El grito del medio ambiente a los sordos humanos

Somos testigos presenciales de cómo el planeta avanza hacia un estado de vulnerabilidad en materia medioambiental. Los efectos del inexorable cambio climático se hacen sentir cada vez con mayor violencia y de forma evidente, aunque algunos persistan en negarlo. Los trágicos hechos ocurridos recientemente en el departamento de Putumayo, con su capital Mocoa, se derivan de la ola invernal y son una muestra de las consecuencias colaterales de dicho cambio extremo acelerado por la mano del hombre. En este sentido, el país se encuentra retrasado en generar acciones encaminadas a mitigar y prevenir los daños provocados por tales desórdenes del medio ambiente.

 

Es necesario generar actuaciones continuas y masivas, porque si bien, paulatinamente, podemos ir uniendo pequeños actos y armando una revolución más grande, vamos retrasados en la tarea y ya los mayores efectos son irreversibles.

 

Por supuesto, en este panorama Girardot no sale bien librada. Por ejemplo, es ya un escenario común y se ha convertido, de a poco, en paisaje para los ciudadanos, cada vez que asoma la ola invernal, las calles de algunos barrios inundadas después de las lluvias. Pero en este preocupante escenario si se trata de asignar culpables y buscar quién haga tareas con el propósito de aminorar los perjuicios hay que asumir que todos tenemos, como se diría coloquialmente, `velas en este entierro´. En este sentido, Elizabeth Díaz, ama de casa, asegura que “si hiciéramos actividades responsables hacia la naturaleza podríamos exigir también que los gobiernos hagan lo mismo” (sic).

Por otra parte, Jazmín Pedreros, administradora de empresas, manifiesta que “por empezar podríamos decidir hacer un verdadero reciclaje desde la fuente, en nuestras casas, y así presionar para que desde la Alcaldía se estableciera como decreto que las empresas, privadas y públicas, hicieran lo mismo; pero, también en los hogares. Igualmente, es muy importante decir que esto no sería completo sin la empresa encargada de manejar las basuras no realiza un verdadero reciclaje de ese material» (sic). En la ciudadanía pareciera despertarse cada vez más la conciencia en esta materia; no obstante, hay que propiciar mayores acciones concretas con efectos medibles y replicables.

Girardot debe recuperar mucho en este sentido y trabajar por crear políticas estructuradas que conlleven a definir programas serios. Para Virginia Zarabanda, habitante del barrio Kennedy, “la ‘Ciudad de las Acacias´, por ser una tierra caliente y turística, debería prestarle más atención a la arborización de sus calles, porque esto generaría más fresco; además, de hacer ver bonito al municipio” (sic). Árboles, reciclaje, tratamiento de las basuras, concienciación de los ciudadanos y de los gobernantes son algunas de las consideraciones que se deben poner en marcha para que, de verdad, se ejecute en favor del medio ambiente.

Es necesario generar actuaciones continuas y masivas, porque si bien, paulatinamente, podemos ir uniendo pequeños actos y armando una revolución más grande, vamos retrasados en la tarea y ya los mayores efectos son irreversibles. Por la tanto, no podemos seguir posponiendo  el compromiso que atañe a cada uno. Asimismo, hay que seguir poniendo de manifiesto esa voluntad y buscar que los que nos representan en la política generen propuestas activas y serias para adoptar dentro de tal propósito: el medio ambiente lo pide a gritos y no podemos seguir haciéndonos los sordos con este llamado, dado que los más perjudicados somos nosotros  mismos.

Por: Mayra Ruíz – Renzo Vargas 

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