Investigar, una actividad sin distinción de género

La producción intelectual y los procesos investigativos adelantados por mujeres responden a la misma rigurosidad que la expuesta por hombres. 

 

Conferencia en la Corporación Universitaria Minuto de Dios, dirigida a los semilleros. Fotomontaje por Juan Lugo

En los últimos veinte años, América Latina se ha convertido en una de las principales regiones en las que, mediante la expedición de leyes, ha sido posible disminuir el índice de violencia contra la mujer. Países como México, Argentina y Venezuela son abanderados de dicha  iniciativa, pues determinan, en mayor medida, la instauración de políticas pedagógicas y jurídicas en pro de la igualdad de género.

La mujer en la investigación

La percepción histórica de que el hombre es superior a la mujer, puede ser explicada desde el punto de vista biológico, pues “en la Antigüedad, cuando la fuerza bruta era fundamental para el diario vivir, las mujeres eran relegadas a un segundo plano”, comentó Andrés Olivar, politólogo, quien, además, añadió que desde  entonces se ha naturalizado el comportamiento machista, bajo la excusa de la superioridad física.

Lo cierto es que, estadísticamente, se ha evidenciado que las féminas demuestran tener iguales o superiores capacidades a las de los hombres en el ámbito intelectual y laboral. Una de las discusiones más comunes consiste en que si se debe regular la situación mediante la adopción de normas o si resulta más efectivo realizar campañas de concienciación para promover el reconocimiento de las habilidades femeninas.

En el campo de la investigación sobreviven estereotipos respecto de la producción científica e intelectual y “a pesar de que no existe un sesgo explícito en materia de publicación de contenidos, se puede evidenciar que los entornos donde se realizan los procesos suelen tornarse inequitativos y la atmósfera tiende a resultar incómoda para el desempeño de la mujer”, remarcó la docente del programa de Comunicación Social y Periodismo de Uniminuto, Mariana Ariza.

El plano académico, a donde convergen varias disciplinas de las ciencias sociales, puede ser tomado como un claro ejemplo de cómo -a partir de los resultados obtenidos, en cuanto a la cantidad de artículos producidos y publicados se ha generado la ruptura de los arquetipos de desigualdad; en parte, debido a los estudios realizados por investigadoras, cuyo objeto de análisis es la mujer misma.

Los estudios especializados adelantados durante el último lustro sirven como modelo por seguir para las nuevas generaciones, que tienen sobre sus hombros la responsabilidad de demostrar que el cambio sistémico desarrollado no es una casualidad; sino, por el contrario, con datos estadísticos precisos y reflejantes de una nueva realidad, producto de un fenómeno de avanzada.

“Se debe observar detenidamente la conducta, no sólo de las académicas, sino de las mujeres en general”, aclaró la investigadora en ciencias humanas Rebeca Meneses

Un ejemplo pertinente es el proceso analítico situacional que se ha llevado a cabo por la investigadora en Ciencias Humanas Rebeca Meneses, quien señaló la importancia de “observar detenidamente la conducta, no sólo de las académicas, sino de las mujeres en general”, sin olvidar la trascendencia de examinar el desempeño de ellas, y el trato que recibe dentro de las organizaciones encargadas de realizar los estudios.

Semilleros de investigación realimentan su conocimiento. Fotomontaje por Juan Lugo

El papel que desempeña la mujer en el ámbito investigativo ha sido reconocido por diferentes instituciones, exaltar “el logro de cada una por pertenecer a ese mundo complejo; al tiempo, que tienen el carácter e intelecto suficiente para continuar en ese campo sin permitir que los hombres subestimen su trabajo u opaquen sus habilidades”, acotó el docente del programa de Comunicación Social y Periodismo en Uniminuto, Cristian García.

“A pesar de que no existe un sesgo explícito en materia de publicación de contenidos, se puede evidenciar que los entornos donde se realizan los procesos suelen tornarse inequitativos, y la atmósfera tiende a resultar incómoda para el desempeño de la mujer” (sic), remarcó la docente de Uniminuto Mariana Ariza.

Cabe aclarar que cada vez son más las mujeres que se involucran y se sienten atraídas por el área investigativa, sin interesar el trasfondo de la situación y de discriminación por parte de las empresas o hasta de los mismos hombres por el hecho de ser mujeres quienes realizan tal tipo de trabajo.

Igualdad de género

Una de las razones de la progresiva participación femenina en el área de la medicina y la investigación biomédica, en general, es la emigración de los varones hacia profesiones más lucrativas, que no requieren de mucha formación como los programas tecnológicos en informática y en finanzas; que, de paso, permiten despejar el panorama para que la mujer se entronice en el ejercicio como lideresa en cualquier campo. 

Actualmente, la alta competitividad del mundo del trabajo en medio del avance tecnológico, debido al uso de herramientas vanguardistas y la innovación del que se las quiere hacer partícipes, en espera de que se multipliquen los resultados arrojados por el género femenino. Un ejemplo de ello, Gitanjali Rao, la científica más joven del mundo, quien ocupa un lugar destacado como modelo por seguir y ha marcado un hito histórico.

En el siglo XXI, los prototipos de la mujer incapaz se han evaporado, pues la mayoría de críticas se han hecho a un lado para darle espacio a la mujer que tiende a no cuestionar sus propias capacidades. Sin embargo, el entorno no hace nada para combatirlo.

Etiquetas: DesigualdadIdentidad, investigación,  Acción Participativa

 

Caricatura por Juan Lugo




Por: Luis Suárez, Yadi Vargas, Juan Lugo y Xiomara Portela

 

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