Dermolipectomía o Abdominoplastia

Juan Camilo Noreña, cirujano plástico

 

La dermolipectomía o abdominoplastia es una cirugía para arreglar el abdomen y está indicada para aquellas mujeres que por causa del embarazo han perdido la firmeza del músculo abdominal y les sobra piel en la parte inferior del mismo. Por lo tanto, el aumento de tamaño del útero durante el embarazo hace que los músculos de la pared del abdomen se estiren y se separen hacia los lados. Y una vez ha nacido el bebé estos no vuelven a su posición normal completamente y permanecen sueltos, bien por factores hereditarios o por falta de ejercicio. En el caso de la piel que sobra, tenga o no estrías, en ciertos casos no tiene una capacidad elástica adecuada y resulta una piel colgante que se arruga y da mal aspecto.

Es frecuente que la mujer se descuide con su alimentación y el ejercicio, lo que conlleva a que se comience acumular grasa en el abdomen; este exceso de grasa se suma a la piel sobrante y a los músculos sueltos lo que genera que la barriga se vea gorda y deforme. Por causa de ello, se practican cirugías como la dermolipectomía, también llamada abdominoplastia, lo cual ayuda a corregir tal problema; por lo tanto, se realiza una incisión en la parte baja del abdomen, cuyo tamaño depende de lo grande que sea la barriga: a mayor tamaño, más grande la cicatriz.

Se procede a soltar la piel y la grasa hacia arriba dejando ver los músculos que se amarrarán para lograr aplanar la panza; igualmente, se continúa con los músculos de los lados, que también se atan para realzar la cintura. Finalmente, se templan hacia abajo la piel y la grasa que sobra, eliminándolos, para lograr un abdomen plano.

La dermolipectomía o abdominoplastia se realiza en tres o cuatro horas, bajo anestesia general, requiere una noche de hospitalización y se formulan antibiótico y calmantes. La paciente debe asistir a sesiones de masajes postoperatorios, y debe usar una faja en lycra por espacio de dos meses para ayudar a desinflamar y a reacomodar la piel. Durante los primeros 45 a 60 días, la piel —especialmente abajo— se sentirá dormida, síntoma normal generado por el procedimiento. Seguido a ello, el músculo se irá recuperando espontáneamente. Así mismo, el ejercicio puede reanudarse a partir de los 20 días, y los resultados de la cirugía empiezan a notarse a los dos meses.

Como en cualquier cirugía en esta también existen riesgos, por lo cual el cirujano debe tomar medidas de precaución para evitar cualquier tipo de complicación antes, durante y después del procedimiento. Aunque el porcentaje de complicaciones es muy bajo, dentro de las complicaciones menores pueden estar: Sangrado, hematomas, acumulación de líquidos. Y en cuanto a las complicaciones mayores pueden incluirse: Infección, coágulos en las venas o en el pulmón, necrosis de la piel y presencia de grasa en el pulmón. 

Para tomar la decisión se deben tener precauciones. Usted debe tener en cuenta que la cirugía sea realizada en una sala quirúrgica que ofrezca todas las garantías y esté ejecutada por un profesional idóneo con la preparación académica y experiencia suficientes para poder realizarla.



Por: Aura Galeano – Carolina Duran – Martín León 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *