Políticas para el medio ambiente en Girardot

El municipio carece de propuestas serias.

Las entidades administrativas de Girardot y sus encargados están en mora de crear verdaderas políticas medioambientales que favorezcan y protejan este ámbito tan descuidado, desde siempre, en el entorno local. En este sentido, en realidad, se puede decir que en la ‘Ciudad de las Acacias’ se tengan unos lineamientos claros, serios y estructurados sobre la materia. Es evidente el desinterés que, a lo largo de la historia, la clase política que ha dirigido el municipio ha demostrado frente a tan vital aspecto de la existencia. En las arengas de la contienda electoral poco se oye al respecto y lo que surge se queda en palabras.

Son muchas las aristas que componen este campo y que de él se desprenden y, por lo tanto, tiene un amplio conjunto de factores por ser tenidos en cuenta. Pero, en honor a la verdad, ni siquiera los más vitales tienen un lugar de preponderancia en los programas de gobierno y en los planes de trabajo de los diferentes candidatos que, campaña tras campaña, lanzan sus nombres a la competencia por ocupar cargos públicos. Este tema es poco considerado, puesto que no tiene un fuerte efecto en el caudal electoral; por consiguiente, quienes se lanzan a la palestra no lo toman seriamente y, los pocos que lo hacen, cuando logran instalarse en sus puestos los relegan al olvido.

“Hace falta reforzar desde la primera infancia la conciencia y el interés por los asuntos del medio ambiente; pero no basta con campañas de vez en cuando, si no sembramos con el ejemplo” (sic): Sandra Serrano, licenciada en Pedagogía Infantil

Sin embargo, que los candidatos políticos no formulen propuestas serias y de valor a mediano o largo plazo también es consecuencia de la poca importancia que los ciudadanos le han puesto al tema y de que no se exija más atención en esta asignatura pendiente. Es, definitivamente, tarea de todos; pero, la educación y conciencia al respecto es poca. De ahí también se deriva que en la política sea escasa la discusión alrededor de tal punto y que el nivel de la contienda siempre se llene con otros aspectos, no menos importantes; pero que no deben excluir del panorama al medio ambiente. 

No obstante, se hace urgente una atención más amplia y profunda en tal ámbito. Son diversas las áreas de trabajo descuidadas y necesitadas de planificación que deberían debatirse y ejecutarse. Una de ellas hace referencia al vital recurso hídrico: en este plano la municipalidad y la empresa de aguas están en deuda de poner en marcha las Plantas de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR), por ejemplo, que ha sido una de las iniciativas planteadas; pero, las cuales se han visto atrasadas por fallas en la planeación y enredos en la adquisición de las tierras. Los debates que se han dado en el Concejo Municipal sobre el asunto dejan un tufo de marrullería política e ineficacia.

Por otra parte, como se decía líneas atrás, desde la ciudadanía también han faltado más voces que reclamen por una atención dedicada en ese sentido y por la formulación de verdaderas políticas que beneficien el sector medioambiental. Sandra Serrano, licenciada en Pedagogía Infantil, manifiesta que “hace falta reforzar desde la primera infancia la conciencia y el interés por los asuntos del medio ambiente; pero no basta con campañas de vez en cuando, si no sembramos con el ejemplo” (sic). Asimismo, considera que “hacerlos conscientes de la responsabilidad que cada uno puede asumir para cuidar la naturaleza y sus recursos es sumamente importante en aquella etapa de la vida” (sic).

A su vez, Luisa Fernanda Mateus, ingeniera civil, expresa que “el progreso y avance de una ciudad o región no debe ser medido, exclusivamente, en términos de obras construidas y menos si la proyección de la infraestructura no tiene en cuenta el entorno, el medio ambiente y cómo lo afecta. No se puede simplemente echar cemento y ya, hay que considerar los impactos producidos” (sic). En este sentido, se extraña que en la ‘Ciudad de las Acacias’ ya, prácticamente, no se hallen estos árboles y, también, que al construir nuevos parques y obras no se considere la arborización a mediano y largo término.

En lo que respecta a concienciación, Martha Liliana Díaz, administradora ambiental, considera que “al conmemorar el Día Internacional del Agua en vez de efectuar un reinado con lanchas sobre el río, se deberían hacer otro tipo de campañas de mayor impacto aprovechando mejor esos recursos”. De igual manera, puntualiza que “los valores destinados a este sector son una inversión necesaria y, si se trata de prevenir, es más rentable que sólo gastar en mitigar cuando los efectos ya se han producido”. Termina por agregar “de qué sirve, por ejemplo, hacer una inversión millonaria en recuperar el río Bogotá o sanear el Magdalena si se siguen contaminando y no se previene y evita su afectación” (sic).

Girardot viene atravesando por una situación de gobernabilidad difícil, en la que la más afectada es, en últimas, la ciudadanía, habida cuenta que la atención se centra en el escándalo político y, mientras tanto, la creación y ejecución de verdaderas políticas en beneficio del medio ambiente se queda en el aire, si es que se llegan a formular. De modo que al constituir una ciudad turística, es triste que se descuide de tal manera este ámbito y no se fortalezca lo suficiente para mejorar la imagen ante los visitantes y así conminarlos, mediante el ejemplo, también a cuidar del municipio. Es doloroso ver, verbi gratia, en la época de festivales, cómo quedan las calles atestadas de basuras.

En conclusión, la ‘Ciudad de las Acacias’, que ya no tiene Acacias, está en mora de ser atendida en este aspecto con verdaderas políticas que conduzcan a favorecer, privilegiar y proteger el medio ambiente; sin embargo, esto no es únicamente responsabilidad de los gobernantes, resulta necesario que se les exija. Pero, también ponerse manos a la obra y actuar de forma ética con el entorno, porque no basta lamentarse y no hacer nada, y tampoco se tendría después el criterio para reclamar y levantar la voz, para exigir cambios si por sí mismos no se impulsan esas transformaciones: hay que educar a todos para lograr construir políticas serias y estructuradas.

Caricatura por: Renzo Vargas

Por: Renzo Vargas

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