El reto de la Educación en Derechos Humanos

Walter Bustos, profesional en Economía y Derecho, especialista en Derechos Humanos.

Definir cuál es o debe ser el rol de los educadores en Derechos Humanos, sin duda requiere de diferentes análisis que conlleven a encontrar una respuesta sustentable. En el documento «Si digo educar para los Derechos Humanos», de Luis Pérez Aguirre, se evidencia con claridad lo que significa el concepto de educación, y permite la sensibilización respecto de cuál es en sí su objetivo. En Colombia se encuentra un estilo de educación que es contrario al deber ser que se expone en el documento del profesor Pérez Aguirre; pues como factor principal no se ha trabajado sobre la necesidad de sensibilizar a los educadores en aquello que nos propone el autor y que pareciera tan sencillo y lógico: «educar es el arte de hacer que aflore todo lo más hermoso, lo más valioso, lo más digno, lo más humano que hay en el corazón de cada persona».

Ahora bien, cómo hacer aflorar lo más hermoso en otro, si desde siempre han sido indiferentes con lo que pasa a los demás, cómo exteriorizar lo más hermoso en otros cuando siquiera son capaces de ser sensibles con los diferentes sucesos del país que, de una u otra manera, afectan en lo personal, familiar, económico y social; y mucho menos con otros acontecimientos que afectan y causan dolor ajeno. Todos los infortunados hechos por los que han pasado los colombianos -a raíz de la violencia producida en virtud del conflicto armado, el narcotráfico y la corrupción- han causado que de una u otra manera se acostumbren a tales situaciones y sean permisivos e indiferentes con todo lo que pasa en el país; lo que ha causado en varias generaciones secuelas y heridas que lo han convertido poco a poco en una sociedad letárgica ante las diferentes problemáticas sociales que padecemos.

Lo anterior se constata al dar una sola mirada en derredor, y a la vez es sólo un ejemplo de muchos que existen y se evidencian escandalosamente en la sociedad: se aprecian todos los días niños que no asisten a las escuelas; niños que son enviados a trabajar y pedir limosna en los semáforos de las ciudades capitales o menores que son utilizados para explotación sexual o actividades delictivas. Esto pasa todos los días y en todo el territorio nacional ante la mirada indiferente del Estado, la sociedad y de las mismas familias.

Lo peor de todo, la sociedad civil colombiana, se ha acostumbrado a violaciones evidentes de los Derechos Humanos y simplemente se ha resignado a un destino con pasividad cómplice que la hace responsable en gran parte de lo que sucede, puesto que al ser indiferentes y complacientes en muchos casos permiten que tales situaciones se vuelvan reiterativas; mientras que en casos como el del ejemplo dado, los gobiernos de turno lancen campañas publicitarias para que no se dé limosnas a menores con la teoría de que ello fomenta la mendicidad. Cabe preguntar en dónde están las autoridades competentes realizando acciones en pro de reivindicar los derechos vulnerados de aquellos niños, pues la política pública debería ser solamente una y sin ningún tipo de excepciones (ningún niño sin educación o trabajando).

Ahora bien, dado que ello no sucede, ¿qué hacer desde la educación?; ¿cómo los educadores cambiamos el chip?; ¿cómo ser asertivos al momento de enseñar? La respuesta no la explica claramente Pérez Aguirre en el documento, pues se hace imperioso que el educador se coloque en la posición de los alumnos, que entienda sus sufrimientos y alegrías, que conozca sus necesidades, fortalezas y debilidades, y que cada uno de estos aspectos los sienta como propio. La educación en Derechos Humanos va más allá, hace necesario que el sentir sea real, pues desgraciadamente nos acostumbramos a ese sentir de palabra y no de corazón; ese sentir que se le expresa a alguien cuando pierde un ser querido, con un «lo siento mucho», que en la mayoría de los casos es de palabra y simplemente obedece a una manifestación de costumbre y no a un dolor de verdad.

Como educador en Derechos Humanos en Colombia he logrado percibir un reto adicional: éste consiste en la necesidad de sensibilizar a los jóvenes respecto de las problemáticas sociales, políticas, económicas y ambientales del país; habida cuenta que los jóvenes han desarrollado una preocupante apatía hacia dichas situaciones que aquejan el país y que deben ser tenidas en cuenta en cualquier proceso de aprendizaje, toda vez que para la creación de una mejor cultura se debe trabajar a partir de la aplicación de los principios de los Derechos Humanos, como se manifiesta en los artículos denominados Educación en derechos humanos y políticas públicas, de José Tuvilla Rayo, y El papel del educador y la educadora en derechos humanos, de Silvia L. Conde: el fortalecimiento democrático se debe lograr a partir de trabajar en un ejercicio crítico en función de las problemáticas sociales y dejar de lado la influencia que existe en los estudiantes referente a que su educación es la responsable de su futuro, pero por futuro tienen asentado únicamente el concepto económico, concibiendo que el objetivo principal es lograr una profesión para con ella percibir mejores ingresos y así satisfacer sus necesidades; sin embargo se han olvidado principios y valores en la búsqueda de dicho propósito.

