BEPS: ¿ahorro voluntario para una vejez digna?

Diana Celi, Docente

Un esquema flexible, de protección para la vejez, con el que las personas de escasos recursos ahorren lo que puedan y cuando puedan y, adicionalmente, reciban un subsidio por parte del gobierno como premio a su esfuerzo para asegurar una tercera edad digna suena muy bonito. En varios medios de comunicación se ha hecho propaganda a los BEPS (Beneficios Económicos Periódicos), iniciativa que promueve el Ministerio de Trabajo como parte de la nueva reforma pensional que intenta superar los tres desafíos del sistema de pensiones: reducción de la desigualdad, aumento de cobertura, y garantía del sostenimiento financiero y social del sistema.

El periódico El Tiempo, por ejemplo, en un artículo del 5 de junio de 2015, tituló “Guía para obtener ingresos si no se puede pensionar”: allí explica todas las ventajas de la iniciativa y le cuenta a los lectores cómo vincularse. Blu Radio hizo lo propio titulando en su página, con fecha del 13 de julio de 2015, “Si no logró pensionarse y tiene Sisbén, BEPS de Colpensiones es para usted”: allí Javier Guzmán, vicepresidente BEPS de Colpensiones, entrega cifras prometedoras y explica el proceso que deben seguir quienes quieran acceder a este mecanismo de ahorro voluntario.

Portafolio también dedicó un modesto artículo al tema: “Colpensiones lanza BEPS, plan para ahorrar antes del retiro” e inicia el texto diciendo que “con base en los ahorros anuales de cada persona, el Gobierno, como estímulo, aportará 20% adicional”: ¡alentador! Por su parte, el diario La Nación, el 11 de febrero de 2016, tituló “Con el programa BEPS cualquier colombiano puede pensionarse” y, como fuente de información, tuvieron a Mauricio Oliviera, presidente de Colpensiones. Según el diario, con dicho sistema de ahorro voluntario para la vejez, “vendedores informales, mototaxistas, loteros, lustrabotas, personas que viven el día a día, el sector rural, campesinos, quienes no cuentan con un ingreso alto, o un trabajo estable, tendrán la oportunidad de pensionarse con esta alternativa del Gobierno Nacional” (sic): un sueño hecho realidad.

En general, los medios de comunicación han hablado muy bien de los BEPS y las fuentes siempre son oficiales pero, revisando en la web, no se encuentra análisis alguno que sea imparcial sobre el tema, nadie explica los posibles contras, nadie cuestiona la iniciativa: no hay debate. Salvo un breve artículo encontrado en un blog (Debates sobre Pobreza) de la Universidad de los Andes, titulado “La protección a la vejez también necesita una mirada crítica”, en el, el autor expresa su preocupación, porque no se ha posibilitado la discusión pública que exponga, también, los efectos colaterales que la iniciativa, más allá de la propaganda oficial, pueda tener.

Para acceder entonces a la verdad tendríamos que escuchar a quienes, en la práctica, saben si los BEPS funcionan o no, es decir, a las personas que están vinculadas y que realmente pueden develar si tanta maravilla es cierta.

Buscando esa verdad encontramos, en YouTube, a Carmen Rosa Arango, quien expone su inconformidad con este sistema de ahorro voluntario y de protección a la vejez, en un video titulado “El engaño de Colpensiones (BEPS)”, a lo largo de 12 minutos y 35 segundos, Carmen cuenta que ha sido un calvario pues, como asegura en la grabación, ella “tenía 750 semanas en Colpensiones y que había estado donde la abogada del juzgado primero laboral y me había dicho que a mí me daban una liquidación de seis o siete millones de pesos y Colpensiones se me quedó con el 70 por ciento (…). La vejez digna la va a tener Colpensiones que es el que se está lucrando con los recursos de nosotros los colombianos”(sic).

Explica Carmen Rosa que, finalmente, Colpensiones le liquidó $ 3.300.000 y que recibirá por eso la suma de $ 52.000 pesos, cada dos meses. Se entiende que, según lo que le habían explicado cuando le vendieron la idea de la “vejez digna”, ella esperaba quedar recibiendo por lo menos un salario mínimo, dado que, adicional al dinero que ella ponía, el gobierno prometió un incentivo del 20 por ciento, pero no.

