Más allá de un título profesional

Un vistazo a la vida de Carla Montealegre

Después de quince años de trayectoria profesional, viajar por toda Colombia y tener la familia que siempre soñó, aún tiene sueños por cumplir.

“Trabajar en Uniminuto es un compromiso de corazón y vocación”: Montealegre. Foto tomada de Facebook

Con la sonrisa que la caracteriza Carla Montealegre, psicóloga de Bienestar Institucional y coordinadora de Permanencia de la Corporación Universitaria Minuto de Dios-regional Girardot, contó para Giro en U su vida como madre, hija, amiga, docente y esposa. Montealegre es el apoyo, los oídos que siempre están a la espera de escuchar los problemas y la consejera de todos los que hacen parte de la comunidad académica. Además de dedicar su tiempo entre la universidad y su familia, también maneja un colegio y participa directamente en la docencia, su otra pasión, dentro del plantel.

María Alejandra Zarta (M.A.Z.): ¿Quién es Carla Montealegre?

Carla Montealegre (C.M.): Es una profesional en Psicología, especialista en gerencia de instituciones educativas, programación neurolingüística, cerebro triádico y otras más adicionales del proceso académico. [Risas] Bueno, Carla es una profesional entregada, psicóloga con experiencia en psicología clínica, organizacional y recreativa, y me desempeño en esas tres áreas. Madre de dos hermosos hijos, uno de un año y otro de tres añitos, de los cuales en este momento son el motor de mi vida, con mi esposo, inicialmente.Y es una mujer honesta, sencilla y dedicada a todo lo que se propone para alcanzarlo y para poder cumplir esas metas propuestas… y buena hija (sic).

“El miedo a fracasar me hace más fuerte”: Carla Montealegre.

En el plano familiar

Óscar Imbáchiz (Ó.I.): ¿Cómo fue su niñez y dónde transcurrió?

C.M.: [Suspiros]. Pues, inicialmente, la historia que me cuenta mi mamá es que nací en Girardot. Voy a decir mi edad, no me da pena decirlo [risas]. Nací en 1980 y transcurriendo los años lamentablemente tuvimos que dejar Girardot, porque mi mamá deja a su familia y se va con mi papá a Neiva y toda mi infancia fue allí. De hecho, cuando volví aquí a Girardot, por cuestiones de la vida, mis conocidos me decían que era `opita´ y hablaba el `cantadito´ de los huilenses [risas]. Mi niñez fue muy buena y bonita (…). Mi niñez y todo lo que viví en esa época me marcó positivamente, porque me llevó a hacer lo que soy ahora (sic).

M.A.Z.: ¿Tiene hermanos?

C.M.: Sí, dos hermosos hermanos. Uno de ellos es Gustavo Montealegre, excelente docente en matemáticas, excelente profesional, esposo e hijo. Y, pues un hermano, que está en Bogotá, y es el menor de nosotros e igual a mi papá, físicamente (sic).

M.A.Z.: ¿Qué miembro de su familia es su ejemplo por seguir?

C.M.: Mi mamá, hablar de ella me da mucha emoción [silencio]. Es una persona muy berraca, luchadora, trabajadora y emprendedora. Como todos, tiene su carácter; pero es una gran mujer. Mi madre quedó viuda a los 33 años, llevaba diez años de casada cuando falleció mi padre en Neiva; por eso, nos tocó venirnos a Girardot. Ella sola con sus ganas de salir adelante nos formó y gracias a eso aquí estamos donde estamos; somos el fruto de lo que ella ha hecho por nosotros. Es una gran mujer (sic).

“Soy una mujer honesta, sencilla y dedicada a todo lo que me propongo”: Carla Montealegre.
Foto tomada de Facebook

Ó.I.: ¿Cuáles son sus temores?
C.M.: Mi temor es al fracaso; ése es mi gran temor. Alguna vez lo medí y me di cuenta de eso [risas]. Nunca había escalado y una vez me dijeron que si quería subir, yo dije que sí y subí rapidísimo sin descolgarme del arnés que me estaba sosteniendo, o sea, no me caí. Subí rápido como cualquier profesional en escalar. Y me dijeron que si ya había hecho eso, les respondí que no, y me preguntaron cómo había hecho para subir a la perfección; ahí entendí que era el miedo a fracasar, a caer, lo que me hizo más fuerte y no permitió que me cayera (sic).

