Girardot viste de colores

Reconstrucción visual en Las Acacias

Girardot parecía destruida, con casas descimentadas y mucho trabajo por hacer. Hasta que alguien se puso manos a la obra por reconstruir la imagen del corredor fluvial del río Magdalena: Julián Hurtas, un activista ecológico y turístico. Él decidió copiar proyectos, como el de pintar las favelas en rio de Janeiro con el fin de aumentar la oferta turística y arquitectónica de la región.

Publicidad de las actividades organizadas cada ocho días por Julián Huertas. Foto tomada de la web
Publicidad de las actividades organizadas cada ocho días por Julián Huertas. Foto tomada de la web

Cuando el sol se ponía, algunas casas de Girardot –ciudad turística de Cundinamarca- se veían oscuras; las viviendas de aquéllos que deberían ser las que mostraran la cara bonita, estaban en condiciones deplorables y desagradaban a los curiosos que observaban los costados del río Magdalena. Pero, un día cualquiera, Julián Huertas Fernández, quien a sí mismo se considera un emprendedor, más allá de otros títulos que pueda ostentar, quiso darle una nueva cara a la ribera del río: para que todos los turistas lo puedan observar con agrado.

Aquel promotor social, asimismo, ingeniero ambiental, administrador de empresas y coordinador de Juventudes del Municipio, hace tres años ideó una estrategia para restaurar la fachada de los domicilios localizados cerca del río. Al mismo tiempo,  analizaba la problemática; aunque no desde las visiones políticas clásicas, las cuales buscaban el desarrollo en el cemento y el ladrillo, sino desde otra perspectiva, en la que los habitantes, más allá de ver paredes, se apropiaran del espacio en el que habitaban y de esta manera se convirtieran en transformadores de un cambio socio-cultural. 

Para lamento suyo, tardó años en llevar a cabo dicho proyecto. Cada día despertaba y pensaba en realizar la labor; no obstante, tras posponerlo varias veces se iba diluyendo la idea entre sus otras ocupaciones. Finalmente, el 23 de octubre de 2016 dijo: ‘‘Hoy es el día’’, y salió de su casa con un rumbo fijo: pintar aquellas casas, que muestran su cara a las orillas del río. ‘‘Después de estar de cabeza y haberle dicho a la gente que iba a hacerlo, ya no me podía retractar; como hacía antes’’ (sic), dijo el líder social, entre risas.

“Los habitantes, más allá de ver paredes, se apropiarán del espacio en el que habitaban y de esta manera se convertirán en transformadores de un cambio socio-cultural”, afirmó Javier Díaz, docente de la Corporación Universitaria Minuto de Dios.

 Participantes de la labor social, entre ellos estudiantes del Colegio Militar Liceo Moderno. Foto tomada de la web
Participantes de la labor social, entre ellos, estudiantes del Colegio Militar Liceo Moderno. Foto tomada de la web

Su domingo

Así las cosas, no fue fácil convencer a la población de que el proyecto podría ser una entrada sostenible de ingresos. ‘‘La verdad cuando todo empezó nadie creía en Julián; pues, que un tipo viniera a hacerle la labor de pintar sin pedir nada a cambio es raro. Además, nadie piensa que en un futuro eso pueda funcionar” (sic), afirmó Camila Cortez, habitante del barrio 14 de Mayo. En realidad, sólo el tiempo decidirá si funciona. Entre tanto el proyecto propone una nueva alternativa para hacer de Girardot una verdadera ciudad turística.

‘‘Quizá es difícil pensar cómo se hace la labor. La verdad es que no tiene mucha ciencia” (sic), subrayó Julián. Entre  redes sociales, el líder emprendedor, hizo gala de sus virtudes mediáticas y convocó a personas de buen corazón; una semana después de su primera intervención. Buscó a aquellas personas que quieren ver una Girardot más bonita,- y una vez ellas se comprometieron, fueron con mano de obra, útiles, para pintar o hasta con alimentos para el almuerzo, fueron a los lugares a ponerse en acción, aquel 30 de octubre pasado.

Actividades lúdico-recreativas con la comunidad del barrio 14 de Mayo por parte del líder social Julián Huertas. Collage tomado de la web
Actividades lúdico-recreativas con la comunidad del barrio 14 de Mayo por parte del líder social Julián Huertas. Collage tomado de la web

Como primera medida, se expone el plan de trabajo y se deciden las responsabilidades de cada quien: mientras unos interactúan con la comunidad haciendo actividades lúdico-recreativas; otros son delegados a preparar la pintura y otros tantos son cocineros improvisados, pues ahí, en plena calle, se hace un sancocho con donaciones de los colaboradores. Luego empiezan a teñir las casas con colores vivos que representen la felicidad y el carisma fiestero de los girardoteños. Todos con un único objetivo; cambiar la cara del municipio.

Nadie se queja, todo es más que perfecto, los habitantes sienten esa armonía en el ambiente, al lograr sacar a relucir el espíritu gregario de las personas, dejando atrás ese mundo carcomiente gobernado por bienes y capitales. Aquí no van a encontrar mandamases ni jefes, todos ayudan por un bien común; sólo está la voluntad y el esfuerzo de cada persona para poder sacar adelante el proyecto que está llevando a cabo para así mejorar, cambiar, dar ejemplo e incluir a toda la población.

Por: Brayan Ávila – María Paula Espitia – Nicolás García – María José Reyes

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