Leer y saber leer, dos realidades distintas

 

Las directrices estipuladas por el Ministerio de Educación parecen no ser  idóneas para promover el crecimiento formativo del alumnado.

 

La comprensión lectora siempre ha hecho parte del programa integral de formación académica empleado por todas las instituciones educativas en el plano  nacional; sin embargo, eso no necesariamente garantiza que la preparación en materia de lectura sea de calidad. Por lo general, en el aula de clases se enseña al estudiante a identificar, memorizar y relacionar letras; de forma, que le sea posible decodificar mensajes. Pero… ¿este ejercicio implica saber leer?

En primera instancia, se debe especificar que dicho ejercicio lector implica un proceso más complejo que el de codificar y decodificar para comprender lo que se lee. “El educando debe realizar un proceso analítico, que le permita identificar la intencionalidad comunicativa con la que el autor estructuró el texto”, explicó la lingüista Nohemy Franco, quien luego añadió que sólo así es  posible descubrir un  mensaje textual implícito e interactuar con él.

 

Actividades de reconocimiento de literatura, diseñadas para promover la lectura en voz alta.
Foto por Juan Lugo

 

Las políticas educativas se han diseñado con base en el sistema estatal, y la escuela está constituida para formar ciudadanos que contribuyan al funcionamiento del engranaje social; en ese orden de ideas, resulta ingenuo suponer que la estructura dominante brindará las herramientas pertinentes para que el individuo dominado consiga emanciparse. La formación en Colombia tiene como objeto tecnificar al individuo para hacer que sea fácilmente manipulable.

 

“La lectura no es una obligación, es una forma de felicidad y libertad”: Nohemy Franco.

 

Ana Suárez, licenciada en Español, Inglés y Francés, comenta que la lectura, además de ser vital para la formación del alumno, “es un elemento trascendental para el desarrollo del individuo en el nivel social y cultural” (sic); no se puede construir conocimiento si no se sabe leer e interpretar lo que se lee.

 

Aprendices de la Institución Educativa Manuela Omaña (INEMO) reciben taller de lectura crítica y expresión oral.
Foto por Juan Lugo

 

Un sistema diseñado para masificar, un modelo escolar creado para tecnificar y políticas educativas pensadas para limitar el desarrollo cognitivo del individuo constituyen los pilares de la realidad de los colombianos. El panorama no es el mejor; sin embargo, con el ejercicio de la docencia, y la participación directa de la familia, como primer grupo social, es posible replantear las dinámicas de aprendizaje. Obtener resultados diferentes involucra recorrer caminos alternos.

 

Caricatura por Juan Lugo

Etiquetas: Lectura, Familia, Cultura

Por: Juan Lugo – Luis Suárez

2 comentarios en “Leer y saber leer, dos realidades distintas

  • el 18 mayo, 2018 a las 8:03 PM
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    La lectura sí es una forma de felicidad, y es gratificante que este tipo de artículo se presten para argumentar eso.

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  • el 16 mayo, 2018 a las 4:09 PM
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    La lúdica elemento fundamental en la motivación para la lectura, se perdió en el camino a una «buena educación».

    Respuesta

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