Pasión, activismo e innovación

Julián Huertas y su rol de liderazgo

«No ser un ladrillo más en la pared» es el consejo que Huertas hace para poder generar cambio.

“Yo comprendí hace mucho tiempo, que siendo agresivo, siendo contestatario, que siendo radical a veces en el pensamiento que existe en las universidades públicas, muchas veces no se llega a nada; mucho menos siendo violento, porque la violencia es el peor camino, porque lo único que genera es más violencia.  Es decir, siembra todo lo contrario a lo que una sociedad quiere.  Comprendí que esa no es la vía, que es bueno hacerse sentir, que es bueno protestar cuando realmente se debe y no quedarse callado, es por eso que descubrí que es aún mejor ser un virus positivo, inocularme en el sistema y desde adentro poder cambiar” (sic), sentenció Julián Huertas al mencionar que no es necesario tener un puesto dentro del plano político para poder contribuir al bienestar de una sociedad en este caso la de Girardot.

Julián Huertas Fernández es un luchador de la vida.  Sin poca tardanza al momento de conocer la función que debía desempeñar dentro de una sociedad, se pudo dar cuenta de que era una persona que por su perfil humano y gracias a los valores inculcados por sus padres desde la cuna, se negó a ir tras la corriente y rechazó el sistema social al cual pertenecía, considerándose así como un líder diferente de los demás, “no era un ladrillo más en la pared”.  Inclinaciones que permitieron catapultar su proyecto de vida y que, gracias a la posibilidad que en algún momento tuvo de poder viajar al exterior, conoció de esta forma culturas que rompían cualquier estereotipo que se tenía en Colombia, y decidió quedarse en el país y radicarse específicamente en Girardot.   Julián deja ver en su historia que siempre había sido indiferente con la ciudad, todo porque la veía como un lugar que no encajaba dentro de sus afectos, y que estaba lejos del progreso económico y social.  Es por eso que después de haber conocido ciertos países: “decido quedarme, porque es donde veo que más hacen falta las ayudas o, de pronto, la gestión que un líder.  En este caso, como lo soy yo, podría generar cambios positivos para la ciudad” (sic).

 

Con todo esto, y al haber descubierto que en Girardot hacían falta muchas cosas, sus vínculos afectivos empezaron a crecer haciendo que ya su proyecto de vida se radicara directamente en la ciudad que actualmente es su casa. Inicialmente, como cualquier activista novato, empezó a promover cambios que, según él, giraban en torno del ambiente, que en la actualidad se vive dentro de las universidades públicas.  Es decir, sus cambios se podían ver como él dice, muy contestatarios; agresivos y revolucionarios; pero rechazando siempre la violencia, sin importar el espacio que se pudiera presentar para agredir a alguien, puesto que considera que no es la mejor alternativa para resolver, abarcando desde las acciones sociales que contribuyan al bienestar común.  “Pertenecí al movimiento estudiantil, fui de los más activos, de los más interesados en un movimiento que permitiera buscar la forma en la que se respetaran los derechos de los estudiantes, de fortalecer la educación pública, de hacerla crecer, y todo este cuento de extensión comunitaria, la investigación y la academia.  Y es de esta forma como empiezo mi proyecto de liderazgo” (sic).

Giro en U: Julián, los que lo reconocen acá en Girardot lo tienen muy presente por las obras sociales dentro de la ciudad, pero desde qué edad se empezó a interesar o empezó a decir que no era un ‘ladrillo más en la pared’:

Julián Huertas (J.H.): En la pasada contienda electoral quise resumir eso muy rápido.  Y creo que desde niño, ya soñaba con ser médico, con ser bombero, militar como mi papá y, de pronto, servirle a la gente.  Ya estando en el colegio había unos tips pequeñitos en donde yo organizaba una cosa y la otra (sic).

Giro en U: Usted es un promotor de todas estas labores sociales, pero ¿qué piensa del interés que tienen los girardoteños acerca de las problemáticas sociales y de las acciones que se han llevado a cabo en la ciudad?

