Etnografías urbanas, autoridad del etnógrafo y escritura etnográfica

Flor María Morantes, docente la Corporación Universitaria Minuto de Dios

Partiendo de una revisión bibliográfica, que abarca un ejemplo de etnografía urbana y dos textos adicionales que ilustran las tensiones entre el quehacer etnográfico y el ejercicio escritural del etnógrafo, el presente ensayo busca cuestionar cómo en ciertas ocasiones la identidad y la subjetividad del etnógrafo se ven transgredidas por los hallazgos que le arroja el trabajo de campo.

En este orden de ideas, se toma como ejemplo la etnografía de Philippe Bourgois, ‘En busca del Respeto. Vendiendo crack en Harlem’, para contrastarla al texto sobre la etnografía multilocal de G.E. Marcus y a la autoridad etnográfica de James Clifford. Para comenzar, se expondrán algunas generalidades del texto de Bourgois, con respecto a su estadía y relación con los vendedores puertorriqueños de crack.

En primer lugar, uno de los aspectos sobre los cuales más tensión se genera corresponde a la forma como la capacidad y las maneras de ejercer control sobre la vida propia comprenden un grado de restricción mayor del que se piensa normalmente. Es decir, aquí se rebate el concepto de libertad pensado desde la posibilidad de actuar y determinar los comportamientos de un sujeto de modo autónomo e individual.

La voluntad individual por hacer y actuar de determinada manera, se ve condicionada por distintos factores sociales y culturales. Bourgois, se apoya en Bourdieu y desde el concepto de habitus, instala un discurso en el cual el capital simbólico y cultural se vuelven protagonistas. Lo anterior, visto a la luz de las condiciones de vida, trabajo y relacionamiento social de los habitantes de Harlem, en Nueva York, para quienes el abanico de posibilidades de acceso, adquisición, circulación e intercambio social y cultural es completamente limitado y restringido.

En segundo lugar, el asunto sobre la capacidad de tener y crear agencia, se vuelve nula para personas como las que viven en Harlem, dado que los recursos para dicho fin, están directamente vinculados con una serie de mecanismos propios de la economía política y de los sistemas de producción de un país. En esa medida, Bourgois cuestiona cómo los factores ya mencionados condicionan y, ciertamente, restringen la posibilidad de ser sujetos sociales con agencia, capaces de tener incidencia fuera de la estructura social a la que pertenecen.

Si bien, ‘En busca del respeto’, es un claro, completo y bien logrado ejemplo de antropología urbana, en la medida en que alcanza a presentar a través de una literatura altamente descriptiva, las condiciones y dinámicas de existencia emergentes dentro de Harlem; también considero que supera los límites de la especificidad, del detalle, del contarlo todo. En ese sentido, creo que es conveniente cuestionarse sobre a quién está dirigido el libro, cómo se leerían los inmigrantes puertorriqueños que venden crack Harlem, (¿cómo héroes, como violadores?), hasta qué punto se respeta al otro después de hacer pública su miseria con fines académicos respecto de la última ingratitud, George E. Marcus explica muy acertadamente que “las historias de vida revelan yuxtaposiciones de contextos sociales mediante una sucesión de experiencias narradas individualmente, que pueden ser desconocidas en el estudio estructural de procesos de este tipo” (Marcus, 1995:121). Es decir, más allá de exponer la miseria del otro, es necesario conocer y comprender los orígenes, causas y condiciones sociopolíticas que previa e históricamente han potenciado la existencia de dicha miseria.

“La defensa de la diversidad cultural es un imperativo ético, inseparable del respeto de la dignidad de la persona humana”: Declaración Universal sobre la Diversidad Cultural.

