Una voz de aliento para el medio ambiente

“Nos queda poquito tiempo en el planeta; hay que hacer un cambio somos los llamados para hacerlo” (sic): Juan Diego Góngora.

 

El ingeniero, a cargo del Área Agrícola y Ambiental de la Alcaldía de Melgar, comenta cómo ha sido su vida personal, profesional y cuáles son sus aspiraciones dentro del ámbito laboral.

Diana Reyes, Jéssica Calderón y Maira Gómez entrevistan a Juan Diego Góngora en su residencia, en Melgar.
Foto tomada por Juan Pérez

 

Joven amante del agro colombiano y fiel partidario de las buenas costumbres que van en pro del medio ambiente es el ingeniero ambiental Juan Diego Góngora. A lo largo de su infancia y con la vasta experiencia que de sus padres emanaba, Juan Diego comprendió al instante la labor que debía desempeñar dentro de la sociedad, se pudo dar cuenta de que era una persona que por su perfil humano y los buenos valores que le habían sido inculcados desde la cuna, debía luchar fuertemente por llegar a ser lo que quería ser, un hombre con conciencia sobre la madre tierra.A continuación, Juan Diego Góngora habla de su vida para el periódico digital Giro en U.

Diana Reyes (D.R.): Cuéntenos cómo fue su etapa de la niñez:

Juan Góngora (J.G.): Bueno, esta es una pregunta muy sentimental para mí [suspiro]. Mi niñez fue muy buena en cuanto a núcleo familiar (…). Cuando nací mi padre trabajaba para el INCORA, el Instituto Colombiano de la Reforma Agraria. Toda mi familia ha estado en el cuento del medio ambiente o, por lo menos, en el sector agropecuario. Mi padre es ingeniero agrónomo, tengo un hermano veterinario, otro zootecnista, y mi madre, también, es pensionada del INCORA. Por el trabajo de mis padres vivimos en muchos pueblitos de Antioquia, incluso, tengo anotado en cuántos colegios estudié y resulta que fueron 18; todos en el área rural (…). Y lo agradezco mucho, porque de ahí salieron esos principios por el campo y el medio ambiente, que quiero muchísimo (sic).

D.R.: Usted dijo que toda su familia, básicamente, trabajaba o se dedicaba a la parte ambiental, o sea, que ¿desde pequeño quería ser ingeniero ambiental?

J.G.: No, necesariamente ingeniero ambiental. Como todo niño uno tiene unas profesiones que se sueña (…). Yo quería ser paleontólogo, me sabía todos los dinosaurios habidos y por haber (…). Llené el álbum de las chocolatinas Jet completo [risas] y me los sabía cada uno, con nombre científico y todo. Entonces, dije: “Yo quiero ser paleontólogo”, pero pues no se pudo, acá esa carrera es como difícil [risas] (…). Luego pensé en ser biólogo, me presenté incluso a la Universidad del Tolima, pasé y todo, pero me quedaba difícil vivir en Ibagué, donde no tengo familia ni nada (…).Entonces, me decidí por la Ingeniería Ambiental y terminé estudiando en la Universidad de Cundinamarca (sic).

“Cuando uno se esmera tanto en el estudio personal y cuando la familia te ha enseñado ciertos valores, en mi caso ambientales, uno los debe explotar y dar lo máximo de sí” (sic):Góngora.
Foto tomada de la web

En el ambiente laboral

Jéssica Calderón (J.C.): ¿Cómo vio la oportunidad de vincularse a la Alcaldía de Melgar?

J.G.: Ehh… Bueno [acceso de tos]. Cuando me gradué tenía que hacer las pasantías, así que recurrí a la alcaldía. Dije: “va a ser mi última opción” [risas] (…). Entonces, entré como pasante, para poderme graduar, como tal. Al parecer hice muy buen trabajo. Me gradué. Dos meses después me llamaron para ocupar un espacio que había dejado una persona que había sido trasladada, se suponía que era por un tiempo y tres años después sigo aquí. Ya voy para cuatro trabajando con ellos (sic).

“Yo soy del campo y esto era lo mío” (sic): Juan Diego Góngora.

