“Un gobernante que no cuente con la ciudadanía, estará condenado al fracaso”: Gentil Gómez

El carismático político y respetado orador del Tolima revela una historia de denodadas batallas, detrás del hombre con ‘poncho y alpargatas’.

                El presidente Juan Manuel Santos inauguró el Coliseo Las Vegas con los XX Juegos Nacionales y 2015.                                                                                                                        Foto de archivo Alcaldía de Melgar

A sus 12 años de edad, Gentil Gómez Oliveros levantaba bultos en la plaza de mercado de hasta diez arrobas sobre su espalda. Hoy, el entonces ‘Cotero’, es una figura de ímpetu en el municipio que lo vio crecer y el cual ha visto florecer su carrera política con grandes logros y reconocimientos a su gestión pública. Sus estudios en Administración Pública y Derecho avizoraron la modernización de la ‘Ciudad de las Piscinas’, entregándola al término de su mandato con importantes obras como el diseño de la Terminal de Transportes, la Villa Deportiva Las Vegas en la que se inauguraron los Juegos Nacionales 2015, la consolidación de dos megacolegios públicos y la construcción de decenas de escenarios deportivos.

Karen Vera (K.V.): Su trayectoria política ha sido interesante, con una carrera sobresaliente en el municipio, también en el departamento; por lo que quisiéramos saber si quiere trascender de pronto, al Congreso de la República: 

Gentil Gómez (G.G.): Bueno, en la vida pública no hay límites ni prerrequisitos establecidos. Hemos cumplido ya una meta importante en nuestra vida pública, y nos estamos preparando académicamente para poder conocer mucho más sobre la realidad política colombiana. Ser congresista, alcalde, diputado, gobernador o presidente de una JAC, siempre será un honor y una oportunidad de servirle al país (sic).

K.V. : Extramicrófonos hablábamos de que su carrera política ha sido victoriosa: dos veces concejal y diputado a la Asamblea por el departamento del Tolima; por lo visto, le gusta repetir… ¿Qué ha pensado con la Alcaldía de Melgar?

G.G.: Bueno, el ejercicio de la alcaldía fue una oportunidad grandiosa para servirle a la gente en unas circunstancias históricas. Melgar atravesaba una crisis, sobre todo, de credibilidad por sus instituciones. Nuestro trabajo fue siempre en unión fraternal con el pueblo, no sólo para que nos eligiera, sino para que nos ayudara a gobernar. Me dieron el honor de ser su dirigente y me acompañaron legitimando mi gobierno, el cual siempre estuvo enfocado en el bien común, en el cumplimiento de metas concretas que, los ciudadanos expresaron en un plan de desarrollo; y en el ejercicio diario, donde se requiere cada vez más la participación ciudadana. Un alcalde que no cuente con la ciudadanía representada en todas sus formas organizativas, será un gobernante condenado al fracaso en el ejercicio de su labor. En el caso mío, el éxito se debió, en buena parte, a un excelente equipo de trabajo (sic).

“El Congreso de la República condecoró con la medalla en el grado de Caballero al exalcalde de Melgar Gentil Gómez Oliveros, en reconocimiento al trabajo en beneficio de la población veraniega”, informó la radio estación Ecos del Combeima.

K.V.: Una frase que se utilizó en la campaña política de esa época, decía “Ahora le toca al Pueblo” y, en efecto, uno de los primeros retos para quien fuera el alcalde, era recuperar la empresa del servicio público de Acueducto y Alcantarillado, que había caído en manos de los privados. ¿Cómo fue esa satisfacción de regresarle la empresa al pueblo?

