El auge del microcrédito

Herramienta financiera que se consolidó como el producto de mayor demanda entre los usuarios; pero, también, una de las razones del engrosamiento de las cifras de procesos jurídicos y de embargos por cobranza.

El sistema financiero implementó ayudas  alternativas  para las pequeñas y medianas empresas (Pymes).
Foto por Laura Ortiz

Tal producto bancario nació con el propósito de que una entidad solventara económicamente al deudor para invertir en algún proyecto de emprendimiento, regularmente, en pequeñas empresas e inversiones retroactivas. Su aparición en el menú financiero data de mediados de los años 80; sin embargo, desde el inicio del nuevo milenio se empezó a evidenciar una apreciable evolución: durante la última década el registro de aprobación de microcréditos se disparó notablemente.

El sector financiero es, quizá, con relación a otros renglones económicos, el que mayor crecimiento y proyección ha reportado en la economía nacional. En parte, esto se debe a las maleables políticas internas que adoptó la banca para aprobar aceleradamente cuanta solicitud aterrizaba en las cooperativas de crédito. Generar endeudamiento es el ‘deber ser’ de los bancos: proyectarse para cumplir con las obligaciones, el ‘talón de Aquiles’ de los usuarios.

El meollo

El sistema bancario se ha refugiado, respecto de sus altas tasas en microcréditos, con el argumento de que la herramienta está a disposición de quien la requiera; por lo tanto, antes de usarlo es necesario informarse, pues dichos préstamos son para inversiones en negocios y ‘‘la gente los confunde con los créditos de consumo y los malgastan como ‘plata de bolsillo’’’ (sic), así lo manifestó Edwin Parrado, analista financiero de Servicios Unificados.

Más allá de las responsabilidades de los deudores, estos se quejan de los abruptos métodos que utilizan las casas de cobranza para presionar por el saneamiento de las obligaciones. Jairo Rodríguez, pensionado del sector Salud, señaló que “el bloqueo económico; el cobrador al teléfono, a la puerta, al trabajo y la negación para alcanzar acuerdos de pago ahondan una problemática que no beneficia a ninguna de las partes” (sic).

Por su parte, para los pequeños empresarios el panorama no parece mejorar. La mayor parte de los bancos estuvieron empeñados en crear líneas de microcrédito en años anteriores; pero, en el último bienio, según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), 6,2 millones de microempresarios estaban por fuera del circuito financiero. Mientras que los créditos de consumo activo se prestaron a ocho millones de personas, los microcréditos sólo cobijaron a tres millones trecientos mil.

‘La gente confunde los microcréditos con los créditos de consumo y lo malgastan como ‘plata de bolsillo’’’ (sic), manifestó Edwin Parrado.

La tasa de usura ha constituido un cuestionamiento permanente para los microcréditos. Y es por eso, que la Superfinanciera fijó para 2018 el interés bancario corriente efectivo anual para la modalidad de crédito de consumo y ordinario, en 20.44%; lo que influye directamente en los pequeños préstamos, que ascienden, aproximadamente, a unos 11,7 billones de pesos y generan los más altos intereses.

Normativas económicas

Así es como  entidades financieras, como las cooperativas, toman experiencia en la modalidad de créditos de menor cuantía, al vincularse con instituciones bancarias que intervienen de manera directa en la dinámica de las pymes y se consideran un negocio rentable. Por ello, los organismos internacionales como la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y el Banco Mundial (BM) definen el propósito consolidado y expansivo en países en vías de desarrollo, convirtiéndose el microcrédito en un generador de ingresos, emprendimiento y servicios financieros. 

No obstante, en Colombia el Banco Interamericano de Desarrollo (BID),  desplegó en su momento programas de apoyo a microempresas y capacitaciones orientadas a desarrollar habilidades gerenciales para instaurar un contexto propicio apalancador de la iniciativa privada; con el objetivo de acelerar la industrialización del país, desarrollar estructuras normativas y aplicables e identificar la finalidad social del préstamo o inversión de microempresarios.

La Confederación de Cooperativas de Colombia (Confecoop) registró 18.7 billones de pesos en créditos.
Foto por Róbinson Grajales

La Ley 590 de 2000 marca pauta en la regulación de este servicio, promueve el desarrollo de las micros, pequeñas y medianas empresas que establecen un vasto conjunto de instrumentos en pro de tal fin. Por ejemplo, el otorgamiento de facultades al Gobierno en coordinación con la Junta Directiva del Banco de la República, para tras verificar fallas del mercado y determinar el sistema de recursos financieros destinables.

“Las obligaciones jurídicas son las mismas, porque existen garantías personales y reales. Los microcréditos generalmente acuden a los embargos o reporte”: Alejandra Reyes, abogada de Girardot.

Lo antes mencionado se denomina un ingreso efímero, no constante, que implica no sólo el reintegro del dinero, sino el riesgo del giro de crédito que no tiene garantías reales. Es una estrategia financiera con imposición de los altos tipos de interés; de tal manera, que el usuario invierte de forma indebida los fondos que le han facilitado con la consecuente asunción de una deuda grande tras otra. 

Por consiguiente, el endeudamiento masivo de la población es un fenómeno económico-financiero que recae sobre los sectores menos favorecidos. Según Jeannette Sáenz, docente de Economía, “es una forma interesante de hacer que las empresas tengan un crecimiento acorde con la época. Las cooperativas tienen una tasa de interés más favorable que la de los bancos comerciales. En el caso de cubrir una deuda con otra, son los bancos los que deben hacer ese seguimiento” (sic).

En suma, el Estado no se ha preocupado por conocer cuáles son los verdaderos efectos de un microcrédito, convirtiendo a la postre en un medio de sobreendeudamiento para quienes acceden al mismo. Aunque el servicio financiero permite abaratar el consumo de las microempresas, a corto plazo, no resulta sostenible para la mayoría de los casos en función de los ingresos operativos. Sin embargo, sigue el pequeño crédito posicionándose como de los métodos de financiación más generalizados.

Etiquetas:Economía personal, Ahorro monetario, Generación Bitcoin, BEPS

Caricatura por Nicolás Rodríguez




Por: Laura Ortiz – Brayan Rodríguez – Róbinson Grajales

4 comentarios en “El auge del microcrédito

  • el 23 agosto, 2018 a las 1:51 PM
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    Un defecto que tenemos la mayoría de los colombianos es al no habito del ahorro, cuando tenemos la oportunidad de ahorrar, simplemente convertimos el dinero en cosas que pensamos podemos utilizar; algunas micro empresas se aprovechan de las personas necesitadas den su momento y ponen tazas de interés demasiado altas..

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  • el 7 junio, 2018 a las 12:15 PM
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    Los colombianos deberían tener hábitos de ahorro y saber administrar sus finanzas, para bajar el índice de créditos y no quedar endeudados con tazas de interés muy altas.

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  • el 7 junio, 2018 a las 12:04 PM
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    Coincido con la idea de que el problema radica en que los usuarios de los bancos no eligen acertadamente la línea de crédito que se ajusta a sus necesidades. El banco cumple con cobrar y está ahí para ser utilizado o no.

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  • el 7 junio, 2018 a las 12:02 PM
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    La gente necesita endeudarse para poder salir adelante con los negocios, lástima que las tasas de interés sea tan alta para personas que no producen demasiada cantidad

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