J.C.: ¿Cuál fue el primer proyecto de la Alcaldía de Melgar en el que tuvo la oportunidad de trabajar?

J.G.: Cuando a mí me contrataron (…), me dijeron: “Juan Diego, el contrato para usted en la Alcaldía de Melgar es porque tenemos que implementar un proyecto que es de la ley 9399, que habla sobre destinar el 1% de la captación de dineros que se hacen al municipio, por regalías y etcétera, para protección de la parte hídrica de los municipios (…). ¿Se le mide?”. Sin pensarlo, me le medí. Yo me conozco todo Melgar y básicamente lo que tenía que hacer era ir a cada finca del municipio y registrar cada fuente hídrica que había y el recorrido que ésta hacía (…). Debía hacer un mapa hídrico del municipio. Yo soy del campo y esto era lo mío (sic).

Juan Diego Góngora, más que ser un profesional, es un hombre amante de la naturaleza, que en lo posible, trata de marcar una diferencia. Desde su niñez ha tenido claro que lo que empezó como un gusto de familia, se convirtió en una pasión. Su trabajo va más allá de buscar alternativas que ayuden al medio ambiente; se trata, también, de generar conciencia en la sociedad, de hablar con cada persona acerca del impacto que los malos hábitos pueden generar: de llegar a cada campesino con una voz amiga que le instruya en la adecuación de nuevas alternativas productivas para el agro.

D.R.: Actualmente, se están llevando a cabo algunos proyectos ambientales, podría contar de qué se tratan:

J.G.:Bueno [pausa]. Hay muchos proyectos ambientales, esos proyectos van de acuerdo al ciclo actual; por ejemplo, cuando estamos en sequía (…) empezamos a elaborar reservas de agua, ‘Jagüeyes’ (…), entrega de suplementos alimenticios para semovientes y capacitamos a las personas para los bloques nutricionales (…). Como es sequía, también nos toca controlar lo de los lagos de piscicultura, no sólo los que estén en producción, sino también los que piensan abrir, porque ya cambian los decretos a nivel municipal, como por ejemplo, que el agua solamente es para uso doméstico (sic).

J.C.: Sabemos que se está llevando a cabo una obra en la calle Octava, en la que se ha tenido que remover algunos árboles, ¿éste tipo de acciones lleva un seguimiento o control por parte de ustedes?

J.G.: Sí, mira. Ehh… En ese caso, sí. Es una actividad que sólo yo manejo, que es la parte forestal (…). Cuando un árbol necesita poda, cualquier persona tiene el derecho de remitir un oficio (…). Automáticamente, nosotros como oficina atendemos de inmediato a esa solicitud (…). Luego vamos, verificamos el estado del árbol y pasamos un informe a CORTOLIMA, quienes a su vez, lo revisan y dan la autorización para que se efectúe la poda. Nosotros no talamos ningún árbol que no haya sido reportado por alguien (…). De estos árboles de la Octava, ya nos habían hecho una solicitud porque estaban con un grado de inclinación que podría ser peligroso para los peatones; además, de que ya habían levantado parte del pavimento y dañado algunas tuberías (…). Así que se le hizo el seguimiento y se aprobó la remoción (sic).

“Cuando un árbol necesita poda, cualquier persona tiene el derecho de remitir un oficio (…). Nosotros no talamos ningún árbol que no haya sido reportado por alguien” (sic): Juan Diego Góngora.

M.G.: ¿Cómo se ha afrontado la problemática de lluvias e inundaciones que se ha presentado en lo que va del año?

J.G.:Las épocas, tanto de verano como de lluvias, para Melgar son desastrosas y de mucho cuidado. Obviamente, está el Departamento de Planeación que maneja toda la parte de riesgo (…). Ellos son los que manejan todo; pero nosotros los apoyamos porque tenemos a los diferentes profesionales, tanto en la parte de biología como en la de ingeniería ambiental (…). Lo que hacemos es un comité y verificamos cuáles son los riesgos que están en el momento, y cuáles pueden ser a futuro para prevenirlos (sic).

“Yo he aprendido muchísimo más en el campo, que incluso en la universidad” (sic): Góngora.
Foto tomada de la web

Opinión profesional

M.G.: Ahora bien, desde su punto de vista profesional y personal, ¿está de acuerdo con las políticas ambientales vigentes en Colombia?