G.G.: “Ahora, le toca al pueblo” era una forma de convocar a todas las formas organizativas de la sociedad, sin distingo de clase o estrato socioeconómico, porque el pueblo es el cuerpo sociológico que compone al Estado, que, entre otras cosas, se compone del pueblo y del territorio, los componentes que lo legitiman y hacen funcional. El pueblo no son los más desfavorecidos como algunos creen… ¡no! El pueblo es un conjunto, una denominación genérica de todo el componente humano que conforma al Estado, y ésa era la forma de involucrarlos a participar, no solo votando sino ayudando a tomar decisiones. Y en ese sentido, una de las grandes peticiones de Melgar era la recuperación de la empresa pública. Todos mis antecesores decían que era imposible y, finalmente, nosotros hicimos una estrategia jurídica independientemente de cualquier represión o miedo, y logramos devolverle a Melgar la operación pública de Empumelgar  E.S.P: a futuro se está preparando para operar el sistema de aseo, que también fue tomado por el sector privado en ese momento (sic).

K.V.: Usted no solo vendió una idea, sino que la materializó, cabe resaltar su gran capacidad de oratoria, ¿quién es su referente político? ¿cómo formó su oratoria?

G.G.: “Palabras que no se convierten en hechos, son malas palabras”, leí por ahí… Quiero que la gente me recuerde no porque tengo fluidez en la forma de expresar las palabras, sino porque tengo coherencia a la hora de materializarlas en hechos concretos que beneficien a la población; ¡ésa es mi mayor satisfacción! En la vida cotidiana creo que cada uno tiene distintos referentes, y el primer referente se encuentra en el núcleo familiar: padre, madre, tíos, abuelos. Crecí en una familia donde me enseñaron a respetar a las instituciones democráticas y que los ciudadanos teníamos deberes y derechos. Mi padre siempre fue un hombre que me enseñó principios políticos basados en ideas liberales, y fue de quien aprendí el servicio público. Lo veía trabajando por la comunidad siendo líder; aunque nunca me formó para ser dirigente: su ejemplo me educó más que con cualquier otra cosa. Tengo que reconocer a mis maestros de primaria y bachillerato, los que aún tengo en la universidad, donde me sigo formando. Uno en ese desarrollo político va conociendo conceptos y también la praxis de la política. He tenido la oportunidad de compartir escenario político con destacados dirigentes, y de todos he aprendido cosas positivas; la vida de uno es un conjunto de enseñanzas, experiencias, inspiraciones, ejemplos de lo que debe ser y lo que no debe ser también (sic).

Johan Hernández (J.H.): Algo que ha movido a las mayorías razón por la cual lo han reelegido, ha sido el poder identificarse con usted con su caso. Cuéntenos como fueron sus inicios.

G.G.: Yo desde pequeño me críe en la vereda al oriente del Tolima; era muy preguntón, desde muy niño me interesaba lo que pasaba en mi entorno. Las primeras lecciones de historia de lo que era el concepto primigenio de la política, el recibí de mi padre. Mi abuela paterna que era una mujer muy pensante, hablaba mucho de historia, opinaba bastante de la realidad del país: ¡y eso que ellos no llegaron a hacer ni primaria! eran casi analfabetas. De mi madre, porque es una mujer autodidacta y que inspira con su ejemplo también.

Batallas de los ancestros

Entonces, en un entorno tan rico de posibilidades de demostrar que sí se puede, uno nace es como la iguana, cae y corre, como la pequeña gacela en la sabana africana; cae y corre porque ya viene el depredador (ja, ja, ja); uno nace con esa genética que lo lleva a pensar siempre en prospectiva. En un ambiente agreste como en el que me formé, no hay lugar ni para llorar ni para quejarse; era lugar para trabajar, luchar, vencer las adversidades que históricamente formaron a nuestros ancestros. Mi abuela me contaba que éramos descendientes de colonos, gente que venía enrolada de la ‘Guerra de los Mil Días’ buscando un porvenir, luchando por sus ideales, luchando por la justicia que se quedaron por aquí arraigados. Les tocaba descombrar montañas y después, no sólo peleaban con las montañas, culebras y fieras, sino con los que querían arrebatarles sus tierras y toda una historia llena de dolores y tristezas; pero lo único que sí encontré en esas historias, era que tenían una tenacidad enorme por sus ideales: fruto de ello era que habían formado unas familias virtuosas, que siempre tenían una enorme admiración por el conocimiento; así no hubieran tenido acceso a él.