 

En el plano profesional
M.A.Z.: ¿Por qué decidió estudiar Psicología?

C.M.: Bueno, desde muy chica me ha gustado ayudar a los demás, creo que es una misión que vine a cumplir (…). Yo soy docente hace ya muchos años. Soy psicóloga hace trece años, aproximadamente, y docente hace 17 años; salí muy joven de estudiar. Pero es el ayudar a la gente lo que me hace comprometer de tal manera. Tuve una experiencia que me marcó, de un psicólogo, donde quise cambiar y poner un grano de arena para no ser como esa persona. Eso es lo que me motivó a ser psicóloga, querer ayudar a las demás personas (sic).

Ó.I.: ¿Cuál fue esa experiencia que la marcó?

C.M.: [Suspiros]. Fui psicóloga clínica, debía tener consultas en una EPS de Girardot, y uno de los casos más fuertes fue atender a una paciente bipolar (…). Las personas muchas veces dicen que los demás son bipolares porque cambian de ánimo, pero es algo serio; es una enfermedad psiquiátrica. Tener que ver en una consulta a la paciente (que tenía 12 años) llegar muy efusiva y la semana siguiente extremadamente triste (…), y que la mamá me dijera que había intentado quitarse la vida [silencio]; eso te marca demasiado (sic).

“Solamente en la inducción nos hablan de Bienestar Universitario, de lo contrario, no se sabe más sobre esa área”: Karen Moreno.

 

M.A.Z.: ¿Cómo es trabajar en Uniminuto? Y ¿cómo es la relación con sus compañeros?

C.M.: Trabajar en Uniminuto es un compromiso de corazón y vocación. La misma misión de la universidad lo dice; el mismo padre Rafael García Herreros lo dice. Yo creo que las personas que estamos trabajando aquí somos personas humanas, que nos ponemos en el zapato del otro, y trabajamos para el servicio de los jóvenes, adolescentes y adultos que quieren salir adelante. La universidad es trabajar para el bien de la sociedad. Mis compañeros de trabajo son excelentes seres humanos, no por hablar bien o mal de ellos [risas]. Realmente, son grandes personas; trabajamos en equipo y con corazón. Somos una familia y nos apoyamos mutuamente (…). Tenemos situaciones de tensión, pero se pueden resolver como cualquier familia (sic).

 

Aura Girón, psicóloga y compañera de Carla Montealegre en el área de Bienestar Institucional de Uniminuto, aseguró que con ella se trabaja de la mano y “muchas veces que yo no podía asistir a talleres y capacitaciones, ella hacía mi trabajo sin poner ningún problema. De eso se trata el trabajo en equipo; de apoyarse en todo momento” (sic). Girón aseguró que, al cabo de un año de trabajo en Coordinación de Permanencia, lograron que creciera y se brindara atención a un gran número de estudiantes. “Ella siempre me da consejos en el campo personal y profesional; aquí, en Bienestar Institucional, nos divertimos mucho [risas], y tenemos una muy bonita relación dentro y fuera de la institución (sic).

“Me gusta ayudar a los demás, creo que es una misión que vine a cumplir”: Carla Montealegre.
Foto tomada de Facebook

Ó.I.: En el tiempo que lleva en la universidad, ¿cree que Bienestar Institucional es útil para los estudiantes y demás que hacen parte del plantel?

C.M.: Total… nos estamos haciendo ver mucho más en este momento. La idea es que sea una de las coordinaciones más importantes y que tenga peso dentro la universidad; Bienestar Institucional es el otro lado de la cara institucional. La corporación no es sólo la academia. Fui la coordinadora de Bienestar Universitario en una entidad en Bogotá, y yo le decía a mis compañeros que era el lado de la `recocha´ y diversión [risas]. Por eso digo que es el lado opuesto e impacta mucho a los estudiantes; no es solamente estudiar, es una formación integral. Por eso, Bienestar Institucional es parte importante en la universidad (sic).

Aunque Bienestar Universitario es considerado una parte esencial dentro de la universidad, la estudiante de Administración de Empresas, Karen Moreno, aseguró que solamente en la inducción se habla de esa dependencia; de lo contrario, no se sabe más (sic). Moreno cree que quizá por la falta de visibilización y actividades en la universidad no se sabe ni siquiera quiénes son los encargados de esa área y aseveró que “se debería motivar a los estudiantes a visitar sus oficinas y conocer más de Bienestar, porque muchos, como yo, desconocemos qué hacen allá” (sic).

