Escudriñando en la vida del director

“No sé qué voy a hacer en el futuro… yo quisiera trabajar, trabajar y trabajar”: Néstor Guarín

El director de Uniminuto Girardot habla de su trabajo, su pasión, su vocación, su vida fuera de la oficina, sus debilidades y secretos mejor guardados.

foto 2

Néstor Guarín, director de Uniminuto Girardot, es la cabeza visible de la corporación universitaria en los últimos dos años. Dentro de sus memorias, encontramos que no sólo participa directamente de la docencia y la administración de instituciones educativas, sino también, se siente orgulloso de su formación como músico y su talento al piano. Siendo Ibagué, Tolima, la ciudad que lo formó, ahora son Girardot y la comunidad Uniminuto quienes le brindan el espacio de crecer como persona y profesional. A continuación, para el periódico digital Giro en U, la historia oculta de Néstor Guarín.

Nicoll Reyes (N.R.): ¿Quién es Néstor Guarín?

Néstor Guarín (N.G.): Soy una persona muy modesta, humilde, sencilla, trabajadora… muy normal; como un ser humano cualquiera. Nací en un hogar conformado por mi padre Néstor Guarín y mi madre; él educador, por consiguiente, yo estudié educación y he sido educador toda mi vida. Mi padre era músico profesional, entonces, yo me hice músico profesional en el Conservatorio del Tolima, allí me crie porque mi padre era docente y me llevaba desde muy pequeño, nací en esos pasillos, en esos corredores, en esas aulas del Conservatorio del Tolima; allí me crié porque mi padre era docente y me llevaba desde muy pequeño: nací en estos pasillos, en esos corredores, en esas aulas de Conservatorio del Tolima. Termine la licenciatura en la Universidad de Caldas, , luego hice una especialización en gerencia de instituciones educativas, y luego una Maestría en Educación. Pero antes de eso, fui pianista de música clásica y docente en esa institución donde me formé; luego, coordinador de música, rector de ese colegio -el bachillerato musical que les comenté-. Luego, de formado en educación superior, fui decano de la facultad de Educación, Música y luego fui rector de esa misma institución educativa superior. Entonces, hice todo el tránsito por esa institución: desde hijo, de docente, coordinador, rector del colegio, decano, rector de la misma institución. Eso me llena de mucho orgullo y alegría y, además, es el primero que cumple con toda esa trayectoria, me siento muy orgulloso de hacer parte del Conservatorio del Tolima (sic).

Pasatiempos y entretenimiento

Ángela Bermúdez (Á.B.): Sabemos que le gusta la música clásica, entonces, díganos: ¿Cuál es su compositor favorito?

N.G.: Todos [risas]. Tal vez, y aunque soy de esta época, me identifico más con los clásicos que con los modernos; seguramente, por la edad [risas]. Para mí hay momentos para cada compositor. Por ejemplo, Johann Sebastian Bach me gusta mucho en las mañanas cuando me levanto, cuando estoy todavía en ese momento de iniciar el día (…) .Con los que más me identifico es con los de la época clásica hasta el romanticismo (sic).

N.R.: Bueno, ¿entonces la salsa, el merengue y reggaetón?

N.G.: ¡Oh, me encantan, claro! [risas]. Lo que pasa es que hay cosas para cosas; música clásica es mi formación inicial (…). Como el ser humano tiene tantos estadios, tiene sus momentos de trabajo, de ocio (…), pues, de la salsa y la música tropical, quizás es la salsa mi predilecta: cuando joven y tenías mis ratos , mis cosas , mis novias, bailaba mucho salsa (sic).

Á.B.: Dejando de lado la música, vamos a conocer ahora la parte literaria de Néstor Guarín, ¿Cuál es su autor favorito?

N.G.: Si, lógicamente, no solamente por ser colombiano, me gusta mucho Gabriel García Márquez, por su costumbrismo, por su naturaleza, como escribe… es muy nuestro; pero de Latinoamérica, también, me gusta mucho Mario Vargas Llosa (sic).

N.R.: ¿Cuál es su libro favorito?