Siempre incentivaron a nuestra generación a estudiar, así estuviéramos en la adversidad más grande; ¡ése fue mi más grande referente! Bajo esos principios, llegué a mi entorno académico y al de la plaza de mercado, en la zona urbana de Melgar, y ahí fue aflorando esa credibilidad (sic).

J.H.: Una de las prendas características, durante su mandato en la Alcaldía de Melgar, fue el uso de alpargatas y del poncho, las cuales están correlacionadas a su trabajo desde temprana edad, y que según su mamá con el poncho reemplazó la prenda que realmente usaba…

G.G.: Uno crece con costumbres en la vida, a eso los ´abuelitos´ lo llaman ‘las mañas’. Algunos contradictores decían que yo estaba emulando la imagen de Álvaro Uribe, pero yo uso poncho antes de que Álvaro Uribe fuera una figura pública nacional, y trascender para la historia, como lo hizo. En la plaza de mercado, si usted va y mira a los coteros, ellos siempre tienen un cuchillo y una bayetilla roja o un trapo al hombro: el cuchillo no es para asaltar a nadie, no (ja, ja, ja). Son gente muy trabajadora; es simplemente una herramienta para cortar la cabuya, o lo que sea, y el trapo es un protector del hombro: donde usted echa el bulto, algunos se lo amarran, y yo, como me formé en ese mundo, era también un echador de bultos bastante fuerte: ¡a mis doce años ya podía con diez arrobas, las levantaba del suelo!, Los que se criaron conmigo y me vieron crecer, que ya son muy pocos, saben que no estoy diciendo mentiras (sic).

Las costumbres

En ese ambiente, me eligen como concejal de Melgar. Yo por la tarde, muy bien bañadito, me iba a hacer mis diligencias no sólo del Concejo, sino también mis diligencias comerciales, de ir a los negocios, preguntar qué necesitaban para el día siguiente, y yo echaba en mi cicla mi bayetilla roja doblada por costumbre; como también tengo la costumbre de cargar un arma cortopunzante, no para apuñalar a nadie (ja, ja, ja); simplemente lo herede de esa época y, ahora, no salgo de mi casa sin esa navaja y ese poncho.

Mi madre que siempre va adelante en todo, me dice “deje esa bayetilla en la casa y use otra cosa”, y como ella es así, toda espontánea, le dijo a alguien “vaya allá al ‘Baratillo’ de la esquina y se compra un par de ponchos”, y me dio un poncho. A partir de ahí, convertí en costumbre usarlo; no sé, es una forma de sentirme seguro, es una herramienta y con esto he espantado perros, he limpiado la silla a hermosas damas como usted que llegó (ja, ja, ja). Ese poncho sirve para muchas cosas, hasta para defenderse: allá en la cordillera cuando los borrachos se agarran a machete o cuchillo, se enrollan un poncho en la mano para defenderse del ataque del otro, un aguacero uno se pone el poncho, el sol esta inclemente uno se pone el poncho. El poncho es sinónimo de trabajo, de seguridad y finalmente, es una forma de mantenernos arraigados de lo que somos en esencia, que nunca la perdamos por más posibilidades de bienestar y desarrollo personal que tengamos. Siempre tenemos que estar conectados con esos principios y  valores que le dan verdadero sentido a la vida, o si no, ¿qué les vamos a contar a nuestros hijos y nietos acerca de nosotros y de nuestros ancestros? Yo quisiera contarles con igual orgullo como lo hacía mi tía y abuela, a mis hijos y nietos, no para quedarnos en las tristezas y las amarguras, porque en cada historia hubo lágrimas, yo trataré por mi parte de transmitirles que tuve la satisfacción de haber vencido la adversidad y haber transformado el mundo para el bienestar de todos, ese debe ser el ejemplo que le dejemos a nuestra generación.

