Promoción de la cultura de paz

Una vida de entrega a las causas humanas y de enseñanza sobre sensibilidad social.

Con más de ocho años de experiencia, la profesora imparte a sus compañeros y estudiantes aprendizajes de esperanza y una visión más humana del conflicto. Foto por Alexánder Nieto

Como parte del cuerpo docente de la regional Uniminuto Girardot, la comunicadora social Magaly Castro imparte un variado número de asignaturas transversales, compartiendo conocimientos, sentimientos y valores vinculados estrechamente a su profesión, en aras de contribuir, desde su trabajo, a la cultura de paz del país. Sin duda, alguien que ofrece a las comunidades parte de su tiempo y energía en mejorar la vida de aquéllos a quienes llega.

Alexánder Nieto (A.N.): ¿Quién es Magaly Castro?

Magaly Castro (M.C.): Soy un ser humano imperfecto, como todos. Una persona que ha tenido que soportar muchas batallas en el transcurso de su vida, que ha crecido a partir de golpes, decepciones y experiencias dolorosas; pero también de felicidades, amor y reflexiones.Es un ser bondadoso, que quiere salir adelante, con sueños, metas, proyectos y, ante todo, un corazón muy bonito, atento y sensible: que se preocupa por los demás, por la sociedad; alguien que busca dar su granito de arena por un mejor país (sic).

Heidy Miranda (H.M.): ¿Cómo fue la etapa de la niñez?

M.C.: Tuve una niñez muy linda. Desde los siete u ocho años, en la primera etapa de mi vida, crecí y viví con mis abuelos. Ellos me enseñaron las bases de mi ser; me dieron un ejemplo de vida único, que creo estoy poniendo en práctica y que, también, intento transmitir a mis estudiantes y compañeros de trabajo en el día a día. Fue una infancia llena de valores, de cariño, de mucho amor, que siempre tendré presente.

A.N.: ¿Qué miembro de su familia es un ejemplo por seguir?

M.C.: En definitiva, sería mi abuelo. Él ya se encuentra en el cielo, pero era una persona íntegra, con muchísimos valores, bondadosa de corazón; alguien que me enseñó a ser un buen ser humano. De él recojo los mejores recuerdos y aprendizajes para mi vida: el esfuerzo por el trabajo, la dedicación, la honradez, la voluntad de vivir y seguir adelante. Sé que, sin las enseñanzas de él, yo no sería quien soy en este momento. Por supuesto que lo extraño, pero él siempre estará en mis memorias.

Intervención Social en el municipio

H.M.: ¿De dónde nace la disposición para ayudar a los demás?

M.C.: Desde mi infancia, desde ahí nace ese deseo por ayudar a los demás. Recuerdo, siendo muy niña, que nunca me fue extraño el sentimiento y el amor hacia los animales, hacia las personas, y ese impulso por actuar en pro de la sociedad. Mi formación fue en un colegio de monjas, donde también nos inculcaron la parte espiritual -la parte humana primaba- y donde podía poner en práctica todo eso que sentía. Entonces, siempre fui muy dada a las personas, a los grupos, a la sociedad; a ayudar, a compadecerme, a colaborar un poco para que otros pudieran ser felices. 

A.N.: ¿Cuál fue la experiencia que más la ha marcado?

M.C.: Iniciando este semestre llega alguien y me dice: “Hemos encontrado una comunidad en Barzalosa”. Decidí coger el carro, convocar a los estudiantes voluntarios e ir allá. Al ver esa realidad, a sólo diez minutos de Girardot, donde existen personas que viven en pésimas condiciones, fue una experiencia bastante fuerte; sobre todo por los niños. A veces, desperdiciamos, desechamos y renegamos; pero hay lugares donde realmente tienen necesidades: como tener solamente una comida al día, y eso, si consiguen algún trabajo. Estar con el miedo de que les tumben su casa, y se queden sin un lugar dónde pasar la noche (sic).

Toda una vida dedicada a las obras sociales en las comunidades de Girardot. Foto por Alexánder Nieto

“En algún momento de mi vida tuve que irme a Bogotá a hacer mis estudios profesionales; pero cuando terminé, decidí devolverme a la ciudad”: Magaly Castro.

H.M.: ¿Cómo es trabajar con las comunidades de Girardot?

M.C.: Es lo más gratificante que hay, pero es difícil convocarlos y reunirlos. Ellos siempre esperan que uno les prometa; no hacemos eso. Nosotros queremos gestionar, conseguir y generar oportunidades, en la medida que podamos. Tampoco queremos que estas ayudas sólo sean asistenciales; aunque se ha hecho esta labor, fomentamos ayudas en educación: algo que les quede, que les ayude a surgir con una idea de negocio, volviéndose emprendedores para  que salgan adelante: que no se vuelvan personas dependientes, que todo se les regale, que todo se les dé, sino, por sus propios medios, puedan progresar (sic).

No se necesita de un gran capital económico para poder adentrarse en las comunidades vulneradas, lo que más se requiere es la voluntad de llevar a cabo algo, sin importar desde qué ámbito de la vida se lleve a cabo; la profesora muestra cómo a través de las experiencias previas, positivas y adversas, se puede tomar una decisión a favor de un cambio comunal positivo, en pos de una sociedad más empática, solidaria y sensible respecto de la tribulación  del prójimo.

A.N.: ¿De qué manera se liga su profesión con la cultura de paz?

M.C.: Los comunicadores sociales en Colombia, y en todo el mundo, son bastante importantes; somos mediadores, tenemos el poder de llevar y replicar la información: debemos ser ejemplo a través de nuestras acciones, de nuestros diálogos. Vivimos en un país en conflicto, donde tuvimos que crecer frente a una realidad social bastante fuerte. Los comunicadores siempre hemos estado ahí, apoyando, siguiendo el proceso, contribuyendo a que las personas se enteren de  que a través de sus acciones se puede lograr un cambio (sic).

H.M.: ¿Cree que desde la academia se puede ejecutar un cambio en cultura de paz?

M.C.: Claro que sí se puede hacer. Lo más importante es que nos convenzamos de que nuestras acciones tienen que ser buenas, porque a través de éstas siempre va a haber alguien que las siga, que esté detrás de nosotros: ahí, mirándote, y esas personas posiblemente van a repetir tu acción. Pero si obras negativamente, esas repeticiones van a ir por el mal camino. Si las acciones son positivas, el mundo y la sociedad pueden llegar a cambiar, porque vas a contribuir a esa transformación (sic).

A.N.: ¿Ha visto un cambio de actitud en los ciudadanos, estudiantes y docentes en los últimos años?

M.C.: Es un trabajo que llevo haciendo desde hace mucho tiempo. Inicié dando clases en Comunicación Escrita y Procesos Lectores (CEPLEC), que era un contexto diferente a la parte social; pero al finalizar clases trataba de incentivar a mis estudiantes a servir: entonces, tratábamos de realizar una acción, llegar a una comunidad, pensar en los animales y los niños; desde la comunicación. Tristemente, crecimos en una realidad fuerte, donde tuvimos que ver, tras un televisor, cómo moría la gente y se derramaba sangre. Ahora, veo que los estudiantes se han sensibilizado y se ponen en los zapatos del otro (sic). 

El trabajo con Uniminuto Girardot

H.M.: ¿Cómo ha sido su experiencia en Uniminuto?

M.C.: Fantástica. Inicié siendo docente de programas a distancia, luego pasé a ser administrativo, estuve en el área de mercadeo. Regresé nuevamente a la docencia: amo esa labor; pero más allá de enseñar, creo que llegué al lugar que me hace feliz, donde puedo liderar un grupo de voluntarios de Uniminuto, con quienes podemos llegar a diferentes lugares a ayudar; y eso es lo que me hace, ésa es mi esencia. Entonces, creo que estoy en el lugar indicado.  Esto se debe a que Uniminuto ha llenado mi vida de una manera total (sic).

A.N.: ¿Cómo es trabajar con Magaly Castro?

Harry Arias (H.A.): Trabajar con la profesora Magaly es una experiencia muy bonita. Es una persona que tiene un corazón muy grande, tiene unas ganas de trabajar por la comunidad y una entrega muy grande por lo social: una mujer muy sensible ante las problemáticas que existen en nuestras comunidades. Adicionalmente, se entrega en cuerpo y alma como profesional; eso hace que el trabajo en la oficina y en el campo de prácticas sea muy agradable (sic). 

(H.M.): ¿Cuál es el mayor defecto de Magaly?

HA: Todos tenemos defectos. Magaly tiene demasiadas virtudes que, creo, son más que los defectos: más que todo es una situación que la hace verse ‘débil’ ante los educandos, ya que ella no es tan estricta en algunos procesos, hay momentos que ameritan que al estudiante se le exija más allá de lo que la actividad requiere. Ella se sensibiliza mucho con la situación del alumno y esto la hace ver bondadosa, haciendo que se puedan aprovechar y llevar a situaciones en las que se vea a los jóvenes como facilistas. 

“Le debo mucho a Uniminuto Girardot, creo que en este momento soy muy feliz con mi trabajo”: Magaly Castro.

La institución, actualmente, cuenta con un grupo de docentes ubicados en el CED (Centro de Educación para el Desarrollo), que, motivados por parámetros morales y sociales como los que nos muestra Castro, se desempeñan como voluntarios, contribuyendo a los objetivos que el modelo educativo presenta al alumnado. De esta forma, la educación se vuelve pionera en proyectos de intervención y apoyo a comunidades vulnerables, así, como también, en implementación y difusión de una cultura de paz en la región.

Etiquetas: Solidaridad, Sobreviviendo ante las adversidades, Servicio a la comunidad, Apoyo Social

Caricatura por Alexánder Nieto

Por: Alexánder Nieto – Heidy Miranda

5 comentarios en “Promoción de la cultura de paz

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  • el 5 octubre, 2018 a las 12:45 AM
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    El trabajo que realiza la docente en el tema de la cultura de la paz, es motivador ya que nosotros como personas debemos limitarnos ayudar a las personas, ser lideres en nuestras comunidades para que podamos ser mediadores de paz y realizar soluciones en las problemáticas de nuestras comunidades. para a si llegarles a las personas para que sean objetores de conciencia.

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  • el 4 octubre, 2018 a las 12:03 PM
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    las experiencias, las vivencias y la misma vista desde una perspectiva amplia permite que este tipo de actividades se generen para hacer un cambio en la sociedad y que mejor manera de empezar por nuestra ciudad y acercarse a comunidades que tal vez no la estén pasando muy bien. muy buen trabajo por parte de la docente y a seguir.

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  • el 21 septiembre, 2018 a las 6:04 PM
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    Es importante reconocer las labores de docentes con esa vocación social; una ámplia entrevista que abrca muchos aspectos personales y profesionales que describen muy bien la esencia de persona que es la profesora. Es bueno que se resalte este tipo de personas para incentivar esa cultura de paz aunque hay mucho por hacer.

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