J.H.: Yo me quedé en Girardot porque aquí veía toda una serie de problemáticas.  Empezó a nacer en mí esa pasión por lo social, sin tener un perfil tan social, porque soy un administrador ambiental, y se ve mucho desarrollo comunitario; pero no es el perfil como tal.  Entendí que aquí la cultura es dura, el tema de pertenencia es terrible -sin criticar-, porque estamos en un proceso. Girardot no tiene una identidad, no se tiene todavía una cultura ciudadana. No todo es malo, en términos generales. La cultura de la gente está todavía en proceso; pero necesitamos una transformación urgente de la cultura y, sobre todo, ha faltado mucho la mano de la educación, necesitamos educación de calidad que asegure a corto o largo plazo que la cultura de la gente pueda mejorar sustancialmente (sic).

Giro en U: ¿De qué manera afronta la problemática que se vive actualmente en Colombia frente al proceso de paz?

J.H.: Es un tema complejo.  Yo soy hijo de un oficial del ejército que no tuvo a su papá durante un buen tiempo, porque estuvo en la guerra; pero queremos la paz de verdad.  

«Sabemos que tenemos que hacer muchos esfuerzos, «tragarnos muchos sapos»; hace parte del ejercicio»: Huertas.

Creo que las cosas pintaban bien hasta un punto en el que las FARC vieron una debilidad en el presidente y ya últimamente él está cediendo en todo. Sabemos que tenemos que hacer muchos esfuerzos, “tragarnos muchos sapos”; hace parte del ejercicio, y si queremos de verdad la paz todos tenemos que aportar. Sin embargo, no veo conveniente que se estén dando tantas concesiones, que se inactive la fuerza pública; mucho menos donde hay niños.  No tengo nada en contra de las FARC en el sentido de que hagan la paz.  Sé que han cometido muchos crímenes, que sí deben pagar, que aquí no debe haber impunidad; y que si del lado del Estado también se han cometido, que también los paguen.  Por otro lado, me parece que está bien que las FARC hagan política, porque debe haber un contrapeso (sic).

 

Giro en U: ¿Cree que si se llega a empezar un diálogo con el ELN va a ser igual de largo y escabroso como el que se está llevando actualmente con las FARC?

J.H.: Los más escépticos dicen que en caso de desarme de las FARC, el ELN sería el brazo armado del movimiento político que conformen.  Por otro lado, se dice que el ELN está totalmente desarticulado y que quieren abrir diálogos de paz.  En ese orden de ideas, considero que se debe empezar un diálogo de paz con ellos también, debe hacerse lo más pronto posible, no sabría decir si será largo o aparatoso.

Giro en U: ¿Cree usted que en Girardot la Alcaldía ha ayudado en la labor que desempeña desde hace más de diez años la creadora de la Asociación Defensora de Animales de Girardot, Clara Urueña?

J.H.: La labor de doña Clara es muy bella.  Cada gobierno tiene su estilo, sin embargo ningún gobierno ha sido responsable en el sentido de que ninguno ha puesto en marcha la construcción de un centro de zoonosis.  Algunas alcaldías apoyan más que otras, sé que la administración pasada le ayudaba, sin embargo no era lo suficientemente grande la ayuda.

Giro en U: El año pasado usted se postuló al Concejo de Girardot y perdió la contienda, ¿fue realmente una derrota  o una motivación?

J.H.: No puedo botar a la basura un proceso de tantos años.  Saqué la novena mejor votación, yo gané y eso que quede claro.  Lo digo de frente y lo sostengo, en la Registraduría se presentaron irregularidades, cambiaron las votaciones mías, demostré el fraude y no lo aceptaron.  En la vida todo se devuelve; interpreto esa votación como un reconocimiento a una labor que lleva años.

 

Por: María Isabel Serna – Smith Barbosa

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