“Ama sus orígenes, al igual que le duele en el pensar que sus años de ‘cotero’ afectaron su salud, a tal punto de originarle una obesidad que por poco lo lleva a reunirse con su papá antes de tiempo, y por la que debió someterse al bisturí”, publicó El Nuevo Día.

J.H.: Señor Gentil, usted mencionó que fue concejal, y además, fue un cargo que desempañó a los 18 años, ¿cómo fue esa experiencia?

G.G.: Estábamos en el colegio todavía estudiando, cuando iniciamos nuestra vida pública, habíamos participado en el gobierno escolar y yo era de los pocos que era mayor de edad, no tenía cédula, pero sí contraseña, en Melgar siempre se demoraba en llegar, a todos los pueblos vecinos llegaba rápido menos a Melgar, yo no sé porque aquí pasan cosas que no ocurren en otra parte (ja, ja, ja) y entonces yo casi no me puedo inscribir.

Finalmente, lo logro y fue una experiencia importante, ser concejal de Melgar me permitió conocer a toda la dirigencia de la época, compartí consejo con muchos que luego fueron alcaldes antes de mí, y ahora después de mí, conocí líderes importantes, de quienes también tuve la oportunidad de ver sus errores y darme cuenta de que no los podía cometer. Ser   concejal me permitió conocer a mi ciudad; cambié de carrera en ese trayecto, pues me encontraba estudiando derecho en la Universidad Cooperativa de El Espinal, y cuando llegué a ser concejal me dije “esto más que derecho, tiene que ver es como con teoría administrativa”, entonces me fui para la E.S.A.P. a hacer un diplomado de ordenamiento territorial, y allí me matriculé en Administración Pública.

Un cambio de rumbo

Mi madre estuvo furiosa porque ella quería que yo fuera abogado, carrera que cambié luego de haber estado en España por una beca que gané en Liderazgo Juvenil. Conocí más profundamente la dinámica de la administración pública territorial, la cual me sirvió muchísimo, porque la E.S.A.P. conjuga la teoría con la práctica y ése es un elemento importante al momento de administrar lo público. Sin embargo, yo sentía que algo me faltaba académicamente, y entonces culmino mi carrera de abogado, esas dos disciplinas tan importantes me permitieron tener una visión más amplia de lo público.

Gentil Gómez es Liberal de pensamiento, pero conservador en las concesiones morales, familiares y en muchos aspectos de su vida privada.                                                                                                                                      Foto tomada de la Web

M.C.: Y sí que resultó la combinación, tengo en mis manos el reporte de que su Plan de Desarrollo, fue catalogado como el segundo mejor del país en su categoría…

G.G.: construimos un Programa de Gobierno que es el insumo del Plan de Desarrollo, con unos elementos de participación. Antes de inscribirme formalmente, me di a la tarea de recorrer la ciudad, además ya la conocía, y de reencontrarme con mucha gente: para yo ir al campo, no era ir a conocer a ‘don fulano’ era “ole qué hubo, qué más’, entonces la primera charla con los campesinos era ¿qué hubo de doña María? “¡qué hubo don Gentil! ¿qué más de la plaza?” (ja, ja, ja), ya había un acercamiento con el campesino, yo había avanzado mucho en conocer sus dinámicas, tristezas y expectativas. Así también, con el comerciante ¿qué hubo, donde andaba?, ir al sector educativo era lo mismo, era reencontrarme con la gente de Melgar, por eso fue fácil organizar el Plan de Gobierno, yo no era un desconocido, y en medio de charlas empezábamos a hablar acerca de lo que ellos querían, vimos  la prioridad en la infraestructura de vías, ¡teníamos un atraso enorme en eso!, nuestro gobierno se caracterizó por avanzar en ese tema.

