Lo que se esconde detrás de un título profesional

 

Después de veintiún años de trayectoria profesional, sacrificio de tiempo; Abbad Murillo logró un buen empleo, y más ganas de seguir cumpliendo sueños trazados, para convertirse en generación de relevo.

 

“Estoy muy apasionado por mi carrera y por el lugar donde estoy hoy en día, no hay un día que no deje de aprender”: Murillo. Foto por Paula Jiménez

 

Con la sonrisa que lo caracteriza, Abbad Jack Jimmink Murillo, decano del programa de Administración Ambiental de la  Universidad Piloto de Colombia – Centro Regional  Alto Magdalena, contó para Giro en U su vida como hombre, amigo, docente y profesional. Murillo dedica su tiempo entre la universidad y su familia; amén, de estar pendiente de su empresa y participar en varios proyectos ambientales, con la esperanza de seguir estudiando.

 

En el plano familiar

Camila García (C.G.): ¿Quién es Abbad Jack Jimmink Murillo?

Abbad Jack Jimmink Murillo (A.J.J.M.): Es un hombre que nació y creció en Girardot. Debido a la muerte de su padre en combate, vivió durante sus primeros diez años con sus abuelos, donde aprendió a seguir adelante a pesar de las pruebas que la vida le pudiera presentar. Actualmente, es decano de la universidad Piloto de Colombia – Centro regional Alto de Magdalena, en el programa de Administración Ambiental (sic).

 Paula Jiménez (P.J.): ¿Cómo fue la etapa de la niñez?

A.J.J.M.: [Mirada baja]. Yo me levanté en el barrio Sucre, de Girardot. Me gustaba jugar con mis amiguitos de la cuadra, todo el tiempo en la calle [risas]. Por causa de que el barrio era muy solo, mi abuela salía tipo siete de la noche y me pegaba un grito con mi nombre para que regresara a casa (…). Mi niñez me marcó de manera que me hizo ser quien soy ahora (sic). 

C.G. ¿Qué miembro de su familia es su ejemplo por seguir?

A.J.J.M.: [Suspiro]. La persona que marco mi vida y a la que debo gran parte de lo que soy hoy en día, es a mi abuelo. Hombre muy culto, estudió con curas; por ende, era católico, apostólico y romano [risas], y rezaba en latín. Recuerdo tanto que era un duro en desarrollar crucigramas del periódico de El tiempo (…); y su pasatiempo era sentarse a hablar con sus amigos, en una venta de carros (sic).

 

“Siempre luchó por seguir adelante, pase lo que pase”: Abbad Murillo.

 

P.J.: ¿Cuáles son sus temores?

A.J.J.M.: [Silencio]. En lo primero que pienso, cuando escucho esta pregunta, es en mis hijos. Me preocupa mucho en cómo se van a desenvolver, entendiendo que hoy en día el ambiente es pesado. Yo tuve el carácter de decir no, a muchas cosas [risas]; pero me queda el corazón en la mano cuando los veo a ellos y, al mismo tiempo, al mundo (sic).

 

“Nunca debemos negar el conocimiento, pues somos una generación de relevo”: Abbad Murillo.

  En el plano profesional

C.G.: ¿Por qué decidió estudiar Administración Ambiental?

A.J.J.M.: En el tiempo que presté servicio militar tuve la oportunidad de estar mucho en el monte, ver quebradas, ríos y toda la creación [Silencio]. Siempre me incliné hacia la física, química y ciencias básicas; cuando vi el pénsum de mi carrera, sabía que eso era para mí (…). Me favoreció, de gran manera, porque soy un hombre muy activo y con espíritu hacia la naturaleza (sic).

P.J.: ¿Cuál es la experiencia que más lo ha marcado?

A.J.J.M.: Bueno [risas], siempre que estaba de guardia. En vez de estar pendiente del enemigo con la mirada al frente, me gustaba mirar mucho el cielo: allí aprendí que arriba había rutas, y entre las siete y siete y media de la noche pasaba un avión. Mi cabo me decía que era un satélite (…). Pero aunque no tuviera reloj, siempre sabía la hora con tan sólo mirar el cielo (sic). 

 C.G.: ¿Cómo es trabajar en la Universidad Piloto?

A.J.J.M.: Inicié como docente (…), pero a través de una convocatoria fui elegido a la decanatura. Ha sido un reto, porque como lo dije, soy una persona muy activa [risas]. Me agrada porque estoy aprendiendo, tengo el apoyo de mis compañeros de trabajo y el ambiente laboral siempre ha sido bueno (sic).

