Hablando de historias tristes

¿Qué está pasando con nuestros niños?

La violencia infantil es un delito, que dista, de ser erradicado en Colombia; por esto, es necesario conocer la situación íntima de la problemática.

Bogotá es la ciudad en donde se han registrado más casos de violencia contra menores en Colombia.
       Foto tomada de la web

A muchos de nosotros nos relataron, desde pequeños, cuentos de hadas, provenientes de mundos diferentes, con personajes de increíbles capacidades y muchos poderes mágicos, que venían a proteger de los indefensos, poniendo como final a la historia: “fueron felices para siempre”. Por el contrario, a muchos infantes, les ha tocado una suerte diferente, los cuentos fueron reemplazados por testimonios de violencia y las marcas, muchas de ellas visibles, son la señal fehaciente  de una sociedad inestable.

Érase una vez

La escenografía de este cuento ha cambiado, los castillos han sido remplazados por Casas de Justicia, Medicina Legal y el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar , que, a diario, escriben la historia de 3.674 menores, expuestos a todo tipo de daños, tanto físicos como psicológicos, teniendo como resultado un serio impacto en su desarrollo integral. Nicole Lozano, estudiante de Trabajo Social, explica que los efectos directos, producto de las secuelas de maltrato físico y sexual, pueden ir desde conductas agresivas y estrés, hasta “comportamientos sexuales con compañeritos de clase”. Según Lozano, estos actos pueden pasar desapercibidos, debido a que “el niño no expone los hechos por miedo a las represalias de su atacante”.

El peligro puede hallarse más cerca de lo que se presume, aquellos villanos… están en casa.

Todo cuento tiene un villano, esta representación malévola que se encarga de destruir al héroe de la historia. En palabras de Lozano, muchas veces “los abusos se observan en un entorno familiar. Papá, mamá, tíos e, incluso, hermanos, pueden estar involucrados”. El peligro puede hallarse más cerca de lo que se presume, aquellos villanos… están en casa. En Colombia, según un estudio publicado por el periódico El Tiempo, durante el primer trimestre del año, fueron abusados sexualmente 682 menores, de los cuales, el 33% sufrió  de golpes o abusos, dentro de sus hogares. Íngrid Rey, estudiante de Derecho, menciona que agravantes como “el acceso carnal violento, homicidio agravado, feminicidio, todas estas imputadas al mismo agresor, acarrearía alrededor de 45 a 50 años de prisión(sic).

Y entonces, se arma una historia, todo está dado para que los oídos atentos lloren al resonar de las palabras. Cánticos de cuentos se reemplazan por lágrimas y se intenta recoger las partes de un ser humano al que se le ha arrebatado lo único que se nos ha concedido  al nacer, inocencia. El psicólogo Oswald Reyes explicó que las secuelas de un episodio traumático, en la vida de un menor, pueden ser múltiples: principalmente, transtornos mentales como introversión, depresión, estrés postraumático, entre otros, “pueden desencadenar la inestabilidad de la víctima a lo largo de su existencia”,  remarcó.

Entre enero y marzo, Medicina Legal practicó 4.315 exámenes médicos a niños entre 0 y 17 años, tras denuncias de abusos sexuales.
      Foto tomada de la web

En un mundo lejano, donde no hay peligro y no se permite la tristeza, habitan los sueños de todos los niños, ellos  se reúnen allí, e insisten en sentir lo inefable de vivir y persisten en no parar de ser felices. Angélica Molina, docente del Área de Preescolar y Básica Primaria, exalta la importancia de que “los niños que han sufrido maltrato deben retomar la escuela”, indicando, además, que esto no se hace sólo por el valor del conocimiento, sino porque “la escuela o el colegio significan una terapia para el menor: allí socializa, juega, ríe; en pocas palabras, aprende a ser niño nuevamente” (sic).

“Durante el primer trimestre, del año, fueron abusados sexualmente 682 menores, de los cuales, el 33%, sufrieron de golpes o abusos, dentro de sus hogares”: periódico El Tiempo.

Aún son muchas las historias que faltan por contar, otras que se están escribiendo y algunas que se conciben como ideas; otras tantas, relatan cómo una mente salvaje puede transgredir las normas naturales básicas, sin medir consecuencias. Mientras, en la tierra de pan y dulce, donde los enanos y los castillos existen a la par de los villanos y las brujas, un típico dicho da cuenta “de qué los hay, los hay… pero no hay que creer en ellos”… ya sabemos que viven, a veces muy cerca y otras tan lejos que ignoramos el hecho, de que pueden llegar a herirnos.

He aquí el final del cuento, que como en su “érase una vez” y en su “felices por siempre” que, en este caso, se esconde en la piel y el más profundo recuerdo, se hace sombra y nubla la sonrisa. Existen verdaderos héroes,  a los que pertenece un reino más allá de lo terrenal, cuyo bienestar depende de quienes velamos por un futuro y un presente en el que el escondite, las rondas y saltos bajo la lluvia sean las historias que contemos a las almas nobles,  en las que en la profundidad y sinceridad de una mirada exista, aún, el reino de los sueños.

Por: Nicoll Reyes – Alejandra Zarta.

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