La juventud carecía enormemente de escenarios deportivos de competitividad, los que habían no eran aptos, algunos con placas polideportivas en ciertos barrios, pero en otros no existían, se trabajó fuertemente en ello. Me encontré después con las viejitas que iban a hacer mercado cuando yo era niño, ¡estaban desprotegidas y llevadas del carajo!, entonces entendimos que había que armar una política pública para la tercera edad, buena, formal y organizada.

Programas del Gobierno Nacional

Luego mis amigas de estudio y las mi hermana ya todas con sus niños, bregando por la guardería, ahí nace la estrategia ‘ De Cero a Siempre’ del gobierno Santos, el cual fortalecimos, Melgar hoy es uno de los municipios de mayor desarrollo en cuanto a esa política pública; encontrarnos a muchas mujeres maltratadas y desoladas por la vida y la falta de oportunidades, ello nos permitió trabajar enormemente por los derechos de la mujer, al punto que hoy la Red de Mujeres de Melgar, es una organización fuerte en el liderazgo femenino en el plano departamental y nacional, fruto también del trabajo que hicimos.

Andar por el campo y lo primero que el campesino decía “y ese milagro que llegó doctor, porque por acá no entra ni un gato con herradura”, decían algunos, eso nos obligó a comprar un equipo de maquinaria, porque la ciudad no tenía para poder atender su infraestructura vial que es de más de 300km en la actualidad.

La  falta de competitividad en el sector turístico que nos estaba llevando al ‘traste’, era por falta de la unión y el fortalecimiento gremial, muchas asociaciones hoteleras y de comerciantes, de operadores y de trabajadores turísticos, nacieron en nuestro gobierno como una forma de decirles finalmente “los administradores turísticos son ustedes y si no se organizan para prestar con calidad el servicio, por más vías que hagamos, por más acueducto que recuperemos, no vamos a lograr nada, el servicio está en ustedes ¡vamos a trabajar!”, entonces muchos hoteles de Melgar se certificaron; fue un ejercicio de empoderamiento que se realizó con ‘Ahora le toca al Pueblo’, es así que campesinos, mujeres, niños, víctimas, desplazados, todos trabajando.

El compromiso cívico

El municipio llevaba unas finanzas públicas totalmente desvencijadas y no nos pusimos a llorar como todos los alcaldes, alcalde que se respete, llora y le echa la culpa al anterior, ¡no!, a uno lo eligen es para solucionar problemas, quién dijo que uno llega estando todo bien,  yo llegué a solucionar problemas, mucha gente cree que yo encontré todo hecho porque como a mí no me enseñaron a llorar en la vida, las lágrimas nunca me han acompañado en mí existir, entonces, ¿qué me iba a poner a llorar en mi gobierno? ¡qué tal el líder llorando!, entonces el pueblo se desbordaría en lágrimas, ¡llegamos fue a trabajar y a buscar soluciones!, por eso  automáticamente le dije al pueblo “el desarrollo de esta ciudad depende de que ustedes contribuyan, yo les garantizo que cada peso que pongan yo lo utilizaré de la mejor manera”,  y la ciudad subió de su categoría en un año y a partir de ahí, tuvimos la posibilidad de hacer muchas cosas importantes: vías, acueductos, desarrollo social y lógicamente que todo eso había que contemplarlo en un documento técnico, claro, había que traducir toda esa enorme riqueza de participación ciudadana en un Plan de Desarrollo, el cual se denominó ‘Por una Melgar con Justicia Social’, fue evaluado y catalogado como uno de los mejores del país en su categoría y tuvimos la oportunidad de ir a contar nuestra experiencia en varios países de Latinoamérica, invitados por Colombia Líder.

