Tráfico de Fauna silvestre: la inconsciencia de un delito ambiental

Los animales al hacer parte del ecosistema representan una gran importancia que se ve alterada cuando son extraídos de su hábitat, dado que se perturba el desarrollo de la espacie y se dejan cicatrices ambientales difíciles de sanar.

Guacamaya bandera, especie que se ha visto afectada por comerciantes ilegales. Foto por Adriana Villalba

En Colombia, un país conocido por sus bellos paisajes -donde resalta la flora y la fauna-, se encuentra la ‘Ciudad de las Acacias’, lugar en el cual se logra darle a la naturaleza otra mirada; no desconociendo que la diversidad de animales y  plantas ha propiciado que algunas personas busquen sacar provecho.

Desde hace algún tiempo, la provincia del Alto Magdalena se ha enfrentado a una problemática que afecta el medio ambiente: se trata del tráfico de fauna silvestre, que para muchos es normal; pero que de alguna manera repercute negativamente en el entorno. Por esta razón, existen diversas autoridades ambientales, las cuales buscan mitigar la oferta y la demanda de aquellos animales que hacen parte de la identidad cultural del área. 

A medida que este negocio fue creciendo, la Plaza de Mercado de Girardot -patrimonio histórico, por demás- fue el espacio que algunos mercaderes escogieron para manejarlo: aunque mediante persecución por parte de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) y la Policía, la actividad fue disminuyendo. Al respecto, Juan Carlos Escobar, director regional de la CAR Alto Magdalena, manifestó que cambió “el modo de operar y se formularon cargos a los traficantes para ser llevados a la cárcel” (sic).

Mientras el planeta gira a gran velocidad y el astro sol aparece cada día, se ha podido dilucidar que alrededor de los dos últimos años diversas especies como loros, guacamayas, tortugas y otros animales han sido traficados por algunas personas inconscientes en Girardot y municipios del Alto Magdalena para su reproducción y tenencia indiscriminada, que  las autoridades ambientales no pudieron prevenir a tiempo. 

Las tortugas de caparazón blando, una especie en vía de extinción, que se encuentran dentro de las más comercializadas en la región. Foto por Adriana Villalba

¿Cómo afecta el comercio ilegal de animales?

Algunas leyes forman parte de la protección de aquellos seres vivos, aunque sean salvajes o silvestres, que no se pueden defender de la mano del ser humano. Normas para el manejo sostenible de especies de fauna silvestre que evitan su extinción. Esto conlleva a que muchos de los ejemplares que son sacados de su hábitat pueden repercutir sobre la calidad del ecosistema y el suelo puede quedar inútil y hasta desértico. 

“Entre 2017 y 2018 han allanado tres casas, una finca y se recuperaron más de 150 animales que iban a ser comercializados. Cuando ellos son sacados de su hábitat natural tienen un choque y un promedio del 60% mueren” (sic): Juan Carlos Escobar, director regional de la CAR.

Entre brisa y calor el hombre se ha convertido en destructor, la comarca del Alto Magdalena conocida por sus particulares paisajes, rodeada de montañas, se ha visto impactada por el cambio climático, la deforestación y el contrabando de animales. Según el ingeniero ambiental Luis Hernández, “el tráfico de especies ilegales genera un cambio negativo en la biodiversidad y una extinción propia de factores endémicos” (sic). 

Concienciar a la comunidad

El olvido se ha apoderado de la memoria de las personas que mantienen preso a un animal silvestre, el omitir que ellos son seres sintientes. Cada vez que se contribuye a la compra ilegal de fauna, no tienen en cuenta que detrás de ese ser, pudo haber muerto parte de una camada. Entidades como la CAR trabajan para disminuir tales acciones, pues “hacen un apoyo a los entes territoriales”, afirmó Milton Martínez, contratista  como enlace de Gestión de Riesgo en la CAR. 

Llegó la noche y las periodistas de Giro en U seguían recolectando información acerca del tema, que afecta en gran medida el bioequilibrio planetario cuando la gente pasa por alto que mantener a un pájaro o cualquier tipo de ave en una jaula por bonito o exótico, lo está privando de su libertad y ello es un delito. 

Entre charlas con diferentes individuos se lograba conocer que aparte de aves, también habían tenido hámsteres, zarigüeyas, culebras, iguanas, osos perezosos y muchos otros. Buscar que se abstengan de participar en la demanda de tráfico de fauna silvestre es el reto, toda vez que como comentó Diego Loaiza, estudiante de Comercio Exterior del SENA, “desde cualquier perspectiva es un tipo de actividad perjudica al ecosistema; al igual que es una actividad ilegal que debería ser duramente castigada” (sic).

Creer que un animal que se retira de su medio ambiente va a sentirse igual en el predio de cualquier girardoteño, es no ser consciente de que su supervivencia puede durar poco: porque los animales nacieron para ser libres… ‘Tú casa no es su casa’. El comerciante de víveres Eduardo Rodríguez acotó que “hay muchos animales próximos a desaparecer, porque los negociantes no tienen compasión con ellos”. 

Etiquetas: Tráfico de fauna silvestre, Comercio ilegal, Hábitat, Campañas de concienciación

Caricatura por Adriana Villalba






Por: Aura Domínguez – Adriana Villalba 

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Un comentario sobre “Tráfico de Fauna silvestre: la inconsciencia de un delito ambiental

  • el 2 noviembre, 2018 a las 8:34 AM
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    Es de gran importancia velar por la permanencia y la seguridad de los anímales silvestres, garantizando la subsistencia de las especies. La naturaleza viene siendo afectada por la delincuencia en un acto de sacar provecho a atreves de ella, sin siquiera pensar en las consecuencias a corto o largo plazo que estos actos vandálicos pueden generar, cada vez se hace más extensa la lista de animales que desaparecieron por completo de la tierra lo cual a la gran parte de la población.

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