N.G.: Hay un libro que me marcó mucho en la vida, desafortunadamente, no recuerdo muy bien el autor: es “La isla de las tres sirenas”. Pero también tengo otro libro que me gustó muchísimo en esa época en la que yo leía todos esos libros, y fue “Manantial”. Hay varios libros que representan mucho significado en mi vida (sic).

En el plano familiar

N.R.: ¿Cómo distribuye el tiempo entre el trabajo y la familia?

N.G.: [Suspiros] Yo he tenido muchas etapas respecto al estudio y al trabajo. Tuve una época o una etapa en mi vida en que estudié muchísimo; (…) no tenía casi descanso entre semana y muy poquito tiempo tenía para mí (…). Fue mucho trabajo, pero al mismo tiempo me disciplinó en estas tareas; por eso, considero que mi gran virtud es la capacidad del trabajo. A mí no me molesta trabajar, es más, me encanta trabajar. De hecho, mi familia se preocupa pero también me entiende. De pronto ustedes verán que vengo aquí los fines de semana con mis hijos, y mientras yo trabajo ellos revolotean por ahí; mi señora también. Le dedico mucho tiempo al trabajo [suspiros]… es mi vocación (sic).

foto
“Lo vi en la faceta de ser papá (…): es tierno, es muy protector, es amoroso y siento que esa otra faceta no la conocía y fue muy bonito y muy grato verlo con sus hijos”: Yojana Ibáñez Ruiz

N.R.: En los últimos meses en la prensa nacional se publicó una carta de una niña llamada María Luisa Yepes, hija del presidente de Bancolombia, Raúl Yepes, pidiendo a su padre que por el bien de su salud y por el tiempo que restaba de su vida, renunciara a su trabajo y pasara más tiempo con su familia. ¿Usted lo haría? ¿Usted renunciaría a todo? o ¿Cómo haría para equilibrar eso tan vital como el trabajo y la familia?

N.G.: Sí. De hecho, mi familia me pide a veces que le rebaje un poquitico al trabajo y uno por tiempos afloja; pero el tiempo lo vuelve a uno a llevar e irse otra vez, olvidándose de algunas cosas y dedicándose mucho al trabajo. Pero quiero decirles lo siguiente, cartas como esas que escribe la hija al presidente de Bancolombia son muy importantes, tanto que yo creo que lo hicieron reflexionar a él y renunció a su cargo para cuidarse y dedicarle tiempo a la familia (sic).

En el ambiente laboral

Á.B.: ¿Qué es lo mejor de trabajar en una comunidad universitaria?

N.G.: Los jóvenes. Imagínese la alegría de uno poder trabajar con ustedes, los jóvenes. Hay problemas, como en toda parte, dificultades, incomprensiones; pero el sólo hecho de uno poder estar cerca a ustedes y servirles, yo lo hago con todo gusto (sic).

N.R.: En cuanto al contacto con el gremio docente, ¿cómo ha sido ese acercamiento y trabajar de la mano con ellos?

“En el plano de la educación hay un compromiso inmenso que yo se lo digo a mis coordinadores y profesores (…) el compromiso es tan grande, (…) tenemos el futuro del país en nuestras manos, porque esos jóvenes que estamos formando son los que pueden trasformar al país”.

N.G.: Muy bien, se aprende mucho con ellos. Uno no puede decir que se les enseña; por el contrario, nos enseñamos todos, como en todo ámbito de la vida (…). De hecho, cuando yo llegué a estas funciones administrativas me encontré con unas personas que tenían experiencia en la docencia de veinte, veinticinco años y yo era nuevo en administrarlos. Yo era docente, pero de repente resulté como del otro lado, administrando. Pero todo eso me ha ayudado mucho. Creo que he tenido muy buena relación con ellos (sic).

Teniendo en cuenta que ya conocimos una parte de nuestro personaje, contactamos a una persona de su entorno laboral, Yojana Ibáñez Ruiz, con la intención de conocer como ha sido trabajar de la mano de Néstor Guarín y los factores que contribuyen a que su labor siga respaldada por su cuerpo docente y administrativo.

N.R.: ¿Qué percepción tiene sobre él?

