Violencia entre los jóvenes

Los juguetes bélicos ahora son navajas `Plan requisa´ en los colegios, víctimas del contexto conflictivo e inseguro.

 

Como se ha mencionado en diferentes boletines de prensa emitidos por la Alcaldía Municipal de Girardot, la Casa de Justicia coordinada por Julián Mayorga, mediante su línea de acción de “Prevención y Atención de la Violencia hacia los Niños, Niñas y Adolescentes”, realiza el proyecto de “Aulas de Clases Seguras”, vinculado al programa de “Plan Desarme” de la Policía Nacional, ahora implementado en las instituciones educativas y en lugares públicos, que frecuenten jóvenes portadores de armas ilegales. La dinámica se respalda con el decreto municipal 045 de 2009, de toque de queda, que prohíbe la circulación de menores de 18 años en establecimientos públicos y vías principales de 9:00 p.m. a 5:00 a.m.

Las jornadas se realizan sin previo aviso para controlar que los jóvenes y estudiantes no posean ningún tipo de arma cortopunzante o artículo bélico que pueda atentar contra su bienestar y el de la sociedad; además, de buscar incautar cualquier sustancia psicoactiva para mitigar su tráfico y consumo. “Se han intervenido cuatro instituciones; tres públicas y una privada; durante las jornadas. Se cuenta con el apoyo de la Comisaría de Familia, quien garantiza que durante el proceso no se le vulneren los derechos a los menores” (sic), aseguró Lilian Reyes, psicóloga de Casa de Justicia.

El debate actual sobre el desarme abre una oportunidad para revisar la aplicación de las normas y establecer nuevas competencias en materia de permisos, registro, seguimiento y control de armas legales e ilegales por parte de los menores. No menos importante sería la necesidad de que las iniciativas de desarme de la Alcaldía Municipal hagan parte de planes integrales de seguridad ciudadana y se apliquen en las zonas y momentos cuando sean prioritarias, o sea, con mayor presencia de violencia. Más que eso, una constancia y un cuerpo de seguridad que no sólo sea acompañado de la Comisaría de Familia, sino también de padres y jóvenes modélicos, gracias a los que aquellos niños pueden concebir ese parentesco.

La Fundación Ideas para la Paz en Colombia calcula que por cada arma ilegal hay cuatro ilegales y que los menores las frecuentan con gran intensidad, además, el desarme debe ser una política pública liderada por todas las instituciones estatales, no por unas pocas y de la mano con la comunidad. En Girardot, las jornadas en los establecimientos educativos han tenido buenos resultados, especialmente, en el Megacolegio Francisco Manzanera Henríquez, debido a los enfrentamientos entre estudiantes, quienes portan armas para su defensa, “pero no es una labor sólo de la policía, realizamos con frecuencia charlas y seminarios que los inviten a reflexionar” (sic), comentó la docente Ana Castañeda.

Muchos papás están trabajando todo el tiempo y los niños y jóvenes pasan tiempo solos, esto puede ser una causa de su conducta bélica.

El tema se ha tocado apenas tangencialmente y no ha tenido el análisis ni el debate en la ciudad; eso sí, reconociendo que al salir de los colegios se siente con mayor rigor. Y, por supuesto, en los lugares donde se registran cotidianamente aquellas escenas de intolerancia, que terminan, en algunos casos extremos,  con la muerte. No es justo que en la sociedad contemporánea, las nuevas generaciones presencien actos de violencia y sus padres sean insensibles ante la situación, porque los problemas radican en el núcleo familiar, resaltó Eduardo Cortés, habitante y comerciante del barrio Rosablanca.

El lío ahora no radica solamente en los colegios, no existe justificación alguna para que alguien circule por la calles de la ciudad portando entre sus ropas armas blancas, hacerlo implica una amenaza inaceptable y termina transformándose en una costumbre propia de las sociedades primitivas. Hoy cualquier muchacho lleva consigo un elemento de protección por la inseguridad, este chistecito termina convirtiéndose en un inconveniente social. Es imposible que la policía en sus rondas preventivas pueda controlar a todas las personas y revisarlas; amén de que las leves sanciones para su porte motivan que se vuelva un hecho común.

Parece una broma que, debido a la congestión de las cárceles, los infractores no tendrán un castigo justo y ni cómo hacer efectivas penas, si el caso es con menores: así se haría la norma imposible de cumplir, y aquí reinaría la impunidad. Sin embargo, con los jornadas de seguridad los padres de familia como Yuli Palencia, hace votos a favor de la tranquilidad en las instituciones educativas. La Secretaría de Gobierno debe realizar pactos entre agremiaciones y asociaciones de comercio para que cumplan y lleven un registro juicioso de las personas que adquieren armas blancas, al dar a conocer sus datos y preparando no venderlas a menores. 

Para su tenencia no se requiere de ningún tipo de licencia legal, solamente la de la calle, lo que deriva en usarlas y formar riñas que terminan afectando a inocentes. Una navaja no requiere de un silenciador, ellas son silenciosas al momento de utilizarlas, no requiere ser cargada. Los hospitales culminan minados de personas con heridas abiertas, la recomendación es dirigida a los hogares de aquellos menores que merecen atención de sus padres para que no incurran en delitos como los que se han expuesto.

Por: Adriana Alejandra Villalba Urquijo – Martín Felipe León Ávila

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