Evolución mercantil de la ‘Ciudad de las Acacias’

Desfallecimiento económico de Girardot

El municipio cundinamarqués, hasta hace 30 años, fue de vital importancia para el desarrollo nacional, debido a su posición geográfica que conectaba el suroccidente, centro y norte de Colombia. Ello lo hizo un foco de progreso regional.

Los locales comerciales se encuentran, en su mayoría, cerrados por causa de la falta de demanda de los productos locales.
Fotografía por Nicolás García

Una línea de tren interdepartamental, presencia de importantes empresas y un puerto fluvial en el río Magdalena formaron un ambiente propicio para el florecimiento financiero y social de los pobladores. Por ello, Girardot se proyectó como una sede de intercambios mercantiles, lo que promocionó a la zona circundante, como un atractivo, para personas provenientes de múltiples lugares del país. De tal modo, se marcó una construcción cultural amplia, en la medida en que la ‘Capital del Alto Magdalena’ adoptó un espíritu cosmopolita y emprendedor.

Dicho de otra forma, Girardot obtuvo relevancia en razón de situaciones aleatorias que lo llevaron a tener un auge rápido; pero debido a la pérdida de los medios de transporte fluvial y férreo llegó a un declive sistemático que provocó la huida en masa del aparato productivo, es decir, de las fábricas. Así las cosas, se entiende que produjo una serie de imaginarios constituyente de realidades en las que los lugareños no estaban en disposición de entrar a competir empresarialmente, debido a la posición cómoda que había alcanzado el municipio, gracias a la bonanza económica.

La instauración de este fenómeno conllevó a que Girardot se denominara como una población de paso, en función de la desaparición del aparato fabril y la ventaja geográfica que ofrece. “Hoy, la ciudad depende de la actividad turística, por eso la Administración invierte permanentemente en el fomento de eventos que atraigan visitantes, que alimenten el dinamismo económico” (sic), comentó Mary Vanegas Vuelo, contratista del área de Economía de la Secretaría de Desarrollo Económico y Social. Dadas las condiciones, se constata que hay una dicotomía entre la actividad productiva actual y el pasado glorioso del municipio.

El vaivén económico

La ‘Ciudad de las Acacias’, a la postre, se instauró como, únicamente, epicentro turístico. Así pues, actividades comerciales como las discotecas, licoreras y restaurantes confortan mayoritariamente el pilar del mercado local, a merced de la fluctuación de visitantes. Por ello, en la actualidad, los girardoteños dependen de las temporadas vacacionales y la cultura dionisiaca del colombiano viajero.

Esbozados los hechos, se entiende que se terminaría dependiendo de una población flotante que disfruta del municipio durante tiempos reducidos, y que lo deja en crisis por estenios lapsos. La estabilidad de Girardot es dependiente de los flujos de paseantes, porque son las encargadas de crear posibilidades de la dinámica mercantil local. Por otra parte, cuando se dio la masiva construcción de viviendas vacacionales para los turistas frecuentes, se desarrollaron en las zonas aledañas de la ciudad, lo que desencadenó en un menor contacto con la población local y reducción de consumo de bienes y servicios constantes dentro del casco urbano.

Por añadidura, hubo emoción con la llegada del centro comercial Unicentro Girardot, pues en el ambiente se respiraba un aire de nuevas ideas de emprendimiento: se creía que vendría un progreso económico integral. Aunque no fue así; apenas transcurrieron unos meses para que empezaran a descender la cantidad de arrendatarios en aquel que prometía ser escenario lucrativo. ‘‘En temporada de vacaciones, Girardot es un punto de comercio; pero en ‘tiempo muerto’, el mercado es estático’’ (sic), aportó Federico Jiménez, docente del área de Investigación en la Corporación Universitaria Minuto de Dios.

Por lo menos quince locales están cerrados, por los altos costos de su alquiler y los escasos ingresos para los arrendatarios.
Foto tomada por  Brayan Ávila

Otro aspecto reside en que las tiendas con larga permanencia en la ciudad han cerrado y es notable la dificultad de los microempresarios locales, puesto que ese hecho potencia la depresión. Al respecto, Yesid Arias, contador público, comentó que ‘‘la situación es bastante compleja, pues desde hace unos años se ha sentido la falta de empleo para los habitantes y, la misma, por falta de demanda de los productos locales’’ (sic). Posiblemente, debido a que los oriundos de Girardot no se han adaptado a un comercio turístico, porque no se sienten identificados, aún, con ese tipo de rutinas económicas.

Posibles soluciones

Girardot está en una encrucijada que lo deja en una economía inestable, dependiente de fechas específicas para recobrar vitalidad. De manera, que se plantea como reto el diseño y la planificación de estrategias que, primero, incentiven el consumo doméstico; segundo, promuevan la industria y tercero, que mantengan la coexistencia entre el turismo y la posible creación de empresas. Con relación a lo anterior, Camilo Ballesteros, director de Promoción de la Cámara de Comercio de Girardot, aseguró que “Girardot tiene que reinventarse para tener éxito o, si no, va a tener que vivir de lo poco que dejan los visitantes” (sic).

En ciertos lugares, además de haber locales cerrados, se ven muchos empleados sin labores constantes, lo que causa pérdidas para el flujo normal del comercio.
Foto tomada por: Brayan Ávila

En otra instancia, también hay que observar que la Alcaldía ha promovido procesos de desarrollo económico; empero, estos se centran en la preparación de actividades “como la peluquería, la impartición de seminarios y cursos en temas de servicio al cliente o contabilidad básica” (sic), declaró Vanegas. Lo anterior hace pensar que el estamento ofrece medidas de forma y no de fondo. En este orden de ideas, lo adecuado sería que se invirtiera en el apoyo económico-financiero para la cristalización de negocios, en aras de hacer crecer el sector empresarial de la región.

En temporada baja, los habitantes se acostumbraron a crear soluciones para disminuir la influencia de la desaceleración económica. Posiblemente, a esta problemática no se le pueda detener; pero, tal vez, sí sea posible un amortiguador radicante en que ‘‘la creatividad de los girardoteños para llevar dinero a casa, despierte. Manejar un estilo laboral donde se tengan dos trabajos o más, en diferentes campos de acción, en búsqueda de ampliar los ingresos’’ (sic), como aconsejó Jiménez. Y al final, olvidar que se podrá ver, de nuevo, a la ciudad que fue centro de intereses estratégicos para el país.

Etiquetas: Desarrollo económico, Microempresarios, Habitantes, Actividades, vacacionales, Consumo doméstico

 

 

Caricatura hecha por Brayan Ávila

 

Por: Brayan Ávila – Nicolás García

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