Todo se desvaneció en el aire en, tan sólo, un pestañear de pocos años. 

Los abrazos de nuestros padres, sus mimos, sus consejos, sus reprimendas y su permanente sacrificio por nuestras vidas, eso también desapareció. Como se fueron cuesta abajo por el caño,  el respeto por la vida, el aprecio por los vecinos, la solidaridad con los desarrapados, la misericordia por los que sufren, el orgullo de ser colombiano, el honor por las gratas compañías y la esperanza perenne de que el nuevo día trae algo mejor.

Cómo explicarles a los nietos que la tecnología no lo es todo, que la rapidez con que pasan del sentimiento al hecho es una trampa mortal para el traicionero corazón. Cómo mirar al cielo y no pensar que, de allí, vendrá la muerte vestida de explosión nuclear y que el canturreo de los arroyos es una sonoridad en vía de extinción, como lo están el pudor, la discreción, el sacrificio, la disciplina, el temor por el tiempo malgastado y el eterno recuerdo de los tibios besos de adolescentes.

Por este desperdiciadero, se han ido seres amados con toda intensidad y otros que admirábamos por su compromiso con una forma de vida cercana a nuestro sentir. Ya es casi imposible que algunas de las vidas, costumbres, y objetos que atesoramos con celo y furia, permanezcan en el tiempo. El fuerte impulso de las nuevas costumbres terminará por devorarlo todo, hasta la vida misma, y eso no tardará en suceder, porque el tiempo acaba.

Etiquetas: Patrimonio histórico tocaimuno, Exhibición cultural, Tradición y festejo tolimense, Redes sociales

Por Alba Godoy

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7 comentarios en “El tiempo acaba…

  • el 5 diciembre, 2019 a las 1:21 PM
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    Que buen artículo, me hace valorar cada día mi vida y no desperdiciarla porque el tiempo está pasando muy rápido, además que la tecnología ha cambiado los juegos de los niños, dejando de un lado la salida entre amigos.

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  • el 5 diciembre, 2019 a las 1:18 PM
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    Es mejor aprovechar la vida y las cosas que nos rodean.

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  • el 19 noviembre, 2019 a las 10:35 AM
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    La puesta en escena de la perspectiva de una persona de otra época sobre lo que acontece actualmente, las costumbres y culturas que se han generado con base en el auge y explosión de las nuevas tecnologías, siempre estará, como dirían por ahí, con una nostalgia por los ‘viejos tiempos’. Es algo normal pensar que el desarrollo de nuestras vidas, nuestras percepciones y experiencias han sido mejores, o por lo menos más atractivas y gratificantes, que las nuevas experiencias, puesto que no que no las vemos como el desarrollo que se experimentó en carne propia. No obstante, decir que todo lo que tenga que ver con la tecnología es malo, también es un error, pues se estigmatiza y se busca condenar -dando juicios de valor- el futuro de muchos jóvenes y niños. Es como condenar los descubrimientos de años y años de tecnología, como el polígrafo o el telégrafo; este último, como precursor de la radio y la mensajería instantánea moderna. Inventos que marcaron generaciones anteriores a nosotros.

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  • el 15 noviembre, 2019 a las 12:10 AM
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    El tema tratado en el articulista es bastante pertinente pues la tecnología como ha beneficiado y facilitado la vida de gran manera también ha hecho que se acaben tradiciones, relaciones sentimentales, amistades y hasta familiares, es tanto así que algunos gobiernos impidieron la venta de algunas marcas de celulares en particular por temor a ser espiados. Solo queda esperar que las personas comprendan la verdadera utilidad y privilegio de contar con un dispositivo electrónico, y no sigan doblegándose ante estos y por el contrario los conviertan en dispositivos emancipadores. En cuanto a la hipertextualidad cuenta con palabras clave e intravínculos que permiten que se haga una contextualización más amplia de la problemática.

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  • el 13 noviembre, 2019 a las 10:02 PM
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    Estoy de acuerdo con que toda sociedad debe evolucionar para su existencia, pero lastimosamente esta evolución viene acompañada de cambios tecnológicos. En este siglo llamado la era de la información, el avance de la modernización tecnológica ha llevado a que se pierdan costumbres arraigadas en las familias, a que la inmediatez en el control de la información nos vuelva hasta inhumanos, donde se evidencian casos en los que se prefiere filmar un accidente que en socorrer al accidentado, pero no podemos olvidar que esta ciencia también ha traído muchos avances en la medicina, encontrándose curas a enfermedades casi que incurables.

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  • el 13 noviembre, 2019 a las 2:35 PM
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    Es verdad que la vida es un constante cambio, a veces pasa, sin ninguna dirección y sentido, pareciera que el único significado que tiene la existencia, es cumplir con los estereotipos aceptados, seguir las pautas establecidas y cumplir con cada uno de sus requisitos para así llegar al tan anhelado éxito. Actualmente estamos viviendo una de las eras más efímeras, en donde la tecnología y el Internet parecen restarles importancia a los sucesos contemporáneos, es más difícil marcar historia, en una época donde abunda la información.

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  • el 13 noviembre, 2019 a las 10:01 AM
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    Vivimos en una época donde el Internet y las redes sociales son el auge del momento, todo se viraliza a través de ello y a la velocidad de la luz, mantenemos comunicación con personas del otro lado del mundo pero no nos damos cuenta que la estamos perdiendo con los seres más cercanos, la familia. El tiempo y todos los momentos vividos jamás van a volver, por eso, hay que valorar cada instante y desconectarse para conectarse un poco más con la realidad.

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