El ciberespacio y las ciber-ciudadanías como objetos de la comunicación-educación

Fedérico Jiménez, docente de la Universidad Minuto de Dios – Seccional Girardot, magíster en Periodismo de la Universidad de los Andes y filósofo de la Universidad Nacional de Colombia.

Estas nuevas ciudadanías poseen un lenguaje y una capacidad de adaptación que las ubica en un lugar privilegiado a la hora de enfrentar los cambios que supone la revolución tecnológica. Conformadas principalmente por jóvenes, constituyen escenarios en los que se subvierte el orden establecido, se cuestiona el poder y se generan nuevos valores. Para ello, se mostrará que Levy propone estudiar la cibercultura como un fenómeno inseparable de la apropiación social de los nuevos conocimientos y las nuevas tecnologías que surgen a partir de la capacidad adaptativa de los individuos ante las complejidades que deparan los procesos de la inteligencia colectiva como competencia fundamental para asumir las mutaciones técnicas.

Al final del ensayo se propondrán dos reflexiones sobre la influencia de la cibercultura en la comunicación educación. La primera tiene que ver con el impacto de las transformaciones sociales surgidas a partir de la revolución cultural que supone la explosión de las tecnologías. La segunda indica que los jóvenes son los “nuevos ciudadanos de primer orden tecnológico” en el marco de los nuevos paradigmas de la comunicación, en virtud de las ventajas adaptativas que poseen y que los convierte en los nuevos productores masivos de información.

Discusión y desarrollo

Ya en la misma definición del término cibercultura que hace Levy, se pueden encontrar elementos para responder a la pregunta por los aportes de esta nueva cultura a la comunicación y a la educación. En efecto, según ese autor, el término designa “el conjunto de las técnicas (materiales e intelectuales), de las prácticas, de las actitudes, de los modos de pensamiento y de los valores que se desarrollan conjuntamente en el crecimiento del ciberespacio” (Levy, 2007, 1). La cibercultura, entonces, es el resultado de la adaptación humana a la influencia producida por la revolución de las tecnologías de la comunicación. En esta medida, se convierte ella misma en un objeto de estudio y como tal, en fuente de conocimiento. De hecho, cada uno de los elementos que constituyen el concepto puede considerarse, por sí solo, un objeto de investigación o un campo de observación de fenómenos culturales y sociales.

Sin embargo, Pierre Levy llama la atención sobre la manera en la que se ha venido interpretando el fenómeno del hiperdesarrollo de las tecnologías y los medios de comunicación, bajo una metáfora que representa la relación entre tecnología y cultura como una relación causal en la que los desarrollos tecnológicos determinan las consecuencias de la apropiación social de los avances técnicos para una sociedad. A esto le llama el modelo de explicación determinista, que se basa en un tipo de explicación mecanicista e intransigente (Levy, 2007, 10). Contra esto, Levy generaliza su posición de la siguiente manera:

Una técnica no es ni buena, ni mala (depende de los contextos, de los usos y de los puntos de vista), ni neutra (puesto que condiciona o constriñe, puesto que abre aquí y cierra allí el abanico de posibilidades). No se trata de evaluar sus «impactos» sino de descubrir sus irreversibilidades donde un cierto uso nos compromete, las ocasiones que nos permitiría aprovechar, formular proyectos que explotarían las virtualidades de las que es portadora y decidir lo que haremos con ellas (p.16).

Es pues, la distinción entre tecnología y cultura; una distinción meramente conceptual que sirve para estudiar en el nivel teórico una serie de fenómenos relacionados con la apropiación social de nuevos conocimientos y el desarrollo de nuevas capacidades de comunicación y de cooperación. Lo que subyace a esto es que las tecnologías aplicadas son el resultado de interpretaciones sobre la relevancia práctica de esos conocimientos y en tal medida están atravesadas por toda una serie de condiciones que dependen de las situaciones específicas de cada cultura o grupo social (p. 7) y, en esta medida, no se puede pensar en tecnología y cultura como entidades independientes.

