Efectos del cambio climático

La ola invernal causa estragos

Los niveles históricos de crecimiento fluvial del Magdalena y del Bogotá han rebasado los límites. Los ciudadanos sufren las consecuencias del desbordamiento. 

                                                                                           Foto tomada de la web

El borboteo del agua despertó a las familias que habitan en los barrios que colindan con el afluente más importante de Colombia y les hizo buscar refugio. Las cotas del río Magdalena han rebosado los niveles históricos como nunca antes. Quienes viven en las casas más próximas a las aguas han tenido que ser evacuados y ubicarse en donde familiares que les den cobijo o esperar que las autoridades municipales le den solución temporal a esta eventual calamidad. La época invernal ha desplazado a miles de personas y ha ocasionado graves estragos.

Girardot se ha visto afectado por las inundaciones que el río Magdalena genera, pero no es el único; el caudal del Bogotá ha causado desmedro, también. En días pasados, los habitantes del barrio La Victoria, en la ‘Ciudad de las Acacias’, vieron entrar en sus casas las aguas fétidas del contaminado afluente que toma su nombre del Distrito Capital. Las fuertes lluvias  han incrementado el nivel del cauce y derivado en los desbordamientos que han llegado a las viviendas afectando a estas personas; les deteriora enseres, electrodomésticos, propaga enfermedades, entre otros perjuicios.

Las cifras que se manejan, oficialmente, de personas damnificadas por las crecientes del río Bogotá en el barrio La Victoria, son de 48 familias. Santiago Gómez, habitante del barrio, manifestó que “ciento cincuenta personas, en su mayoría niños, son los que se encuentran afectados por efectos de las inundaciones en el barrio; nunca antes había estado así” (sic). Ellos, no obstante la situación, han tratado con esfuerzo de organizarse y ayudarse mutuamente armando cocinas comunitarias, en las cuales preparan alimentos para todos con las ayudas que se reciben.

Sin bajar la guardia

Las asistencias de los organismos oficiales se han hecho presentes. Por ejemplo, a través de la Unidad de Gestión del Riesgo, adscrita a la Gobernación de Cundinamarca, se han entregado apoyos en forma de suministro de víveres, alimentos no perecederos, elementos de aseo personal y agua potable, principalmente. Sin embargo, la colaboración no es suficiente y, por eso, se pide a la ciudadanía en general que los que quieran auxiliar en forma material pueden acercarse al barrio La Victoria para hacer posibles estas ayudas.

A pesar de evidentes y momentáneas bajas en los niveles del agua, la emergencia no ha pasado y se mantiene vigente. Juan Fontalvo, coordinador oficial de Bomberos de Girardot, expresó al respecto que “hay que mantener la alerta, dado que la situación no ha mejorado y las lluvias no han cesado; por lo tanto, puede suceder que vuelvan a desbordarse los ríos, causando nuevos estragos” (sic). La situación de peligro es indudable, se espera que la población esté atenta a las recomendaciones de los organismos y fuentes oficiales para evitar riesgos.

Los hechos que se repiten

La realidad es innegable y, a través de estos hechos, se puede constatar que la naturaleza ha visto perturbados sus ciclos; sin embargo, aún hay sectores de la sociedad que lo siguen negando. En palabras de la ingeniera civil y ambiental Luisa Mateus, “por lo general, ésta era época de sequía; pero el cambio climático ha alterado estos períodos. Este fenómeno ha estado influyendo; por lo tanto, es verdaderamente necio que aún se siga negando y que presidentes, como el de Estados Unidos, crean que este asunto es un cuento” (sic).

“Por lo general, está era época de sequía; pero el cambio climático ha alterado estos ciclos. Este fenómeno ha estado influyendo, por lo tanto, es verdaderamente necio que aún se siga negando y que presidentes, como el de Estados Unidos, crean que este asunto es un cuento”: Luisa Mateus, ingeniera civil.

Las noticias también parecen cíclicas y que se repitieran cada año; con la ola invernal hay colombianos golpeados por ella y Girardot no es la excepción. Para María Beatriz Sánchez, habitante del vecindario, se debe a que “hace falta planificación en cuanto a minimizar los riesgos; no se hacen los trabajos necesarios. Tampoco se reubica a la gente con tiempo” (sic). Sin embargo, hay que reconocer, también, que dentro de la población que vive el drama por efecto de la fuerte temporada de lluvias hay ciudadanos que han hecho caso omiso de los avisos previos.

Otro punto al que las autoridades deben ponerle coto y que han manifestado se comprometerán a perseguir es el de los asentamientos urbanísticos ilegales en terrenos ribereños. Fontalvo manifestó que “los ríos tienen unas zonas que hay que respetar y mantener libres. En algunos casos, los árboles que hay en las orillas y que ayudan a evitar o disminuir las inundaciones son destruidos y áreas de peligro son ocupadas” (sic). De esta forma, la probabilidad de afecciones, cuando hay crecientes, aumenta.

“Los ríos tienen unas zonas que hay que respetar y mantener libres. En algunos casos, los árboles que hay en las orillas y que ayudan a evitar o disminuir las inundaciones son destruidos y áreas de peligro son ocupadas” (sic): Juan Fontalvo.

Las lluvias continúan; por eso, se pide no bajar la guardia; ya las autoridades lo han manifestado. Asimismo, la ciudadanía espera hechos y planificación en el futuro que permitan seguir mitigando al máximo los efectos de las sucesivas olas invernales. El cambio climático está sucediendo y parece irreversible; en lo que sigue, quedará disminuir al máximo los peligros de sus impactos colaterales. Por otra parte, también es repetitivo manifestar la necesidad de más concienciación, pero igual, se necesita.

Según Mateus, “hay que seguir trabajando en generar consciencia, tanto en los adultos como en los niños; pero sobre todo en estos últimos, para que no repitan los comportamientos nocivos de sus mayores” (sic). El agua repetirá sus ciclos naturales; aunque el daño ya está hecho. Dentro de un año o dos, para algunos habitantes de La Victoria, los hechos se repetirán y tendrán que salir corriendo al escuchar el rugido del río en sus puertas; por eso, esperan que de verdad los rehubiquen para estar más tranquilos.

Etiquetas:  Disminuir  , ColombianosIngenieria CivilCambio climático, Planificación

Caricatura por Mayra Ruíz

 

 

Por: Mayra Ruíz – Renzo Vargas

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