Ahora bien, temas como el tráfico, consumo y expendio de sustancias psicoactivas, merecen una lectura general y multi-situada. Harlem es un ejemplo que sirve para ilustrar dicha problemática social en un lugar específico; característico y conocido del mundo, sin embargo, la lectura que se puede hacer de la obra de Bourgois se apoya en la ‘metáfora del espejo’, según la cual lo que se refleja no es sólo visible para quienes están frente al espejo, sino para quienes están al lado y detrás del mismo. Marcus señala que “(…) por lo general, lo que sucede en un lugar particular en el que se desarrolla la investigación se calibra o relativiza a partir de las repercusiones de este lugar sobre lo que acontece en otros sitios relacionados” (Marcus, 1995:121). Así las cosas, la venta de crack en Harlem es el reflejo de situaciones de tráfico de estupefacientes, pobreza, violaciones, ausencia del Estado, entre otras, que bien tendrían lugar en cualquier ciudad del mundo.

En todo caso, considero que la identidad del etnógrafo se encuentra en constante reconstrucción producto de los distintos grupos de interés con los que interactúa. Respecto de ‘En busca del respeto’, me pregunto hasta qué punto Bourgois llega a hacer un ejercicio autoetnográfico en el que se enfrenta a tensiones como: ¿Con quién me estoy relacionando?; ¿qué grado de afectividad he creado con los vendedores puertorriqueños de crack?, ¿me acostumbro y naturalizo los aspectos que rodean mi estadía en Harlem? En relación con lo anterior, Clifford, expone en su texto sobre la autoridad etnográfica una serie de aspectos que emergen en el etnógrafo durante su estadía en campo y afirma que “se hace necesario concebir la etnografía no como la experiencia y la interpretación de ‘otra’ realidad circunscrita, sino más bien como una negociación constructiva que involucra por lo menos a dos, y habitualmente a más sujetos conscientes y políticamente significantes” (Clifford, 1986:61).

Finalmente, me atrevo a exponer que el ejercicio etnográfico se divide en dos grandes partes: en primera instancia, el trabajo de campo con el grupo de interés, y a continuación, la puesta en escena del arte de la escritura. Evidentemente, esas dos partes se nutren y relacionan; sin embargo, considero que es en la escritura mediante la cual el etnógrafo confronta sus propios miedos, sesgos e interpretaciones personales para luego decir qué y cómo presentar los resultados de su investigación. Marcus afirma que “sólo en la escritura de la etnografía, como efecto de una modalidad de publicación en sí misma, se vuelve a asumir sin ambigüedades la autoridad del antropólogo, incluso cuando la publicación muestra las cambiantes identidades del trabajador de campo en el enfoque multilocal” (Marcus, 1995:122).

Así las cosas, referente al ejercicio de la escritura etnográfica, creo que es importante como etnógrafos, cuestionarnos sobre a quién le habla el texto escrito; qué pueden pensar los integrantes del grupo de interés estudiado sobre lo que está escrito; cuál es la lectura que ellos mismos hacen de sus vidas, de esas que están expuestas en un centenar de páginas. Para responder a estas preguntas, finalizo recurriendo a Marcus, quien dice que “leer buscando la trama y luego probarla en la realidad la investigación etnográfica, que construye sus sitios de acuerdo con una narrativa elocuente, es una forma interesante, virtualmente sin probar, de construir una investigación multilocal” (Marcus, 1995:120).

Etiquetas: El aula itinerante, Fenomenología, Investigación, Comunidad cultural 

Por: Flor María Morantes

Un comentario en “Etnografías urbanas, autoridad del etnógrafo y escritura etnográfica

  • el 1 mayo, 2019 a las 12:57 PM
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    La etnografia , vital para el aprendizaje para describir y conocer las culturas en el campo del sujeto, el cual es autónomo de sus decisiones , su propio «auto control» su libertinaje, reflejado en sus actos, que también se influyen en la economía , las comunicaciones teniendo en cuenta , como periodistas debemos tener cuidado con lo que se publica o se da a conocer con respecto al momento de demostrar la verdad del ciudadano (detallando su estilo de vida , civilización ) o hasta incluso una mala información o mal interpretación de dicho caso , puedan acarrear sanciones y discusiones.

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