J.G.:Particular y profesionalmente, yo diría que las leyes ambientales colombianas son de las mejores en Latinoamérica. Son las mejores, y sé que no hay un país que las tenga tan bien puestas en un libro. El problema es que no se cumplen [risas]. Tienen muchos ‘micos’, muchos ‘huequitos’ por donde la gente puede salirse y, por eso, es que se fracciona la normativa del país (sic).

“Las leyes ambientales colombianas son de las mejores en Latinoamérica. Son las mejores, y sé que no hay un país que las tenga tan bien puestas en un libro. El problema es que no se cumplen” (sic): Góngora.

M.G.: De acuerdo con las falencias del sistema normativo ambiental en Colombia, ¿cuál cree que deben ser las medidas adecuadas que se deben tomar para que las políticas ambientales sean óptimas?

J.G.: Bueno, fuera de que la normativa sea aplicada en general, creería que el problema es simplemente de pasarle la pelota a los diferentes entes ambientales (…). Hasta cierto punto le corresponde a la Corporación Autónoma Regional (CAR), hasta cierto punto le corresponde a la Alcaldía Municipal de Melgar (…). No nos hacemos cargo de los problemas que en conjunto provocamos (…). Además, quizá otro de los problemas es la educación. Al país todavía le falta mucho en educación, en la parte de enseñar y concienciar a las comunidades (…). Porque es que ya cuando viejo es que nos están enseñando, no desde casa, como debería ser (sic).

Se decidió contactar a uno de sus amigos de infancia, Álvaro Andrés Arias, con la intención de saber un poco más acerca de quién es realmente Juan Diego Góngora y los factores que contribuyen para que su labor como ser humano y profesional siga en marcha.

D.R.: ¿Desde hace cuánto usted conoce al ingeniero Góngora? y ¿cuál cree que es su virtud más destacable?

Álvaro Arias (A.A.):  Yo a Juan Diego lo conozco desde la época del colegio, estamos hablando de unos 15 a 16 años, aproximadamente (…). La virtud que más resalta en él, es el respeto: el muchacho se hace querer y eso es importante. Es bueno que sepa llegar a la gente, y más por su trabajo (sic).

J.C.: En el ámbito profesional, ¿cómo describe a Juan Diego?

A.A.: Dentro del ámbito laboral, Juan Diego es un muy buen trabajador. Es un muchacho responsable; por eso, le ha ido bien: porque sabe llegar a las comunidades, sabe hablarle a las personas, sabe crear conciencia. Genera una marca en las comunidades de los municipios y veredas (sic).

Aspiraciones

M.G.:¿Cómo se ve en un futuro. Planea continuar trabajando con la Alcaldía de Melgar o tiene otros proyectos en mente?

J.G.:[Pausa] A mí me gusta la parte pública, me gusta manejar las comunidades. Ehh…, quiero seguir estudiando. Tengo 29 años, estoy terminando una maestría y quiero llegar, por qué no, a un doctorado. Pero [pausa], no quiero ser de esos cerebros fugaces. Sé qué es complicado trabajar en el sector público y no ser bien remunerado (…). Pero, a veces puede más estar tranquilo, estar feliz en lo que se está haciendo, que inclusive ganar altas sumas de dinero. Quiero continuar trabajando en el municipio: si es seguir en la Alcaldía por mí está bien; estoy muy feliz allí. Pero si no se puede, quiero continuar mi labor trabajando con proyectos que beneficien a la sociedad (sic).

M.G.: Para finalizar ¿cuál es el mensaje y la invitación que usted le da a todas las personas a cerca del cuidado del medio ambiente?

J.G.: Creo que mi invitación es a que le metamos el corazón y el alma a las buenas prácticas ambientales. No hay nada más rico que vivir en un entorno agradable, sin basuras, sin contaminación, sin ruido, que el agua le llegue a uno limpia, y para eso (…). Debemos hacer el cambio ahora, así sea pequeño, porque las cosas pequeñas también conllevan a grandes logros (sic).

Por: Jéssica Alexandra Calderón – Maira Alejandra Gómez – Diana Shakira Reyes Isaza

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