Así, los individuos enfrentan las vicisitudes propias del frenesí tecnológico de acuerdo con las posibilidades que les brinda su cultura o su entorno social. Esto exige de ellos una serie de competencias específicas que les permitan ingresar en las dinámicas comunicativas propias de los nuevos procesos de alfabetización digital. Este conjunto de competencias es llamado por Levy la “inteligencia colectiva” y consiste en los procesos que permiten “la puesta en sinergia de las competencias, de los recursos y de los proyectos, la constitución y el mantenimiento dinámico de las memorias comunes y la activación de modos de cooperación flexibles y transversales” (p.13).

La inteligencia colectiva también se puede entender como la capacidad de un individuo para moverse en el ciberespacio. Este es un espacio que, como todos los productos de las culturas emergentes, surge espontáneamente a partir de hechos cuyo carácter disruptivo sólo se aprecia cuando sus consecuencias se han decantado en la conciencia colectiva. En este caso, los hechos están asociados con la aparición de los primeros ordenadores y tras ello, con la expansión de las redes informáticas que crearon comunidades de gentes especializadas en el manejo de una tecnología (es decir, personas con conocimientos técnicos específicos).

Como en el caso del invento del ordenador personal, una corriente cultural espontánea e imprevisible impuso un nuevo curso al desarrollo tecno-económico. Las tecnologías del lenguaje digital aparecieron entonces como la infraestructura del ciberespacio, nuevo espacio de comunicación, de sociabilidad, de organización y de transacción; pero también nuevo mercado de la información y del conocimiento (Levy, 2007, p.p. 17-18).

El lenguaje digital se erige, de este modo, como el lenguaje a partir del cual se configura un nuevo tipo de ciudadanía. En él, términos como memoria, dato, almacenamiento, transmisión, velocidad, interface, hardware y software (entre otros) empiezan a hacer parte de un vocabulario que, poco a poco, va preformando dinámicas comunicativas, tipos de interacciones, relaciones interpersonales y comunidades.

En las redes digitales interactivas, cuando algunos procesos de inteligencia colectiva se desarrollan efectivamente gracias al ciberespacio, tienen notablemente por efecto, acelerar de nuevo el ritmo del cambio tecno-social, lo que hace tanto o más necesaria la participación activa en la cibercultura si uno no quiere quedarse atrás, y tiende a excluir, de manera aún más radical, a aquellos que no han entrado en el ciclo positivo del cambio, de su comprensión y de su apropiación (Levy, 2007, p. 14).

Como todo lenguaje, el digital también demanda de sus usuarios cierto tipo de competencias para su adquisición y dominio. La capacidad para aprender, desarrollar y fortalecer estas competencias determina la posibilidad que pueda tener un individuo para adentrarse en nuevos mundos creados a partir de la virtualidad. 

Conclusiones

El ciberespacio es un lugar donde habita un tipo especial de ciudadanías. Ciudadanías que, como todas, comparten y generan sus propios intereses; validan y defienden sus propios sistemas de creencias en los que determinan lo que cuenta como una práctica justificatoria y lo que no; redefinen conceptos democráticos y amplían sus círculos de lealtades. Esto constituye, indiscutiblemente, un cambio en los modelos de conocimiento en vista de la naturaleza misma los objetos de aprendizaje. Conceptos como el de alfabetización digital o alfabetización virtual cobran cada vez más relevancia en los programas educativos que tengan alguna pretensión de llegar esas nuevas ciudadanías. El reto para la comunicación educación puede, de este modo, ser entendido bajo una metáfora biológica: la de la adaptación.

Los medios masivos de comunicación están siendo reemplazados cada vez más por los influencers, que han sabido capitalizar todas las potencialidades de la cultura en la que están inmersos y en este proceso de capitalización han creado sus propios mundos: unos en los que las juventudes parecen ser los ciudadanos más privilegiados y aventajados. En estos universos o “nuevos mundos”, como los llama Castells (2001), operan unas reglas y unos acuerdos que resultan en verdaderos casos de subversión o rebeldía, pues establecen unos nuevos paradigmas de cooperación, libertad y propiedad intelectual, por nombrar algunos, que atraviesan las barreras impuestas por unas visiones del mundo cada vez más anacrónicas.

Etiquetas: Aprendizaje de nuevas tecnologías, Las TIC como ola de oportunidades para creación de nuevas ocupaciones, Competencias digitales en Girardot, Proyectos de educación digital en Girardot

                                                           Caricatura por Johan Hernández

Por Fedérico Jiménez

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8 comentarios en “El ciberespacio y las ciber-ciudadanías como objetos de la comunicación-educación

  • el 3 diciembre, 2019 a las 6:17 PM
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    La tecnología moderna se ha convertido en una faceta importante de nuestras vidas y sin ella el mundo sería radicalmente diferente. A pesar de ello las desigualdades sociales hacen que aún haya muchas personas que no tienen acceso a ella; sin embargo, el uso de la tecnología es inconmensurable y seguirá cambiando, basándose en las demandas de la gente y del mercado. Cómo la utilizamos determina si es bueno o malo, útil o perjudicial. La tecnología en sí es neutral, pero somos nosotros los que la hacemos buena o mala, con base en el uso que le damos.

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  • el 3 diciembre, 2019 a las 6:04 PM
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    Es interesante que los medios de comunicación se enfoquen en publicar este tipo de artículos que promueven la importancia del buen uso de las tecnologías. En la vida de la sociedad moderna, la tecnología es algo indispensable. De hecho, la mayor parte de los esfuerzos científicos se centran en la creación de nuevas tecnologías que cubran las necesidades de la sociedad y consigan elevar el nivel de bienestar. Eso sobre el papel, porque no siempre la tecnología se usa con el fin previsto ni se diseña para mejorar la vida humana, pero siempre una tecnología cubre una necesidad, por ello las tecnologías deben usarse de la mejor forma.

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  • el 3 diciembre, 2019 a las 4:04 PM
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    Saber usar las nuevas tecnologías es una incógnita que hasta el momento es difícil de desentrañar; es comprensible, puesto que el fenómeno de los medios digitales, la información web y la comunicación digital es algo de éste siglo. Artículos como este, notas periodísticas del mismo enfoque y demás contenidos pueden servir de insumo para identificar ventajas, defectos, beneficios y pormenores en el estudio de este acontecimiento.

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  • el 3 diciembre, 2019 a las 2:17 PM
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    La tecnología es sinónimo de progreso y desarrollo, es por ello que se debe utilizar en torno a un beneficio común y necesitado, la educación, al igual que la tecnología, denota progreso, la unión de estas dos vertientes en una sola es la manera perfecta de crear alternativas de desarrollo óptimo y competente en un mundo donde cualquier beneficio tecnológico es bienvenido, de la misma forma, los estudiantes deben utilizar estas alternativas para optimizar su progreso académico y generar nuevos campos del saber en base a la utilización y aprovechamiento de estos beneficios.

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  • el 29 noviembre, 2019 a las 8:03 PM
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    Las nuevas tecnologías deben aprovecharse para fomentar la educación, la labor social y también la economía desde que se haga en pro del desarrollo; mi artículo lo realicé con el fin de enseñar esto a las nuevas generaciones que han utilizado lo virtual para entretenerse, y no está, mal, pero hay que saber hacer buen uso de estas herramientas. Gracias por el espacio.

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  • el 29 noviembre, 2019 a las 6:46 PM
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    Es importante entender que el espacio virtual permite a gran parte de la comunidad global conectarse y entender nuevos espacios de interacción social, de tal manera que en el gran universo de información que se puede encontrar allí, se puedan entender las diferentes realidades del mundo. El acceso a la información a lo largo de la historia había estado limitado para sectores de la población con posibilidades económicas superiores a los del común, por lo tanto es primordial utilizar las herramientas educativas que brindan las nuevas tecnológicas de la información y la comunicación.

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  • el 29 noviembre, 2019 a las 6:22 PM
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    El uso de las tecnologías ha facilitado muchas comunicaciones y en especial variedad de canales para la difusión de información, por eso es importante que como consumidores de dicha herramientas sepamos hacer un buen uso de ella. Hoy en día son cantidad de influencers que se han apoderado del ciberespacio como un medio para recibir dinero, como un sustento de su vida.

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  • el 29 noviembre, 2019 a las 11:59 AM
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    El ciberespacio​ es el ámbito de información que se encuentra implementado dentro de los ordenadores y de las redes digitales de todo el mundo. Es también un tema recurrente en la ciencia ficción. Es virtual, inexistente desde el punto de vista físico donde las personas o sujetos, públicas o privadas, desarrollan comunicaciones a distancia, exponen sus competencias, generan interactividad para diversos propósitos. Por otra parte, hay que resaltar la importancia de manejar adecuadamente las tecnologías.

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