Yojana Ibáñez Ruiz (Y.I.): Bueno, el doctor Néstor primero es mi jefe (…). Es músico, es muy sensible, es un hombre que se da con nosotros a través de un proceso de comunicación asertiva todo el tiempo. Le encanta escucharnos, (…) y creo que dentro de los jefes que hemos tenido es el más sensible que hemos podido tener (…) .Creo que, en mi caso, siempre ha aportado a mi vida, diciéndome siempre que hay una oportunidad para mejorar en cada una de las cosas que podemos desarrollar: eso, creo que lo hace un ser humano muy grande (sic).

Á.B.: ¿Cree que la sensibilidad es la virtud más destacable que tiene Néstor Guarín o usted le rescataría alguna otra?

Y.I.: Yo pienso que la sensibilidad y la elocuencia. Es un muy buen orador, es maravilloso a la hora de poder improvisar y es muy protocolario. Entonces, creo que esas son las habilidades que le rescato. (sic).

“Al interior de la organización todos lo queremos mucho (…). Con ese carisma y esa forma de ser es muy poco probable que tenga algunos detractores” (sic): Ibáñez.

N.R.: ¿Cuál cree que son sus debilidades?

Y.I.: De pronto, que tiene muy poco tiempo para tantas actividades y tantas tareas que a diario lo bombardean; pero eso es propio de su ejercicio como director. Siento que esa es una gran debilidad (…); a veces, no lo manifiesta. Pero aún con el tiempo que tiene, lo hace muy bien (sic).

fotoo
“Es un hombre grande (…) por sus ideas y la permanencia que tiene a través de sus ideales y lo fuerte que es frente a esos sueños y como involucra a todos para que podamos seguir soñando de la mano de él como director” (sic): Yojana Ibáñez Ruiz. Foto: Pagina web Uniminuto Girardot

Aspectos de la vida íntima.

N.R.: ¿A qué Dios le reza Néstor Guarín?

N.G.: Yo tengo el Dios que tenemos todos (…). Soy muy creyente; mi familia lo es: oramos juntos, nos regocijamos en la religión, vamos a misa, somos practicantes; no solamente de palabra, sino de la verdad (…). No creo en el Dios que le hace a uno las cosas fácilmente, no. Es un Dios que existe como ser supremo, que nos creó, que nos acompaña, que nos protege, que nos ayuda, a quien recurrimos cuando generalmente lo necesitamos; aunque yo, más que pedirle cosas, le doy las gracias (sic).

“Doy gracias a Dios porque mi vida es un hecho muy lindo, es una obra muy linda”: Guarín. 

Á.B.: ¿Cómo ha influido la corriente dogmática de Uniminuto en su accionar, su ética y su diario vivir?

N.G.: Yo creo que ha influido mucho (…). Me siento muy contento; pero, al mismo tiempo, puedo decir que me he encontrado con algo, como un complemento o algo así (…). Entonces, estar aquí me completó, me ayudó. Estar aquí, es como volver al lugar donde inicié hace cincuenta y punta de años, para que vayan adivinando mi edad [risas]. Pero, ¿qué es la música, si no es humanista? El ser músico está revestido de mucho humanismo, porque uno anhela, sueña con tocar muy bien un instrumento, se vuelve uno un ser muy espiritual (sic).

Paz, política y algo más

N.R.: ¿Cree usted en el proceso de paz?

N.G.: Tengo mis dudas (…). Una cosa es lo que uno quiere y otra es la realidad. Creo que las personas que están en La Habana, tanto el gobierno como las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) pueden tener seguramente la voluntad de hacer la paz y hasta ahí. Puede que los tipos lo hagan porque estén cansados, porque ven ya la oportunidad de ocupar un espacio político por la trayectoria que tienen, porque se han visto muy diezmados por las acciones del Estado, muy acorralados, llamémoslo así (…). Esto debe estar acompañado de un componente social muy grande (…). No va a ser fácil reintegrarlos a la vida civil, entonces, el Gobierno ahí tiene un gran problema para resolver. (…). Se va a firmar una paz, pero es el postconflicto el verdadero problema, creo yo (sic).

Á.B.: ¿Es usted de izquierda o de derecha?

N.G.: Yo creo que soy de centro izquierda. No quiero ser y no me gusta una izquierda recalcitrante, ni mucho menos una derecha recalcitrante. Pienso que soy más del centro, tirando un poco más a la izquierda: estoy más con lo social, lo humano, con todas las necesidades que tienen las comunidades y las sociedades (sic).