Entonces, ¿cómo deben abordar el rol los educadores en Derechos Humanos? A partir de políticas públicas para adoptar la educación en derechos humanos, o como una estrategia desde la educación formal o con otras actividades mediante la educación no formal. ¡Difícil decisión!, pues de hacerse desde la educación formal, y partiendo del principio que la estrategia fuera exitosa, los resultados y el cambio esperado se produciría en un mediano o largo plazo: y serían los jóvenes los capacitados y sensibilizados en Derechos Humanos, los responsables de generar el cambio, con una característica significativa; pues al generar un cambio en las nuevas generaciones desde la educación, a instancias de los valores y de los sentimientos, se tendría el insumo necesario para que no cometan los errores reiterativos cometidos por los demás. Ahora bien, la educación no formal es una herramienta que no se puede soslayar, porque a través de diferentes escenarios se tiene acceso a toda la población; por lo que sería ilógico despreciar tal modalidad para impartir educación en Derechos Humanos. Por último, para que estos escenarios desde los que se imparta educación en derechos humanos sean exitosos, necesariamente deben estar acompañados de políticas públicas que permitan aplicar las estrategias para la consecución de los objetivos trazados.

Etiquetas: Educación colombiana una visión desde los DD.HH., La evolución del concepto de derechos humanos, Instrucción escolar y construcción de conocimiento, ¿Qué tiene que hacer la educación para el verdadero progreso?

                                                                     Caricatura por Geraldine Cruz

Por Walter Bustos

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9 comentarios en “El reto de la Educación en Derechos Humanos

  • el 6 diciembre, 2019 a las 4:17 PM
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    En Colombia es común ver la indolencia por parte del Gobierno, pues como sabemos, muchos de los Derechos Humanos son violados y no tomados en cuenta. Una de las falencias mas relevantes que presentamos en la actualidad es la falta de educación, pues los recursos destinados no son los suficientes, además, es evidente el despilfarro de dinero que se tiene en cuenta para cosas poco relevantes, como por ejemplo, el sueldo de congresistas. Este articulo cuenta con muy buena información, considero que es muy completo ya que el docente especifica y detalla de manera eficaz.

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  • el 5 diciembre, 2019 a las 9:57 AM
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    Es bueno ver reflejado que algunos docentes hablen acerca de los derechos humanos, pues en Colombia se necesita y es de gran importancia que se enseñe acerca de los derechos que tenemos, así quitarnos la ignorancia.

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  • el 5 diciembre, 2019 a las 9:50 AM
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    Es claro que en Colombia los educadores no enfatizan sus enseñanzas entorno a los derechos humanos y esto es una problemática que a futuro se verá reflejada, por lo cual se recomienda que los profesores hablen de estos temas.

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  • el 3 diciembre, 2019 a las 4:41 PM
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    La importancia en la educación con énfasis en los Derechos Humanos radica en la forma, no en la necesidad, pues la necesidad de este enfoque es mas que evidente -y no solo en Colombia, sino en gran parte de Latinoamérica-, la cuestión del como llevar a la practica, sin acudir al mismo sistema educativo tradicional, es fundamental. Estableciendo la deficiencia del sistema clásico de la educación, pues lo que se requiere no es la repetición de una serie de conocimientos, sino la aplicabilidad del modelo crítico, ya que este ultimo busca desarrollar capacidades valorativas y evaluativas de las sociedades modernas; herramientas necesarias para que los jóvenes y los profesionales puedan ejercer con base en Derechos Humanos.

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  • el 29 noviembre, 2019 a las 7:16 PM
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    La educación de todas las personas a lo largo de la vida es un Derecho Humano Fundamental reconocido desde 1948 en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Y no es un derecho cualquiera, ya que sin él es prácticamente imposible acceder al resto de los derechos humanos y disfrutar de las libertades fundamentales. Y sin embargo, la realidad nos muestra que es un derecho que se viola de manera sistemática en todo el mundo.

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  • el 29 noviembre, 2019 a las 1:19 PM
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    Es de suma importancia reconocer el papel de los Derechos Humanos en la sociedad, pues estos nos permiten convivir sanamente. Es responsabilidad de nosotros los educadores impartir clases que los tengan presente y que sobre todo influyan a los estudiantes a comprender su importancia; por ello, las academias deben abrir más espacios para la enseñanza de estos.

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  • el 29 noviembre, 2019 a las 11:49 AM
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    La educación como un derecho esencial del estado se ha convertido en un tema no también relevante para el gobierno colombiano, ya que se evidencia muchos niños y jóvenes que no se le ha brindado alguna oportunidad para asistir a una escuela. Si se analiza está situación podemos ver un alto porcentaje de niños en las calles pidiendo plata para comer o donde están siendo explotados laboralmente y cosas como esas es que hoy en día gente sale a marchar en la búsqueda de mejorías antes temas como salud y educación, porque se a querido que el gobierno cumpla con esos derechos que la sociedad necesita para sus vidas.

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  • el 29 noviembre, 2019 a las 11:45 AM
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    Los educadores en Colombia se preocupan por enseñar sobre los temas que les corresponde, sin embargo, les hace falta aprender a entender a sus estudiantes, a conocer lo que les aqueja y las cosas por las que pasan en su vida; dado que muchas veces se encuentran en situaciones difíciles o dolorosas que les impide total concentración en sus carreras, y se espera que los profesores los apoyen y comprendan que más que sus estudiantes son seres humanos y hay que tener empatía.

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  • el 29 noviembre, 2019 a las 11:43 AM
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    La educación en derechos humanos es una herramienta para lograr cambios sociales. Se trata de un proceso de aprendizaje en el cual se ponen en juego los valores de la persona, teniendo en cuenta el respeto propio y para con el otro. Es una práctica que promueve la autoestima y el enriquecimiento personal mediante valores de paz, tolerancia y respeto. Se trata de una educación que tiene como eje principal la formación de la persona. Por eso, es de gran importancia que desde la institución se interese por resaltar la importancia de la misma, para saber comportarnos mejor en la sociedad y sin miedo a que nos priven de nuestros derechos sociales y fundamentales.

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