DESDE MI BUTACO

Historia y Memoria

 

Por: Ernesto Aristizábal Reyes

Siempre aprovecho la comodidad en que me encuentro para reflexionar sobre temas que pueden pasar desapercibidos para quienes deben laborar en difíciles condiciones, sea por la dureza de sus actividades, tales como cultivos, construcción, vigilancia y otros, sea por la intensidad de los horarios a que la civilización globalizante los ha sometido, y que no tienen momentos de sosiego para darle libertad al pensamiento.

Desde mi butaco veo pasar la historia representada por seres anónimos, que cada día – con su trabajo material o intelectual – construyen el presente y con él van delineando el futuro que otras generaciones deberán vivir; tal vez, por eso me preocupa que sus experiencias de vida caigan en el olvido y se pierda para siempre la riqueza que su pensamiento, sus palabras, sus decisiones y lo que sus actos pueden representar.

Todavía recuerdo esa eterna frase que señala, sin apelar a embellecimientos lingüísticos, que los pueblos que no recogen los errores del pasado para superarlos, están propensos a repetirlos y en peores condiciones; es decir, que quien se olvida de los éxitos y los fracasos de épocas pretéritas, volverá a tropezar con los mismos obstáculos y dificultades en el presente y hacia el futuro.

Es por ello que durante época, como la actual, en la que se considera inútil invertir en aquéllo que como la cultura, y el conocimiento en su pureza conceptual, no rinde beneficios particulares, resulta gratificante que administraciones municipales como la de Agua de Dios, pequeña y calurosa población ubicada hacia el suroccidente del departamento de Cundinamarca, hayan incluido en su Plan de Desarrollo Municipal un proyecto que busca institucionalizar el principio rector de la recuperación de la memoria histórica municipal.

Esta labor, que se va a concretar a través de la constitución de la Academia de Historia Municipal y de la edición de un libro que recopile todo el pasado y presente de la localidad, llamada Cátedra Historia de Agua de Dios, permitirá que generaciones actuales y futuras, y visitantes puedan conocerla, para así disfrutar de su riqueza multicultural. Por ende, los futuros inversores encontrarán un punto de referencia en dicho texto.

Este esfuerzo institucional llena el vacío que han dejado las últimas administraciones, y permite que, a partir de él, se vaya enriqueciendo el acervo cultural de una comunidad que desde la fundación del municipio ha sido estigmatizada y muchas veces olvidada e irrespetada. Se espera que los diversos sectores socio-políticos contribuyan con su aporte intelectual y su creatividad para mejorar el empeño que actualmente se adelanta en este sentido.

Por: Caterine Perdomo – Caterine Ramírez

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