M.A.Z.: ¿Girardot es una buena ciudad para trabajar o le gustaría trabajar en otro lugar?

C.M.: Bueno… ya no puedo pensar como adolescente porque tengo una familia y mi familia necesita de una estabilidad; pienso que estar saltando de un lado para otro puede generar inestabilidad. Girardot es una plaza buena para trabajar, es una ciudad tranquila (…). Tú puedes caminar y trasladarte de un lado a otro muy rápido. Claro que hay inseguridad como la hay en cualquier lado del mundo; pero puedes ir hasta el centro caminando fácilmente y llegas en diez minutos. Yo viví en Bogotá y es muy caótica, tenía mucho estrés; por eso, definitivamente prefiero Girardot, por mi trabajo y el bienestar de mi familia (sic).

“Ella es muy buena amiga, siempre me aconseja en el campo personal y profesional”: Aura Girón.

Ocio y futuro

Ó.I.: ¿A qué se dedica en su tiempo libre?

C.M.: Me dedico a mi hogar. Era muy bailarina y muy rumbera, pero sanamente, porque no me gusta el trago ni fumar: sí me gusta la diversión, el ocio [risas]. Ahora tengo dos hermosos hijos por los cuales debo luchar y me dedico a ellos totalmente en mi tiempo libre. Al estar con mis hijos me divierto, también: vuelvo a ser una niña y lo disfruto demasiado (sic).

M.A.Z.:¿En qué lugar serían sus vacaciones perfectas y con quién?

C.M.: [Risas] Claro que sí, con mis hijos y mi esposo. Tengo dos opciones que he hablado desde hace mucho con mi esposo. Ya he conocido el 80% del país, porque me dediqué a viajar antes de formar una familia, y ahora la idea es viajar fuera del país (…). Yo tardé 35 años para tener un pasaporte y mi hijo a la edad de un año ya lo tiene [risas]. Por el momento, hemos ido a Panamá; pero queremos viajar a México a conocer la Basílica de Santa María de Guadalupe; la segunda opción es ir a Disney World (sic).

Ó.I.: ¿Tiene sueños por cumplir o siente que ya los cumplió todos?

C.M.: Yo pienso que el ser humano está en constante cambio y, por esto, todos los días tiene nuevos sueños que quiere cumplir. El que deja de soñar se estanca, de hecho, ya empecé nuevos sueños porque tengo nuevas metas con mis hijos, para formar unos grandes profesionales y personas de bien (…). Y personales [suspiros], me faltan por cumplir algunas metas, porque día a día mi proyecto de vida va evolucionando… es como una escalera sin fin (sic).

 

“Al estar con mis hijos me divierto también, vuelvo a ser una niña y lo disfruto demasiado”: Montealegre.

 

M.A.Z.: Para finalizar ¿cómo se proyecta en diez años, tanto personal como profesionalmente?

C.M.: [Suspiros]. Bueno, en el ámbito personal diría que viviendo, no en una mansión pero sí en una casa más grande, donde mis hijos se sientan mucho más cómodos. Me veo mucha más pegada de la parte espiritual, viajando y mejorando mi parte financiera. Tengo un colegio y deseo que sea más renombrado. A nivel profesional, deseo haber terminado un doctorado y poder aportar a la comunidad con mis conocimientos (sic).

Al finalizar la entrevista y con timidez, la psicóloga de Uniminuto pregunta si aún la cámara fija sigue grabando la entrevista, al percatarse de que ya todo ha terminado, procede a retirarse para cumplir con sus labores administrativas. En la oficina, la esperan sus colegas Aura Girón y Yohana Ibáñez, con quienes se percibe tiene un fuerte lazo de amistad. Quizá, hoy llegue a la casa y al ver a sus hijos y esposo recordará cada respuesta en la que lo más importante para ella fue recalcar lo afortunada que era por tenerlos, y, de paso, surgirán cientos de sueños por cumplir, porque como bien dice, “el que deja de soñar se estanca”.

Por: Óscar Imbáchiz – María Alejandra Zarta

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