En Girardot

El “Diablo” es poeta

En José Irinarco Perdomo, las letras llegaron a su vida para cambiar el significado de la misma.

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Algunos encontramos en la escritura la mejor forma de desahogarnos, maravillarnos o sencillamente conocer a personajes pintorescos –ficticios o no-. Se nos pidió escoger un protagonista con estas características y así compartir algo de su vida. Dirigiéndonos al parque principal de la ciudad nos encontramos con afamados músicos, bailarines y varios apasionados por las letras, entre ellos, conocimos a José Irinarco Perdomo Hernández, el ‘Diablo’, quien a simple vista por su aspecto desaliñado logra pasar inadvertido. Empero, es de aquéllos que dejan grandes enseñanzas.

Rodeado de curiosos iniciamos la charla con Irinarco, mientras de fondo se escuchaba a un joven interpretar la flauta de forma majestuosa. Este poeta, activista social y defensor del medio ambiente es oriundo de Chaparral, Tolima. Nace en 1956, la época cuando la sociedad se asesinaba por ideologías -entre godos y liberales-; con sarcasmo expresa que “su familia pasó a formar parte de los primeros cinturones de miseria que tuvo el municipio de Flandes” (sic). Recuerda con picardía que se arriesgaba al cruzar a Girardot sólo para comprar helados y lo castigaban estudiando; de esta forma, se fue interesando por la lectura.

Primeros años

De antemano, se sabía que el ‘Diablo’ -sobrenombre que adquirió debido a su curiosidad- era un buen conversador; sin darnos cuenta, se hizo noche y apenas íbamos por sus primeros diez años. Las coplas fueron claves para su desarrollo artístico. En 1972 ingresó a la Normal de Barones, en Fómeque, allí participó y organizó el primer concurso de literatura y poesía, lo cual le recordó que “es del único certamen que fue declarado fuera de concurso porque no había quién le pusiera la pata” (sic). Estudió solamente un año y decidió irse a recorrer Colombia; aprendió sobre agricultura y espiritismo.

La charla continuó al siguiente día, debido a su agenda tan agitada: compartió que en sus 45 años de carrera tiene tres premios nacionales en poesía trágica, y su fuerte es la ecológica cuenta con un número amplio de poemas realizados al río Bogotá. Actualmente forma parte de la Asociación Cultural La Cascada del Canto, en honor del primer libro con el que participó en el Ministerio de Cultura bajo el nombre de `José Negro Pecueca´. Irinarco dejaba claro que acertó “en la elección de mi personaje” y que era algo más que un escritor.

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Para Carlos Enrique Rodríguez, presidente de la fundación La Cascada del Canto, el juglar es un altruista, poeta, defensor de las causas y, sobretodo, promotor de la cultura que representa para muchos de los amantes de las letras de la ciudad. Este contratista de profesión ha participado en los últimos siete años de las diferentes expresiones culturales en las que el ‘Diablo’ y la entidad sin ánimo de lucro han colaborado en pro de la cultura de Girardot; asimismo, admira al igual que estos informadores la cantidad de anécdotas y facilidad de expresión ante los medios que posee su amigo.

Esto ya lo conocíamos, puesto que en nuestra curiosidad decidimos indagar sobre el personaje antes de charlar con él. Por su parte, Jenny Ramírez, estudiante de Comunicación Social y Periodismo, expresó que “me daba miedo cuando era niña por su sobrenombre; pero jamás hay que juzgar un libro por su portada”, refiriéndose a una entrevista que le realizó en las instalaciones de Uniminuto un par de semestres atrás. Es evidente la seguridad con la que José se expresa ante la cámara, confía que algún día se dará el árbol que produzca frutos para hacer poemas, refiriéndose a los editores.

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Todo concluye con las palabras de un viejo poeta de esos pocos que hoy despliegan en sus hojas blancas las palabras alusivas al desaire que provocan los sistemas políticos, al descontento ante lo cotidiano y de sus pequeños infiernos. A través de los años, los poetas han sido dejados en el rincón del olvido y apartados del mundo de la vida. Para el docente de Comunicación Social y Periodismo, William Delgado, “es uno de los tantos poetas que tiene nuestra tierra que quizá se cruza en la calle con nosotros y no le damos el valor ni agradecimiento que merecen por los grandes aportes que le dan a la cultura” (sic).

Por: Johana Cajamarca – Thimmy Rojas – Peter Ramírez

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