Sobre Informacionalismo, redes y sociedad red: la propuesta teórica de Manuel Castells

Diana Celi, docente de la Corporación Universitaria Minuto de Dios

Manuel Castells en su texto La Sociedad Red (cap. 1) habla acerca del Informacionalismo como nuevo paradigma tecnológico. Al principio la lectura se hace pesada porque trata cuestiones muy técnicas, pero bastante pronto captura de nuevo la atención cuando asegura que el comportamiento de las redes está basado en la lógica binaria: inclusión-exclusión. A partir de esa afirmación el texto se desarrolla con un tono ramarcadamente crítico, pero a la vez histórico e, informativo, por decirlo de algún modo, dado que toma y analiza hechos de las décadas sesenta y setenta para contextualizar su tesis.

Gracias a lo minucioso de su exposición quedan claros los rasgos principales de las redes como forma de organización: flexibilidad, adaptabilidad y capacidad de supervivencia. Se trata de organizaciones sociales de diversa índole que tienen la facilidad de cambiar sus características según el entorno, aunque sin cambiar su esencia, sus objetivos. Es el poder que las nuevas tecnologías de la información traen consigo lo que las hace, llamémoslo así, superpoderosas

Es la información, viajando a velocidades antes inimaginables, sin límite de tiempo ni espacio, a lo que el autor llama Informacionalismo; el nuevo paradigma tecnológico dominante. También queda claro que los países que nos encontramos lejos de ser centros de desarrollo tecnológico e innovación termináramos confinados a ver desde nuestras naciones tercermundistas como las grandes y medianas potencias del primer mundo se reparten entre sí la mayor tajada de la torta del progreso; triste, aunque cierto. Y nuestros gobernantes ahí tan campantes, aplicando pañitos de agua tibia a los gravísimos problemas sociales, siempre prestos a importar tecnología; pero muy lentos para promover el desarrollo tecnológico y la innovación en el interior del territorio.

Son muchas las cuestiones interesantes en el texto de Manuel Castells. Algunas más inquietantes que otras. A saber, el tema de las redes sociales que tiene tanta aceptación hoy día y que encarna plataformas utilizadas por personas de distintas clases sociales, sin distinción de raza, sexo o credo: cuya única condición es tener acceso a un teléfono móvil con internet. Ellas son un buen ejemplo de que si bien el capitalismo se expande empleando las nuevas tecnologías de la información y la comunicación no deberíamos satanizarlas.

Estas redes sociales son una forma de hacer resistencia a los monopolios de la comunicación, una especie de trinchera digital. Allí la gente se entera de lo que sucede en tiempo real, es decir, mientras los hechos ocurren y antes de que los medios tengan tiempo de contaminar la verdad para manipular y tener control sobre las mentes de las personas. También es cierto que tener acceso inmediato a la información no significa comprenderla; pero ese es otro tema.

Así mismo, inquietan mucho las palabras del autor al decir que “(…) las condiciones institucionales para la globalización y la flexibilidad empresarial fueron concomitantes con el debilitamiento del poder sindical y con una reducción de gastos en el Estado del bienestar” o, también, que “bajo estas nuevas condiciones, el capitalismo global recobró su dinamismo e incrementó beneficios, inversiones y crecimiento económico, al menos en sus principales países y en las redes que conectan las áreas de prosperidad alrededor del mundo situadas en medio de un océano de pobreza y marginalización”, basta con poner la lupa con juicio sobre la tercerización o el teletrabajo, por ejemplo.

Entonces, como lector, sobre todo como ciudadano, no puede más que preocuparse por el rezago en el que estamos sumidos, condenados todavía y, sabe Dios por cuánto tiempo más a servirles a los que están del lado jugoso de la brecha digital, como peones que trabajan duro; somos la mano de obra calificada y barata que les ayuda a hacerse cada vez más ricos.

Así las cosas, ¿quién quiere ser parte de un sistema global como éste que se gestó y funciona a costillas de menguar la calidad de vida de otros, vulnerando sus derechos? ¿Por qué anhelar tanto formar parte de esa red global siempre demeritando lo que es nuestro, lo local? ¿No sería mejor hacer redes con nuestros vecinos más próximos, de economías, culturas y pensamientos más afines, menos desiguales?

Una última cosita: Qué ganas tengo de escribir un artículo en defensa de la palabra “intenso” que se titule: Por el derecho a ser siempre intensos nunca fastidiosos. Quedo en deuda.

Etiquetas: Tecnología al alcance, Formación de comunicadores sociales, Nuevo reto del perfil profesional, Redes sociales

Por Diana Celi

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Un comentario sobre “Sobre Informacionalismo, redes y sociedad red: la propuesta teórica de Manuel Castells

  • el 1 mayo, 2019 a las 12:40 PM
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    Es interesante que una profesora trate este tema que es muy importante a día de hoy por la globalización mundial de tanto redes como aparatos electrónicos siendo esto ya una parte de cada persona para tener esa ventana que tienen para comunicarse y tener todo a la mano .pero esto no es en todas las partes del mundo gracias a los poderes de algunos países esto no se puede dar por el nivel que tiene ese país pasando hacer tercermundistas, también llevando información a todos los lugares a niveles extraordinarios y de alta capacidad.

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