La nueva cara de la seguridad en Girardot

‘La Ciudad de las Acacias’ se ve afectada por el ‘fleteo’, hurto a residencias y el expendio de sustancias alucinógenas.

La llegada del mayor Diego Álvarez a Girardot ha dado resultados satisfactorios contra la criminalidad.
                                                                                                                                                 Foto por Diego Vera

Seis de la mañana, algunos destellos de luz por parte del sol ya hacen presencia en Girardot. Un nuevo día para toda su población, quizás para muchos un día normal; pero para una familia, quizás no. La angustia hace presencia en ella. En realidad, detentar de un puesto de tan alta complejidad es difícil, es lo que nos comenta el mayor de la Policía Nacional, Diego Álvarez, comandante de la Estación de Policía en Girardot.

Un pasado de tradición

Diego Pastor Álvarez Sáenz, oriundo de El Espinal, Tolima, lleva 16 años en la institución a la cual está muy agradecido y con la que siempre soñó, debido a que su padre y hermanos también pertenecen a la Policía Nacional de Colombia, tanto así, que afirma: “El oficio de Policía lo llevó en la sangre”. Se desempeñó en Bogotá, específicamente en el sector de San Cristóbal, donde también sirvió como comandante de estación.

Girardot, ciudad turística, de personas amables y acogedoras, donde se vive el Reinado Nacional de Turismo bañado por el ancho Magdalena, fueron las palabras que se le pasaron por la mente al mayor cuando, en virtud del progreso de su carrera profesional, recibió la noticia de que sería trasladado a la jurisdicción de Cundinamarca, específicamente a Girardot. Hoy en día sigue pensando igual de la ciudad, pero con sentido de responsabilidad y un compromiso hacia su ciudadanía.

El temor es su peor enemigo, pero en sí afirma el mayor Álvarez “se siente temor porque las cosas se están haciendo bien” y es que, de acuerdo con las estadísticas entregadas por la Policía, el índice de inseguridad se ha reducido cerca de un 50% y sumando los contundentes golpes que se han realizado al microtráfico, al porte ilegal de armas y a otros delitos en la ciudad, dan pie para corroborarlo.

Los golpes contundentes contra la delincuencia que a diario realizan los uniformados, son exhibidos en los pasillos de la estación de Policía.  Collage Diego Vera

En mayo se cumple un año desde cuando el mayor Álvarez dejó atrás una vida en Bogotá… recuerdos, compañeros, familia, todo con un solo propósito: lograr que la ‘Ciudad de las Acacias’ y sus habitantes “tengan una mayor tranquilidad y seguridad ciudadana”, afirmó con rotundidad. Para el comerciante Carlos Robles, lo ha evidenciado, puesto que “la ciudad está atravesando por un año de tranquilidad y mejor seguridad” (sic), como hacía tiempo no ocurría.

Cada paso que da Diego Álvarez es calculado, y Andrés Posada, presidente de la Junta de Acción Comunal (JAC) del barrio La Esmeralda, está para afirmarlo, toda vez junto con la Policía han creado un cordón de seguridad para desmantelar “las ‘ollas’ que se encuentran en el barrio y que a lo largo de los últimos años nos han perjudicado”; por lo que, además de ello, se siente feliz dado el trabajo adelantado.

“El servicio público de la Policía tiene una esencia en su profesión, y es la necesidad de estar brindándole seguridad completa a la ciudadanía; por lo tanto, siempre está comprometida a salir a la calle a enfrentarse a cualquier situación, sin importar el ser vulnerados” (sic), mayor Diego Álvarez, comandante de la estación de Policía Girardot.

Decenas de uniformados recorren las calles del municipio en aras de disminuir los brotes delincuenciales.  Foto por Diego Vera

Microtráfico de drogas

A diario se realizan capturas relacionadas con la comercialización de estupefacientes, siendo la marihuana la más decomisada.  Foto por Diego Vera

El microtráfico es un factor de inseguridad que viven muchas ciudades de Colombia, ante lo que Andrés Olivar, politólogo y docente en Uniminuto, manifiesta que debe de ser controlado e investigado oportunamente para menguar los índices del interminable problema de drogas que envilece la estabilidad de comunidades enteras.

“Es un problema social, por consiguiente, se aborda desde dos puntos de vista: el primero es el punitivo, y el segundo, desde la reconstrucción de tejido social” (sic), acota Olivar. En cuanto a la persecución de las bandas que se dedican a la producción y comercialización de alcaloides, el Gobierno actual ha agudizado la lucha frontal a distribuidores y también, a los consumidores.

Se trabaja para la comunidad                   

Actualmente, la comunidad debe de estar informada del Código Nacional de Policía y Convivencia; por ello, la fuerza pública junto con la Alcaldía Municipal de Girardot preparan capacitaciones para que los ciudadanos tengan conocimiento acerca de pormenores de la ley 1801 de 2016. “La idea es controlar el espacio público, que Girardot sea una ciudad pasiva, donde no se presente ninguna clase de delito” (sic), comentó el mayor Álvarez, con un optimismo que da señales de confianza y buen augurio.

Por último, el mayor afirma que “la seguridad compete a todos”. Invita a toda la ciudadanía a que utilicen las líneas de emergencia para que informen y denuncien cualquier acto delincuencial que se llegue a presentar. “La idea es que cada persona esté articulada de alguna u otra forma con la Policía para así sacar a la ciudad del estigma del peligro: de que el turista no viene a Girardot por miedo a que lo hurten”, concluyó Álvarez.

Etiquetas: Código de Policía, Mecanismo de seguridad Ciudadana, Inseguridad por delincuencia común, Plan para indigentes

 

                                                                                                                                                                                 Infografía por Carlos Díaz

 

                                                                                                                                                             Caricatura por Mayra Ruíz

Por Diego Vera, Mayra Ruíz, Carlos Díaz

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