 

“Tengo que ser coherente con lo que estoy estudiando”: Murillo.

 

Sandra Julieth Forero, administradora ambiental, compañera de estudio y de trabajo por más de 20 años de Abbad Jack Jimmnk Murillo, aseguró que ya conocen la forma de trabajar de cada uno y “él es una persona muy centrada, tiene visión de empresarial (…). Estudiamos juntos durante la carrera y siempre nos peleábamos el primer puesto [risas]. Nunca voy a olvidar que lo molestaba diciendo que tenía más puestos que un bus [risas], por el compromiso que tenía y la manera en que lograba sus metas. Esto causaba que ganara los beneficios de la universidad para los estudiantes” (sic).

“Los días son muy largos en mi labor y las noches cortas, pero sigo feliz de la oportunidad que me dio la vida”: Abbad Jack Jimmink Murillo.

P.J.: ¿De qué manera ejerce su profesión en la Universidad Piloto?

A.J.J.M.: [Notoria sonrisa]. A mí me gusta explicarles a los estudiantes el propósito por el cual están estudiando Administración Ambiental; aclaro dudas y oriento, traigo docentes que les ayuden a enfocarse en la carrera. Ellos deben prepararse para enfrentar a otros profesionales y para eso necesitan leer y saber de lo que van hablar (sic).

C.G.: ¿Girardot es una buena ciudad para trabajar o le gustaría laborar en otro lugar?

A.J.J.M.: La verdad es que Girardot es una buena ciudad para trabajar, pero la parte ambiental es muy dura. Por lo menos, yo porque hice nombre desde que era estudiante, porque fui atrevido y muy persistente (…). Es mejor que las personas que están ganando un título, salgan a otros lugares a poner en práctica lo aprendido en la academia (sic).

 

Ocio y futuro

P.J.: ¿A qué se dedica en su tiempo libre?

A.J.J.M.: [Risa]. Hace mucho tiempo no sé qué es eso. Trabajo durante todos los días y las noches. Se hacen cortos todos los días (…). Bueno, los domingos aprovecho para olvidarme del trabajo, relajarme un poco y me encanta estar con mis hijos y mi familia (sic). 

C.G.: ¿En qué lugar y con quién serían las vacaciones perfectas?

A.J.J.M.: [Silencio]. Amo con todo mi ser el paisaje. Me enamora viajar y conocer; pero en este momento anhelaría ir al Amazonas con toda mi familia. En la universidad estuve a punto de ir, pero por cuestiones de la vida no pude (…). En este momento, que estoy viviendo nuevas etapas en mi vida, con gusto tomaría un avión y que me dejara allí [risas] (sic).

P.J.: ¿Tiene sueños por cumplir?

A.J.J.M.: Creo firmemente que los sueños jamás dejan de existir. En este momento, tengo uno a corto plazo y es escribir mi propio libro. Aunque aún no me decido, si a manera personal o del tema ambiental; pero lo que sí es cierto es que ya tengo el título y es “El hombre que nació cuatro veces” (…). Ya empecé mi proyecto y entiendo que todo es un esfuerzo para llegar a cumplir mi sueño (sic).

C.G.: Para finalizar, ¿cómo se proyecta en diez años, tanto personal como profesionalmente?

A.J.J.M.: En cuanto a lo personal, tengo una empresa que quiero consolidar, entendiendo que es de ayuda a los ingenieros que llevan a cabo sus primeros ‘pinos’. Al hablar de lo profesional, anhelo seguir estudiando, porque estoy convencido de mi relevo generacional que aportará para que muchos se preparen a través del conocimiento. Nunca debemos negarlo (sic).

Al finalizar la entrevista y con intriga, el decano de la Universidad Piloto invitó a su colega para culminar la grabación, en aras de que ella hablase cosas positivas de él, se quedó estático a su lado para escuchar lo que tenía para decir, al percatarse de que ya todo había terminado, procedió a retirarse para continuar con sus labores administrativas. En la oficina, lo esperaba un arduo trabajo de proyectar el presupuesto del programa para el cierre de semestre y, por supuesto, alentado por las ganas de seguir aprendiendo y enseñando a sus estudiantes.

Etiquetas: Una Voz de aliento para el ambiente, Juventud en pro del ambiente, Cuidado de la naturaleza, Agentes de cambio, Animalista de corazón.

 

Caricatura por Paula Jimémez

 

Por: Paula Andrea Jiménez Villamarín – María Camila García Bogoya

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