Madres por vocación

Vivir una tragedia no detuvo el empuje por salir adelante, superar adversidades y cuidar a su familia.

Hogar comunitario ‘La Cigüeña 2’, ubicado en el barrio Alto de la Cruz, de Girardot.
Foto por Peter Ramírez

Organizaciones estatales, como el Instituto Colombiano del Bienestar Familiar (ICBF), resaltan sus logros burocráticamente, dando crédito a sus directivos, quienes están en sus cargos de forma intermitente, olvidándose de quienes llevan décadas trabajando por la entidad y pasan desapercibidos para la sociedad. Este es el caso de Matilde Carrillo Olmos, madre comunitaria desde hace veintiséis años y quien, pese a las adversidades, continúa sirviendo a la comunidad.

Nacida el 13 de septiembre de 1959, en el municipio de Beltrán – Cundinamarca , a sus treinta y dos años decide entrar al ICBF, lo que sería fundamental en su proyecto de vida. “Ver la necesidad de las mujeres por no tener donde dejar sus hijos, mientras van al trabajo, me motivó a comenzar esta labor” (sic), comentó Matilde Carrillo, madre comunitaria.

Florinda García, madre comunitaria y amiga de ‘Mati’, como suele llamarla, recordó lo difícil que fue para “todas las compañeras de la Asociación Las Rosas, el momento del accidente de tránsito sufrido por Matilde, en el que murieron su esposo y su nieta, y que casi la deja sin caminar, debido a múltiples fracturas en sus fémures (…). Aun así, logró levantarse y seguir adelante con su vida” (sic).

“Las mujeres que realizan esta labor deben seguir adelante, pensando en que, si cierran sus puertas, muchos niños se quedarán sin la posibilidad de acceder al servicio que brinda el ICBF”: Matilde Carrillo.

 

Mujeres convertidas en madres de tiempo completo

Muchas madres cabeza de familia, al igual que hogares de escasos recursos, se benefician del servicio que “las madres comunitarias prestan en sus casas, brindando cuidado a niños entre dos y siete años, quienes aprenden a socializar entre ellos, al tiempo que adquieren conocimientos básicos para sus vidas, mejorando, entre otras cosas, su nutrición, afirmó la docente de Preescolar Amira Gonzales.

Desde 1991, Matilde Carrillo cuida de los niños más necesitados de su comunidad.
Foto por Peter Ramírez

En ocasiones, es difícil para alguien describirse a sí mismo, por lo que resulta efectivo, pedir a quienes lo rodean que cuenten lo que ese ser refleja. Según la representante legal de la Asociación Las Rosas, Jaqueline Barrero,  “Mati es una mujer líder, no sólo en su trabajo sino también en su hogar; la humildad que le caracteriza le da fuerza para realizar este trabajo vocacional” (sic).

Lo más difícil del trabajo social es lidiar con la inconformidad de los usuarios. A veces, “la gente no entiende que el hogar comunitario no es una escuela y que aquí los niños aprenden mediante el juego. Lo que aprendemos de niños es lo que nos va a quedar toda la vida, que mejor forma para que los pequeños empiecen a descubrir el mundo” (sic), comentó Matilde Carrillo, madre comunitaria.

La historia de esta decidida persona no termina, aún se encuentra resuelta a continuar con su labor, hasta que las fuerzas le den posibilidades. Para la madre comunitaria Matilde Carrillo, “las mujeres que realizan tal labor deben seguir adelante, pensando en que si cierran sus puertas, muchos niños se quedarán sin la posibilidad de acceder al servicio que brinda el ICBF” (sic).

Etiquetas: Sociedad, Tránsito, Conocimientos, Líder, Historia.

Por: Peter Ramírez

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