La clave del Plan de Desarrollo

Pero mire que lo importante no fue el Plan de Desarrollo, sabe qué fue, nuestros niveles de ejecución de ese plan que ascienden a un 88% de ejecución. Un buen gobierno si al caso llega al 50%, nosotros alcanzamos el 88% a nivel general, y el 100% a nivel individual en algunas políticas públicas que realizamos, y finalmente, eso es lo que me permite darle la cara a la gente con tal sinceridad, que pese a las calumnias e injurias, yo pueda decir “júzguenme por mis hechos, a mí no me vengan a decir ladrón y bandido cuando a mí la Contraloría no me ha encontrado ningún faltante, ni ninguna obra que yo no haya podido sustentar”, a mí que no me vengan a decir ineficiente, flojo, cuando tengo un nivel de ejecución óptimo en mí Plan de Desarrollo, como dicen las sagradas escrituras “por sus frutos, los conoceréis”.

Margarita Calderón (M.C.): ¿Qué recuerda del mandato de Gentil Gómez Oliveros?

Ángel Cadena (A.C.): él realizó buenas construcciones en el municipio, hizo lo del estadio en la entrada, la Terminal y arreglaron esas vías del centro que tenían abandonadas. Además, pavimentó los caminos de los barrios unidos, todo lo que era trocha y que complicaba el desplazamiento de vehículos por ese sector.

“La construcción de una Terminal de Transportes fue una de las promesas que nadie cumplió, y aunque ahora dicen que la obra son puros elefantes blancos, es porque no la hicieron ellos, si la hubieran hecho, entonces serían maripositas rosadas (ja, ja, ja)”, comentó Gómez.

M.C.: ¿Estaría de acuerdo de que Gómez se lanzara nuevamente a la Alcaldía?

A.C.: pues cada uno tiene su ciclo, ya depende de él, de la forma de pensar, si lo quiere volver a hacer. Él ya trabajó, hizo buenas obras, puede tener una buena segunda oportunidad.

El comerciante Ángel Cadena reconoció la gestión del exdirigente, y no fue escéptico a un segundo mandato, pese a que las declaraciones al respecto por parte de Gómez, son una negativa a la hipotética situación, coincidiendo con Cadena en que ya se culminó ese ciclo como servidor público, en calidad de alcalde de Melgar.

                                    La megacostrucción del Coliseo Las Vegas en Melgar, se realizó por valor de $13,014,958,256.                                                                                                                                    Fotos de archivo XX Juegos Nacionales 2015

K.V.:  Háblenos un poco acerca de la mega obra Villa Deportiva Las Vegas y su visión de convertir a Melgar, en una subsede de los ‘Juegos Nacionales 2015’.

G.G.: Cuando yo empecé a hacer parte del proceso político local, los grandes ingenieros de esta ciudad que la mayoría fueron alcaldes, y se hacían llamar ‘los hijos del pueblo’ y a nosotros los que veníamos de afuera, nos miraban por encima del hombro, nos hablaban de que Melgar necesitaba una villa olímpica y una Terminal de Transportes, esas eran las mega obras que de las que se hablaban, pero nunca lo hicieron, hasta compraron un lote y nunca hicieron nada. Hasta que, el Gobierno Nacional adelantó los Juegos Nacionales, y en su proceso de construcción de la paz, su sueño o utopía, como lo quieran llamar, que yo lo acompañé, además, decidió que debido a que el Tolima había sido uno de los departamentos más golpeados por la violencia, al igual que Choco, uno de los más olvidados por la inversión pública, se realizaría el certamen en esos dos departamentos.

Melgar, subsede de los Juegos Nacionales

Pero siendo más incluyentes como nunca antes, decidieron tener, no ciudades sedes en la capital sino subsedes, y entonces, fue ahí donde nosotros nos la jugamos toda, ya estábamos en Coldeportes presentando muy juiciosos nuestros proyectos y con esos pergaminos de muy buenos ejecutores y planificadores, más generosidad del gobernador de ese tiempo, Melgar fue subsede de los Juegos Deportivos Nacionales, junto con otras ciudades del departamento, no fuimos la única y cumplimos a tiempo con nuestras obras gracias a Dios, y tampoco solo hicimos una villa deportiva, que es el coliseo cubierto y uno de los más modernos del país, utilizado para eventos nacionales con un estadio de fútbol con las medidas mínimas de la FIFA, sino que de paso, aseguramos una inversión para otros escenarios deportivos que desarrollasen integralmente la política de infraestructura en Melgar.

