¿Qué pasa con México? ¿Por qué no sale de la mediocridad?

Ciudad de México, México.
     Foto tomada de la web

Este texto tiene como fuente de inspiración un video publicado en redes sociales el 16 de marzo de 2017. En este se muestra al presidente de los E.E.U.U., Donald Trump, enfatizando su política de doble moral:  cuando hace la justificación de sus discursos racistas en contra de los mexicanos. Dicha justificación era: “Mi intención nunca fue agredir a los mexicanos, sólo quiero inspirar a México para que empiece a trabajar; pues tienen recursos, gente trabajadora y el potencial”.

Cierto o no, de una u otra forma tiene razón. México es un país rico en recursos naturales y mano de obra en los diversos sectores económicos. Sin embargo, el más grande problema en México es la falta de un eficiente sistema educativo y cultura (de manera subjetiva, pues es una región con cultura variada).

¿Por qué se hizo la mención de la falta tanto de cultura como de un sistema de educación eficiente en México?

Para poder comprender la respuesta a la pregunta hay que dejar en claro que la sociedad mexicana se divide en tres partes (no aceptadas, ni propuestas por organismos certificados): a) personas que defienden que somos descendientes de aztecas; b) los que creen ser descendientes de españoles; c) los que simplemente no saben qué identidad cultural tomar.

Lo antes mencionado se refiere a lo que Octavio Paz definió en un término coloquial muy mexicano: hijos de la chingada. Octavio Paz hizo referencia, con ese término, a la población mexicana, pues es el resultado de la marginación de dos culturas; pues la cultura mexicana, surgida de la fusión de la cultura española y la cultura indígena, es considerada como ´Bastarda´. Esto se debe a que son los hijos no reconocidos de los españoles y de los indígenas. A pesar de que han pasado 200 años después de la colonia, los mexicanos siguen marginándose y buscan una cultura que los reciba con los brazos abiertos; el problema radica en que sólo se ha estado aceptando una: la estadounidense. Según expertos internacionales y mexicanos, la principal causa es la globalización; pero, ¿qué tan cierto es eso?

La realidad es que todo el problema se concentra en que en México (como otros países de América Latina) se sigue manteniendo la mentalidad de la América colonial, en la que predomina una cultura malinchista  que lo hace vulnerable ante un mundo globalizado que implícitamente nos obliga a aceptar una educación ´eurocéntrica´ y una cultura ´estadounidense´. El peor error del mexicano ha sido despreciar lo que su tierra le da, en especial, a sus indígenas; aquellas personas que no han permitido la transvaloración de sus valores; valores que les han enseñado a respetar su Tonantzin, esa tierra que llena de vida a sus pueblos; esa tierra que ha perdurado desde el nacimiento hasta la muerte de diversas generaciones.

México no está listo para presentarse como potencia ante el mundo hasta que este se crea capaz de serlo. Este momento llegará cuando aprenda a no vender sus recursos, a su gente y su soberanía; cuando aprenda a devolverle a su tierra lo que le brinda, no con dinero, sino con trabajo y el cuidado de estas enigmáticas tierras aztecas, mayas, teotihuacanas, novohispanas o, mejor dicho: MEXICANAS.

Esto no únicamente pasa en México, pasa en América Latina, en Asia, en Oceanía y en África. Es momento de una revolución al estilo cubano, una revolución intelectual donde se lucha por principios e ideales, no por intereses personales de la burocracia. Pensemos en cada una de nuestras naciones, en especial, en la  que tenemos; al parecer no nos falta nada que la naturaleza no nos pueda dar.

En conclusión, la respuesta está en nosotros y dependerá de los ideales que personalmente nos vayamos formando, pues estamos en un sistema que nos educa para servir buscando dirigir. Entonces, ¿es usted feliz viviendo la transvaloración de sus valores culturales?

Etiquetas: Política, México, Globalización, Cultura, Valores

Por: Omar Romo

Artículo ganador del concurso «¿Te atreves a escribir?».

 

 

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