Girardot, entre la basura y la inconsciencia

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Aquella máxima que reza “no botes basura al piso” parece una frase llena de lugares comunes, trajinada idea que desde el colegio, los profesores repetían sin cesar a los estudiantes para que, algún día, fueran personas más conscientes con el medio ambiente. Sin embargo, esta recomendación, en líneas generales quedó ahí, en las aulas de clase, puesto que los alumnos del pasado, ciudadanos del presente, en su mayoría no tienen en cuenta esa simple y sencilla acción que puede llegar a salvar vidas.

“Se podría llegar a pensar que en municipios como Girardot, son pocos los casos  de inconsciencia ambiental, puesto que en el imaginario colectivo se cree  que son las grandes ciudades las que más contaminan”.

En Girardot, actualmente, las alcantarillas y tuberías están inundadas de residuos sólidos que llegan ahí por obra humana. El panorama no es muy distinto al de urbes que podemos ver en las noticias, según cifras de la Empresa de Acueducto de Bogotá, 7% de las basuras que produce la ciudad, terminan en las alcantarillas. En la ‘Ciudad de las Acacias’, aunque no hay estadísticas oficiales, al respecto, Ivette Tatiana Arciniegas, directora Ejecutiva de Corporación Prodesarrollo y Seguridad de Girardot, afirmó que durante las jornadas de limpieza se han encontrado en las alcantarillas objetos que van desde botellas plásticas, hasta zapatos y juguetes.

Se podría llegar a pensar que en municipios como Girardot, son pocos los casos de inconsciencia ambiental, puesto que en el imaginario colectivo se cree que son las grandes ciudades las que más contaminan. Sin embargo, ante un panorama tan desalentador, la realidad es otra. No obstante, aunque son más los casos de inconciencia, aún quedan personas que reúnen esfuerzos físicos e intelectuales en pro del medio ambiente. Brayan Riascos, ingeniero ambiental de la Universidad de Cundinamarca, narró cómo compañeros de claustro crearon un proyecto de sensibilidad ambiental que ahora es empresa, “EcoPlastic Ciudad Limpia para el Mundo”, por iniciativa de Anderson Gaitán y Mahilin Pabón. Según Riascos, la empresa, de origen girardoteño, busca recolectar objetos reciclables de diferentes sectores para mitigar el impacto ambiental que se vive en la actualidad por causa de una ausencia de cultura ciudadana que se construye en la familia y el colegio.

Sin duda alguna, la carencia y muchas veces la falta de información respecto de incentivos que se generan en Girardot, que están en pro de la pervivencia del medio ambiente, deberían ser más visibles para la comunidad. Wendy Cardozo, habitante de la ciudad, asegura que en lo que lleva viviendo en el sector del barrio Santander, nunca ha escuchado sobre jornadas de prevención por parte de la Alcaldía Municipal; pero sí comparte que desde su casa, promueve políticas que ayudan a concienciar a las personas que viven con ella, con la intención de contribuir de forma positiva al cuidado del entorno.

Vale la pena entonces preguntarse cómo repensar lo que acontece en la vida citadina, los valores y las costumbres. ¿Es posible cambiar la cosmovisión de la gente que tiene como característica principal la apatía ante todo lo que le rodea? En el año 165 a.C. Terencio en una de sus comedias escribió “Hombre soy: nada humano me es ajeno”. La cita que quedó para la posteridad, puede hacer pensar que esto es algo de sentido común, que las personas por el simple hecho de existir, sienten empatía y solidaridad por todo lo que los rodea; no obstante, la historia nos ha enseñado que, con contadas excepciones, la realidad es otra. Es ahí donde recae la responsabilidad sobre las instituciones sociales como la familia y el colegio, enseñar desde el ejemplo en casa y la escuela. Puede sonar como un manual de buenas intenciones, aun cuando, está demostrado que la regla moral antecede a la legal, que nadie cumplirá una norma sin antes estar convencido de que sea necesaria. Es por eso, que hoy el llamado no solamente es a la consciencia, es a los padres, tíos, hermanos, docentes y, sobre todo, a la coherencia humana.

Por: Smith Barbosa – María Isabel Serna

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