Un escenario permanente

El periodismo como una expresión ciudadana ante la política

Un contexto social que viven quienes se atreven a difundir la información de la realidad ante el ojo público de la sociedad.

Álvaro Monroy, en las instalaciones de RCN RADIO del Guamo.
Foto tomada de la web

En un municipio llamado Guamo, Tolima, reconocido por sus paisajes llenos de montañas y grandes ríos, se tejen los sueños de diferentes personas y con ellos, las diversas ideologías que existen respecto de la realidad social; de esta manera, nacen grandes personajes como Álvaro Monroy. Cuando él era un adolescente soñaba con ser un gran jugador de fútbol, cantante, policía, abogado; pero jamás se le pasó por la mente que iba a ser uno de los periodistas más reconocidos del sur del Tolima. Nunca tuvo el apoyo de su padre; aunque sí el apoyo incondicional por parte de su madre, al cumplir 19 años decidió estudiar periodismo, sin importar el riesgo que implicaba esta carrera en un país invadido por la violencia.

La condición económica de la familia Monroy no era la más beneficiosa para costear una carrera universitaria, por lo que desde ese momento tuvo que comenzar la odisea por lograr ser un gran profesional; consiguió un préstamo en el ICETEX para poder pagar su pregrado en la Pontificia Universidad Bolivariana. Cuando iba aproximadamente en quinto semestre, su madre enfermó de cáncer y murió, “fue un golpe del que aún no se recupera”, afirma su esposa Beatriz Lozano. En ese momento, pensó en dejar su carrera; sin embargo, no lo hizo: a falta de tres semestres para terminar sus estudios se dio cuenta de que para ser periodista se deben sacrificar las ideas.

“El oficio del periodismo conlleva un gran sacrificio de momentos, tiempo e ideas; sin embargo, es una labor gratificante cuando se hace con el corazón y no se deja manchar por la corrupción de la sociedad”: Álvaro Monroy.

Ha ejercido toda su vida como periodista, cantante y político, y a sus 48 años tiene como meta ser alcalde del municipio que lo vio nacer. Siempre destacado por ser una persona de buen corazón, que está al servicio de la gente del pueblo, con un comportamiento íntegro; aunque reconoce que sus únicos vicios “son el alcohol, el lápiz y mi familia”. Es padre de un niño y tres niñas, que son el motor de su vida; tiene a su lado a una mujer que lo apoya incondicionalmente, que lo mira con vehemencia, amor, respeto y mucha admiración: admiración que se hace evidente cuando habla de él. Espontáneo y de mucho carisma; sin embargo, decir la verdad no le ha resultado fácil y, más, cuando esta verdad se hace pública.

Álvaro Monroy marchando contra la corrupción en Guamo.
Foto tomada de la web

En 2015, como director de la emisora INRAI del Guamo dirigía un programa llamado ‘La voz del pueblo’, cuya dinámica consistía en proporcionar la opción a la comunidad de dar a conocer sus quejas, reclamos e inconformismos sobre el estado del municipio y con el gobierno de turno de los alcaldes; labor que le significó el despido de la emisora y la censura a la libertad de prensa. El exalcalde Rodrigo Ospitia Guzmán, extralimitando de sus facultades, compró la emisora a nombre de una empresa petrolera del municipio de Ortega, Tolima, y de esa manera logró silenciar el programa radial en el cual se estaba hablando muy mal del desempeño de su labor.

Problemas siempre prese que siempre están presentes

Álvaro Monroy tuvo mucho apoyo de los medios de comunicación, que juzgaron tal acto como un abuso de poder y según Luis Torres, habitante del municipio, “una injusticia con ‘Alvarito’, por eso, es que el pueblo está como está, no dejan de robarse la plata y cuando los descubren de alguna manera lo quieren callar” (sic). Con todo y ello, el problema no radicaba exclusivamente en el programa radial, pues resulta que Álvaro Monroy aparte de ser periodista y director de una orquesta musical, era el director del Partido de la U en la zona sur del Tolima y el exalcalde con el que tuvo el inconveniente era del Partido Conservador, como un recuerdo más de nuestra gran historia colombiana y su conflicto.

Después de este hecho sufrió múltiples amenazas de muerte: llegaban a su casa panfletos, anónimos y mensajes a su celular diciéndole que se callara, que no hablara más de la cuenta. Pero según una de sus hijas, Andrea Monroy, “esto nunca lo detuvo. El único día que lo vi asustado fue cuando amenazaron a toda la familia”, en una llamada que duró aproximadamente cinco minutos, en los cuales él no supo ni cómo reaccionar, lo amenazaron con asesinar a cada uno de sus hijos y a su esposa, le mencionaron los lugares exactos a lo que ellos se dirigían, con horas y fechas, le describieron cómo lo harían pagar si no dejaba de meterse en asuntos que no le correspondían.

“Lo que escribo es lo que soy, y si no puedo serle fiel a lo que escribo, no puedo serle fiel a quienes me lean”: Álvaro Monroy.

Beatriz Lozano, esposa de Álvaro, supone que esta amenaza se debió a una noticia que él había publicado denunciando la entrega de mercados y tejas a distintos habitantes del municipio, por parte de los trabajadores del exalcalde Ospitia y su candidato a la Alcaldía, con lo que se sentó un precedente en la Fiscalía local. En estos momentos, y con el actual gobierno, a Álvaro Monroy le devolvieron su puesto en la emisora del municipio y volvió a renacer el programa “La voz del pueblo”, él apoyó la campaña del electo Alcalde del Guamo, Jorge Enrique Mellado, y han trabajado de la mano para poder dar respuestas a los habitantes del municipio.

Álvaro no se rinde, quiere probarle al mundo que se debe decir la realidad de los hechos, no solamente hablar o dejarse comprar. La vida de un periodista siempre está en constante riesgo, cuando se pone en los zapato

s de alguien, de altos funcionarios o algún grupo al margen de la ley. “Es difícil entender cómo en la universidad te enseñan durante cinco años que debes mostrar la verdad y que ese es el principio rector de la profesión; enfatiza Monroy – pero el problema radica en enfrentarse a la realidad y encontrar ese decálogo que hace Javier Darío Restrepo, sobre los principios de la ética periodística: “ lo que escribo es lo que soy, y si no puedo serle fiel a lo que escribo, no puedo serle fiel a quienes me lean”.

Etiquetas: Trabajo periodístico, Libertad de expresión Periodismo tradicional,  Corrupción en GirardotIrregularidades.

Caricatura realizada por  Smith Barbosa


 

Por: Smith Barbosa – Ángela Bermúdez – Martín León

Un comentario en “Un escenario permanente

  • el 29 noviembre, 2017 a las 4:27 PM
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    Por más que estemos en un mundo en proceso de globalización y desarrollo nunca se van a olvidar los medios de comunicación tradicionales

    Respuesta

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