Los primeros acercamientos de la investigación en américa latina

 

Por Cristhian García Villalba

Luis Ramiro Beltrán: Premisas, objetos y métodos foráneos en la investigación sobre Comunicación en América Latina. 

Publicado en Moragas Spá, Miquel, Sociología de la comunicación de masas, tomo II, Gustavo Gilli, Barcelona, 1985.

En objetos y métodos foráneos en la investigación sobre comunicación en América Latina. Ramiro Beltrán hace una revisión bibliográfica de críticas a los modelos de investigación en comunicación extranjero, más exactamente, los estadounidenses, implementados en investigaciones y aplicados por parte de investigadores latinoamericanos, al igual que algunos de origen norteamericano radicados en países del centro y sur del continente, en cuestiones de método y metodología. La idea central de la revisión de Beltrán establece que los estudios en comunicación se adscriben indiscriminada y pronunciadamente a modelos teóricos importados principalmente de Estados Unidos. Para Beltrán, los estudios en América Latina, no cuentan con un esquema conceptual propio, esto es evidente al observar la descripción que realiza sobre los principales problemas detectados en la región, sin tener en cuenta sus condiciones socioeconómicas, políticas y culturales.

En la revisión bibliografía Beltrán menciona que la investigación de la comunicación en esta parte del continente no ha sido autónoma,  ni tampoco ha establecido métodos enraizados en la experiencia particular latinoamericana para los estudios de la comunicación. Para Beltrán y  demás autores citados como por ejemplo, Mattelart (1970) y Zires de Janka (1973), la inclinación por parte de los investigadores se centró en primera medida, en los estudios de los efectos y funciones de los medios; en segunda  instancia, se enfocó en la difusión de información como método de innovación y apropiación. Mencionan que en la primera se puede reconocer rápidamente el clásico paradigma lassswelliano, enfocando los estudios en el receptor y la persuasión del mismo, por medio de la publicidad comercial o  la propaganda política. Beltrán reconoce la visión funcionalista de estas investigaciones. La segunda se enfoca a entender la difusión como método de innovación. Se menciona como ejemplo, la apropiación en el modelo agrícola, en el cual, se establecía una distinción entre terratenientes frente a minifundistas, en cuanto innovación y apropiación, que estaba mediada por el acceso a la información.

De las formas de investigación en América latina y la apropiación de modelos foráneos por parte de los investigadores, se critica la insensibilidad frente a factores contextuales y socioestructurales de la sociedad, unido a la aplicación de los métodos de investigación como la encuesta por muestreo y el análisis de contenido, que se utilizaban indebidamente, porque eran métodos establecidos en países desarrollados y no se tenía en cuenta la aplicación en naciones en vía de desarrollo. Como reconoce Beltrán (1985, 7), “Estados Unidos diseñó y construyó, en filosofía, objeto y método, el tipo de ciencias sociales que corresponden a sus particulares circunstancias estructurales (culturales, económicas y políticas)”, que fueron determinadas también para la investigación en Latinoamérica sin tener en cuenta los cambios estructurales y sociales.

La encuesta por muestreo tiene modesta utilidad cuando el investigador necesita obtener información compleja respecto de entidades grandes, tales como sociedades enteras o sus subsistemas mayores. El análisis de contenido falla en proveer perspectivas profundas sobre las implicaciones de la comunicación, latentes detrás de la forma inmediata y evidente del mensaje. En los estudios de la comunicación en Latinoamérica hay una clara influencia de la psicología funcionalista que le da un carácter unidireccional a la comunicación. Según lo sustenta Beltrán, el individuo carecía de agencia para hacer frente a los contenidos persuasivos transmitidos por los medios, visión que contribuía a la adaptación de un sistema dado. Por otro lado, en lo que respecta al papel del investigador, desde la aplicación del sistema de investigación estadounidense, se estableció -como premisa- la objetividad en el abordaje de los estudios de la comunicación, a instancias de los cuales el investigador tenía la “habilidad para desgajarse por completo de sus valores cuando realiza la investigación” (Beltrán 1985, 14). Además, era difícilmente separable de “la búsqueda de una medición exacta en la mayoría de las investigaciones en comunicación inspiradas en Estados Unidos” (Beltrán 1985, 15). Con el fin de dar rigor científico a las investigaciones, se estableció lo que Beltrán llama la glorificación de los hechos y cifras a la creencia de la verificación de datos fuertes para justificar la investigación empírica.

En lo corrido del texto, el autor aborda críticamente cómo los modelos de investigación en comunicación, principalmente los estadounidenses, condicionaron las investigaciones de la comunicación en América Latina y no tuvieron en cuenta los diferentes contextos sociales. Sin embargo, también se menciona que en los últimos tiempos ha habido cambios estructurales y correctivos para reformular la investigación sobre comunicación, acorde con las realidades de la región, teniendo en cuenta la comunicación integral y dinámica como un proceso en el cual todos los componentes merecen una atención comparable e inseparable (Beltrán 1985). Aparte, esto también se debe a la mayor profesionalización en el área de la comunicación, pues en principio, la mayoría de estudios de la comunicación no eran ejercidos por comunicólogos, sino por economistas, psicólogos, entre otros profesionales.

Beltrán (1985) menciona que hay nuevos enfoques en la investigación en comunicación, en los que los investigadores no desconocen el impacto de los modelos foráneos, condicionados -primordialmente- por los intereses  norteamericanos, en los cuales, se han acumulado evidencias del dominio de la industria cultural de Estados Unidos en Latinoamérica, en “las revistas de ídolos y para mujeres, pasando por la televisión, hasta la publicidad, los textos escolares, las agencias de noticias y los satélites”. Así mismo, los investigadores contemporáneos han tenido en cuenta las condiciones del sistema social de la región que, aunque “es dependiente económica, cultural y políticamente” (Beltrán 1985, 17), sostiene que “algunos estudiosos de la comunicación en Latinoamérica están dando señales de ser capaces de pensar por sí mismos y de enmarcar su trabajo en los términos de sus propias realidades” (Beltrán 1985, 18).

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