A esta mujer, Colpensiones le niega la pensión con el argumento de que no la acogía la ley de transición, a pesar de tener 750 semanas cotizadas y 64 años. A este punto los BEPS ya no parecen un cuento de hadas. No queda claro, entonces, cómo 750 semanas cotizadas terminan traducidas, en el sistema BEPS, a insignificantes 52.000 pesos cada dos meses. ¿El resto del dinero que Carmen ahorró en su juventud a dónde fue a parar? ¿Se queda Colpensiones con una parte del ahorro voluntario de la gente? ¿Cada cuánto llega el incentivo del 20 por ciento? Habiendo ahorrado durante toda su vida productiva, ¿tendrá que seguir trabajando, a los 64 años, para poder aumentar el monto y que le alcance para vivir?

El problema no es sólo de ella, sino también de unos amigos “de la minorista” que por recomendación suya también se vincularon y ahora no saben a quién reclamarle, por lo que para ellos es una estafa: “Yo metí a muchas personas, las motivé porque pensé que sí íbamos a tener una vejez digna” (sic), dice Carmen Rosa, desilusionada.

A la vista solamente se ve que hay vacíos de información, que no se le dejan claras las cosas a la gente y que ésta cuando ya se ha vinculado se estrella, por decirlo de algún modo, con un panorama distinto al que le habían planteado. Adicionalmente, e indagando un poco más sobre la conveniencia de los BEPS, se encontró una investigación, enfocada a lo jurídico, titulada “¿Beneficios Económicos Periódicos: una alternativa digna para la vejez de los más vulnerables?”, de los autores Ballesteros, Herrera, Parra (2014), que entrega mayor claridad sobre cuáles son los factores que hacen de la iniciativa del ahorro voluntario una alternativa inválida para los adultos mayores.

En primer lugar, los autores mencionan que este mecanismo no garantiza al afiliado el mínimo vital para cubrir las necesidades básicas, dado que está sujeto a la cantidad que la persona pueda ahorrar y, en muchos casos, no lo pueden hacer con regularidad. En segundo lugar, establecen que “el valor que representa un Beneficio Económico Periódico no es suficiente para garantizar una vejez digna y una solvencia plena de las necesidades básicas”(sic); de ahí se puede inferir que ese 20% de incentivo al ahorro que entrega el gobierno, periódicamente, resulta insuficiente para que el vinculado vea un incremento significativo.

Tal vez, lo más importante por considerar, es el hecho de que garantizarle una vejez digna a los colombianos es un deber del gobierno y con este esquema termina siendo responsable de ello la persona; eso sí, con una pequeña “ayuda” del 20%, quién sabe cada cuánto. Al respecto, los referidos autores dicen que “no hay una garantía plena del derecho al mínimo vital mediante la aplicación de este sistema BEPS, que si bien es un derecho innominado, se debe defender como si fuera un derecho fundamental, pues por conexidad con estos, se debe otorgar un cumplimiento eficiente e inmediato” (sic).

No se puede decir que el mecanismo de Beneficios Económicos Periódicos haya sido diseñado para estafar, de ninguna manera; pero sí queda claro que es insuficiente, ameritando, por qué no, ser replanteado para que se ajuste más a la realidad de las personas que pretende beneficiar.

Teniendo en cuenta que este sencillo escrito quiere encontrar respuestas en la gente del común y no en las fuentes oficiales, me parece apropiado consignar aquí el comentario de un ciudadano que luego de leer un artículo sobre los BEPS en el portal web de ‘actualícese.com’ explica sin tanto adorno, lo que para él es el problema del programa dirigido por Colpensiones: “No están siendo claros; porque la verdad es que el beneficio del 20% es por una sola vez, de tal manera que si una persona logra ahorrar $1.000.000 sólo tendrá derecho a que le devuelvan $1.200.000 en cuotas proporcionales cada dos meses o, visto de otra manera, como las expectativas de vida son 74.6 años, a la persona que tiene 65 entonces el $1.200.000 se lo dividen en 20 cuotas de tal manera que cada dos meses recibirá $60.000 para vivir DIGNAMENTE con $30.000 mensuales durante diez años y si no se murió a los 74.6, de ahí en adelante no recibirá un peso más. Por favor, señores de `actualícese.com´ no se presten para desinformar” (sic), (Isidro Vargas Rojas, 2015).

En suma, se podría decir que las personas que alguna vez cotizaron y no pudieron continuar, harían más retirando su dinero y poniendo un negocio que pueda generarles mejores ingresos y no entregando sus semanas a Colpensiones para arriesgarlas en los BEPS. Sin embargo, esto fomentaría el incremento de la informalidad, con todo lo que ello implica, y confinaría al ciudadano a olvidarse del descanso, del retiro y a seguir trabajando para subsistir de la mejor forma posible durante el tiempo que le reste de vida.

Por: Winston Espinosa – Mateo Perea

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