K.V.: Ad portas de las elecciones locales, ¿cuál debe ser el compromiso ciudadano de todos nuestros electores?

Los ciudadanos indistintamente de quienes sean, deben tener en cuenta que por las circunstancias que atraviesa la patria, la decisión está en ustedes, mucha gente habla de la corrupción en los entes gubernamentales, pero se les olvida que en buena parte, ellos son los que eligen esos gobernantes o dirigentes señalados por esos actos y esas conductas, entonces mucha responsabilidad a la hora de elegir.

Aquí el que paga para ser elegido pues seguramente llegara a cobrar el costo de su elección, eso es un principio del cual hablaba Carlos Gaviria, dirigente de izquierda que ya no está entre nosotros, en lo que a mí respecta en la dinámica propia desde la ciudad de Melgar, nos aprestamos a unas elecciones donde nosotros no vamos a poner nuestro nombre de manera directa en el tarjetón, porque consideramos que ya cumplimos un ciclo y que nuestro ejercicio tendrá que ser evaluado por la ciudadanía y la historia, esperaremos esa evaluación con bastante respeto y objetividad, hay que dar lugar a nuevos espacios, nuevos prospectos y nuevos liderazgos.

Etiquetas: Alcaldía de Melgar, Tercera edad, Plaza de Mercado, Política pública .

 

                                                                                                                                                           Caricatura por Margarita Calderón

 

 

                                                                                                     Infografía por Margarita Calderón

Por Johan Hernández, Karen Vera, Margarita Calderón

4 comentarios en ““Un gobernante que no cuente con la ciudadanía, estará condenado al fracaso”: Gentil Gómez

  • el 6 junio, 2019 a las 6:10 PM
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    Es un artículo serio, con un desarrollo conceptual apropiado, que engloba diversos aspectos del fenómeno político, un aspecto trascendental para el crecimiento colectivo del de la sociedad. El hecho de que un periódico de jóvenes se interese por la democratización y los diversos ejercicios políticos, permite apreciar la estructura del mismo.

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  • el 6 junio, 2019 a las 5:56 PM
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    Para estos artículos es difícil tomar decisiones, un ejemplo de ello es esta entrevista, donde se informa de política, pero no hay un contraste de fuentes de lo que se dice o afirma, por un lado si se acercaran a las ciudadanos melgarenses notarán que el trabajo de Gentil fue un fracaso y lo único que logro, fue dejar a Melgar estancada, sin crecimiento alguno y sin obras que lograrán el cambio que se necesitaba, por otro lado se ve una buena infografía al igual que una buena caricatura, pero carece de ayuda audiovisual, aunque el trabajo se hubiese podido hacer mejor creo que no se preocuparon por realizarlo.

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  • el 6 junio, 2019 a las 4:34 PM
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    es importante que los candidatos se empapen de toda la historia y trayectoria que compete al municipio y sus alrededores, de igual forma, deben de tener en cuenta a su comunidad y escuchar sus peticiones para que el municipio avance satisfactoriamente; soy muy pocos los concejales que sacan avante proyectos en pro de sus municipios. En cuanto a la entrevista, me parece que las preguntas son muy claras y concisas que le permitieron al entrevistado expresarse libremente sin salirse del contexto.

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  • el 6 junio, 2019 a las 4:30 PM
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    Es gratificante poder apreciar como las personas van creciendo. En este caso, como este señor de cotero paso a un reconocido político que realmente le interesa el bienestar de la comunidad y comenzó con arreglar las vías que es fundamental tanto para los habitantes como para los turistas. Por otro lado, el trabajo periodístico de los compañeros se encuentra bien redactado, ademas que, las preguntas que formularon están bien realizadas ya que no lanzan de una la pregunta sino le dan un contexto previo.

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