Las atarrayas se toman el río

Trabajan por el Magdalena

Cien millones de pesos será la inversión del gobierno departamental en los pescadores de la vereda Potrerillo, los cuales buscan formalizar su asociación.

La pesca artesanal es una motivación ecológica en Girardot. Foto tomada por: Sofía Galeano

La subienda de pescado es una de las épocas más esperadas por los girardoteños, aunque en está ocasión la abundancia no traerá buena señal para los tiempos venideros. Es por ello, que los pescadores de la vereda Potrerillo empezarán a formalizar su asociación en aras de generar conciencia ecológica para el sostenimiento, tanto económico de las familias, como para la pervivencia de las especies del río. Por tanto, se espera el cumplimiento en la entrega de los recursos prometidos para su trabajo.

Es de importancia eco-ambiental, porque estamos hablando de la reproducción de los peces, e independientemente estos pescados ayudan a depurar los sólidos que se encuentran en el río”, (sic) afirmó Roxana Serrano.

Al respecto, Roxana Serrano, profesional ambiental en la Dirección de Asistencia Técnica del Medio Ambiente (DATMA), comentó que “la Agencia Nacional de Pesca (ANPA) les hará entrega de unos calantros y unas atarrayas, para ayudar a tomar los peces que cumplan con las medidas del consumo” (sic). Y, de paso, abrir la posibilidad de darles un espacio de conocimiento, cuidado del afluente y aprovechamiento de los recursos naturales, en busca de la conservación del ecosistema para las generaciones futuras.

Para progresar

Es por ello que la DATMA, la ANPA y los gobiernos, tanto municipal como departamental, apuestan por estas asociaciones pesqueras que buscan fomentar la conservación y la pesca artesanal, como un método para el cuidado de las especies acuáticas y a la vez el aprovechamiento de las mismas. Se estima que incluso podrá constituir un atractivo turístico para la ‘Ciudad de las Acacias’, debido que las canoas serán construidas a mano.

Se trata de “un proyecto de pescadores que va a beneficiar a la comunidad de las riberas del río Magdalena, para poder, de buena manera, hacer su pesca y tener una mejor calidad de vida. Para que así se puedan mejorar sus ingresos” (sic), según palabras de Ángel Guillermo Ortiz, administrador del medio ambiente del DATMA, quien busca resaltar las oportunidades laborales de los pescadores para que Girardot se dé cuenta de la importancia de su río.

Es por eso que Serrano afirmó que van a mirar “cómo se empieza a trabajar con ellos para aportar algo de capital semilla para empezar a colocar unos peces y así iniciar la producción para compensar lo que se perdió con la mortandad” (sic). Los pescadores de la vereda Potrerillo serán el segundo grupo de asociación que existe en el municipio, ante la perspectiva del cuidado del afluente. La legalización de dicha iniciativa es tarea de los pescadores pertenecientes al gremio.

Por: Laura Sofía Galeano Cruz – Aura Lizeth Domínguez Villalba

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