¿Girardot para seguir avanzando?

Luego de casi año y medio tras las rejas,  César Fabián Villalba retomó sus funciones como alcalde, en medio del descreimiento y un escepticismo generalizado por parte de la ciudadanía.

El escándalo de corrupción que data de mediados de 2015 y  estalló a finales de 2016, en el cual se evidencian  algunas maniobras fraudulentas del entonces burgomaestre Diego Escobar y el candidato César Fabián Villalba –ambos de Cambio Radical– durante la campaña electoral que benefició al que, posteriormente, ocuparía el Gobierno local hasta  2019, es una de las pruebas fehacientes de cuan inoperante es el aparato judicial colombiano.

‘Inadmisible’, no puede utilizarse otro apelativo ante tan desoladora realidad. Que la Fiscalía permitiese que el curso de la investigación llegara a buen puerto para los acusados es preocupante si se contemplan los  intereses de una ciudad que, aparentemente, persigue un ideal de desarrollo socioeconómico: más al tener la convicción de que es  imposible alcanzar tal objetivo  de no contarse  con un requisito elemental, como lo es estar regido por una Administración medianamente transparente.

La comunidad es congruente con los hechos que rodearon el antes y el durante de dicha  pesquisa jurídica. El rechazo, en primera medida, hacia el fallo del juez y, en segunda, por el recurso que permite que los investigados retornen o aspiren a cargos oficiales, ha hecho que entre la opinión pública se desate inquietud e incertidumbre. De antemano, se sabe que se camina sobre la ruta  de la impunidad.

Guste o no, el alcalde regresó y se posesionó en el cargo que por ley le corresponde. ‘Borrón y cuenta nueva’. Desde el interior de la Alcaldía, los vientos soplan con un parte de tranquilidad a bordo pues resultó evidente que el alcalde encargado, Alejandro Arbeláez, fuera resistido por diferentes sectores, especialmente por el Concejo Municipal, lo que “ocasionó que muchas iniciativas cayeran en el camino”, según señala Alexánder Flórez, presidente del Cabildo.

Este proceso pudo ser una gran oportunidad para dar ejemplo y hacer valer las medidas de regulación que estipula en la carta magna: era una manera de exponer a la ciudadanía cómo enfrentar la crisis, desaprobar la corrupción y la ilegalidad. Las críticas adquirieron un papel protagónico en la ciudad, pues permitir  un plan de desarrollo que no se ha honrado, es evidentemente, un retroceso.

Se necesita transparencia, planeación y rigurosidad en el control de los fallos emitidos por los jueces, toda vez que “el proceso judicial aún está en etapa de juzgamiento, técnicamente, no han ganado nada”, así lo manifestó el abogado y economista Walter Bustos. Las etapas procesales cuentan con unos términos establecidos por el Código de Procedimiento Penal y cuando se trata de delitos contra la administración pública se pueden extender a 90 días; sin embargo, se debe seguir asistiendo a audiencias.

 

La investigación por los delitos de concierto para delinquir, constreñimiento al sufragante, corrupción de sufragante y peculado por apropiación, aún no concluye. La Fiscalía apeló el dictamen del juez; pero ello no fue suficiente para truncar el objetivo de Villalba y compañía de obtener la libertad.

 Pasando de lo jurídico, lo político y lo social sin desligarse del trasfondo, hacia la responsabilidad que recae sobre los medios de comunicación locales, resulta sumamente indignante evidenciar que algunos ‘periodistas de bolsillo’ celebraron con vehemencia lo ocurrido. ¿Dónde está el deber veedor y pedagógico del oficio de esos ‘gacetilleros’ que utilizan los micrófonos, los teclados y las influencias para disparar mentiras y enaltecer a los verdugos del interés colectivo?.

Si existiese un patrón de medida, “un 80% de la decadencia moral y cultural de Girardot es responsabilidad del mal periodismo”, comentó el periodista Élmer  Pautt. La intención de este artículo no es señalar, salvo a los responsables directos; por el contrario, se debe aportar al debate haciendo la diferencia. El periodismo urge de la recuperación de su principal facultad, educar para el desarrollo.

Lo importante es hacer que esta mancha en la memoria política de la ‘Ciudad de las Acacias’ sea, además de una lección, el punto de partida para evolucionar como sociedad, para instruirnos. Derrotar la corrupción, el clientelismo, y las ‘roscas’, es una misión que requiere sumar grandes esfuerzos. No está de más mencionar que en la provincia el poder también se hereda y que la corrupción nace con el voto popular.

Etiquetas: Investigación, Corrupción, Política, Poder

Caricatura por Nicolás Rodríguez


Por: Laura Ortiz – Róbinson Grajales – Nicolás Rodríguez

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4 comentarios en “¿Girardot para seguir avanzando?

  • el 30 mayo, 2018 a las 2:32 PM
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    Es un buen texto, con argumentos claves para tener claridad de lo que está sucediendo en Girardot. Este artículo de comentario hace la diferencia con respecto a los otros artículos que van más del lado de los mandatarios. Es indignante ver como un político que tiene el papel de servir a la comunidad y dejar todo de sí para que los demás estén bien, velando por el interés general, no tenga un poco de vergüenza con los lugareños con las ´fechorias´ que han llevado a cabo y sigan como si no hubiese pasado nada. Mano dura es lo que necesitan por todo que han cometido y está impune.

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  • el 18 mayo, 2018 a las 4:03 PM
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    Si la corrupción proviene de los poderes del Estado, incluido el ejecutivo, ¿qué oportunidad tienen los ciudadanos de erradicar la corrupción?.

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    • el 18 mayo, 2018 a las 4:06 PM
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      Los gobernantes son parte de una clase social infectada, y la sociedad civil quien recibe los efectos de los actos corruptivos de los gobernantes. El cambio viene de la misma sociedad organizada para esos objetivos comunes, honestidad, conciencia, y humildad.

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  • el 18 mayo, 2018 a las 3:58 PM
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    Por donde lo mires, la corrupción, la mermelada, la politiquería, el paramilitarismo, se juntan hayan dicho lo que se hayan dicho entre ellos, aquí solo importa es no perder el poder y la fuente que les llena los bolsillos.

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