El ‘rebusque’ entre la basura

La Plaza de Mercado sumergida en la suciedad

A pesar de ser patrimonio nacional, el centro de acopio es un lugar contaminado auditiva y ambientalmente.

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Francelino Gil recuerda la plaza como un lugar limpio, tranquilo y seguro. Calles llenas de canastas con frutas y verduras ofertadas por mujeres y hombres de diferentes regiones; una plaza con sus pisos y paredes cuidadas e intactas; estanterías llenas de toda clase de comida a donde llegaban familias completas decidiendo qué llevar; rostros conocidos y sonrientes, porque su progenitora siempre compraba para él y sus hermanos la fruta favorita. Uno de los mejores recuerdos de su infancia… pero eso es, precisamente, en lo que se convirtió la imagen de ese lugar para él, en una lejana y vieja añoranza.

Al igual que Francelino, muchos evocan la plaza como un lugar digno de visitar y del cual se sentían orgullosos en su municipio. Hoy, el panorama ha cambiado, y de aquel lugar queda solamente el rastro de todas esas memorias que muchos desde la niñez construyeron hace más de 30 años. Nunca se imaginaron que quedaría muy poco de la magia de ese lugar, y que se convertiría en el lugar que es actualmente con  lo poco que queda por rescatar. “Todo tiempo pasado fue mejor”, repite Francelino intentando dejar la culpa al tiempo por el cambio de lo que alguna vez fue una de las plazas más estéticas de la región del Alto Magdalena.

Intentos fallidos

La lamentable situación que estos pobladores están viviendo se asimila a un tablero de ajedrez, en donde los residentes  son los peones que deben soportar recorrer el camino, y aguantar las dificultades que les ofrezca tal situación: el deterioro del medio ambiente y los problemas de salud; mientras la reina que encarnaría a la gestora social tan sólo juega a hacer pocas visitas luciendo el vestido de la apariencia con el propósito de evitar que la imagen del rey se caiga ante la opinión del resto de las fichas. Lo peor de este juego es que es evidente la antilógica, porque está presente la jugada del ‘jaque’; pero no es precisamente en contra del rey.

La tormenta de las dudas los envuelve, pues las respuestas escasean, tanto como para los turistas, que ni siquiera se quieren acercar a este sector; puesto que, además de la triste imagen que tiene la plaza, los vientos llevan consigo no solamente el mal olor sino las enfermedades que invaden los cuerpos de los que soportan dicha situación. Ante esto, el secretario de Salud, Manuel Díaz, mencionó que se trata de una problemática delicada y respecto de la cual  la Administración ha tratado de tomar  medidas al respecto. Por eso, se está haciendo la recuperación de nuestra plaza, y señala que “sí, ¡claro! Los virus son frecuentes, y en esa parte también estamos trabajando” (sic).

Un lugar oxidado

«En qué le puedo ayudar», «qué necesita ‘mami’», son las constantes frases de los mercaderes de la plaza La Galería, que con su camisa rota, su cuello destapado, su olor a sudor, buscan de todas las personas que pasan por su lado una mirada de atención para que les compren sus productos. El movimiento es constante, de allá para acá, de un lado a otro, con bultos llevados al hombro, con carretas llenas de frutas, granos y panela. Ante todas las circunstancias y percances que suelen pasar allí, como robos, indigencia, peleas y demás, no se previó el revés social que el olvido traería en cuanto a la seguridad del lugar. 

La plaza La Galería se convirtió en un paraje de alto riesgo, los compradores temen  ser atracados o victimas del ‘raponazo’, pues ahora es el desorden, el caos y el acecho es ahora lo que reina. El sitio se convirtió en una zona marginada de la sociedad: la gente al comprar, desde que entra hasta que llega a su casa está muerta del pánico. Mercar es ahora toda una tortura para muchas personas de las que acuden allí. Es de esta manera, que un epicentro social tan importante para la ciudad y que hoy es patrimonio cultural de la nación, se ha convertido en un inmueble cuasi-abandonado y de poco interés, acerca del que aún se oyen  voces y se queda únicamente en remembranzas.

Caricatura por: Luisa Rodríguez
Caricatura por: Luisa Rodríguez

Por: Ángely Gutiérrez – Angélica Valdés – Luisa Rodríguez

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