N.R.: ¿Juan Manuel Santos o Álvaro Uribe Vélez?

N.G.: [Silencio] Ninguno.

N.R.: ¿Quién?

N.G.: No veo. Sí, perdóneme, pero esa es la verdad; pues Uribe, con todo el respeto, tiene sus bondades; Santos también, tiene sus bondades… Pastrana, Samper… Pero no estoy de acuerdo con el accionar político (…). La verdad es que, con cierta tristeza, digo que no veo en el país una persona por la que uno dijera “me voy por ahí”; nos puede ayudar a mejorar la situación del país (sic).

Á.B.: ¿Qué opina usted del periodismo en Colombia? y ¿qué opina con respecto a la labor que se lleva a cabo dentro y fuera de la Uniminuto, con respecto a la carrera de Comunicación Social y Periodismo?

N.G.: Pienso que en el país hay muy buenos periodistas, buenísimos, por ejemplo, en Caracol, RCN, tanto en radio como televisión. De hecho, una de las controversias que tengo con mi señora es porque veo mucha televisión (…); incluso, he tratado de medirme un poquito por el bien de la familia [risas], pero ésa es mi pasión: ver las noticias, leer el periódico todos los días, soy muy buen lector, pregúntenme las noticias de hoy (…). Hay buenos periodistas, muy bien preparados, aunque no dejan de existir los periodistas que toman partido por una o por otra corriente política y eso no es tan bueno (sic).

N.R.: ¿A quién prefiere usted: Daniel Coronell o Daniel Samper Ospina?

N.G.: Depende. Si yo me quiero reír un ratico y ver el país cómico me leo al hijo de Daniel Samper; si quiero ver lo de denuncia, leo a Daniel Coronell, o a María Jimena Duzán o a algunos otros columnistas como Faciolince (…). Mi predilecto es el periodismo de denuncia, el que ha sacado muchas cosas a la luz. ¿Qué tal donde no existieran esos periodistas? [risas] (sic).

Á.B.: Para usted, ¿qué es la cultura?

N.G.: La cultura es una parte muy importante del ser humano, es ese componente que lo ayuda a su realización personal (sic).

Á.B.: ¿La política se charla mejor con vino o con whisky?

N.G.: [Risas y silencio] Yo creo que con whisky; pero lo digo en un tono jocoso, porque uno se toma un whisky y empieza a arreglar el país [risas]. Ya con el segundo, dices: “el problema es éste y la solución es ésta”. Entonces, la política es mejor con el whisky. (sic).

N.R.: Entonces, ¿el whisky con amigos o solo?

N.G.: Con amigos, indudablemente, de hecho uno a veces trabaja tanto que extraña tener un poquito más de contacto y de esparcimiento con los amigos y tomarse unos buenos whiskieys, a veces lo hacemos con asadito, pero como soy tan mal tomador … [risas] (sic).

Á.B.: Con la familia se viven momentos, como ¿cuáles?

N.G.: De alegría, como en el trabajo, son espacios muy valiosos. De hecho, a veces estoy aquí y quiero irme a mi casa corriendo, porque me hace falta mi señora, mis hijos. A veces, cuando estoy viajando quiero llegar ya. Por mi trabajo he tenido que viajar mucho y extraño mucho a la familia, y, a veces, estoy en la casa y me hace falta el trabajo. Con ambos paso momentos únicos (sic).

N.R.: ¿Cuál es la frase con la que usted más se identifica?

N.G.: Hay varias. Anteriormente me gustaba mucho una que es “tarde se olvida, lo que se aprende por mucho tiempo”, de Séneca. Pero nada distinto a la verdad, me gustan mucho las frases de Uniminuto [risas]. Como se dice popularmente no quiero ni “lamber” ni nada de esas cosas, pero me he compenetrado tanto con esto y porque yo soy así, muy servicial: “que nadie se quede sin servir” (sic).

Á.B.: ¿Qué es mejor, el honor o la eternidad?

N.G.: [Suspiros] Yo creo que el honor. La eternidad es una cosa que nos hemos inventado… ¿Cuál es la eternidad? Cuando yo me muera y ya no esté, que hablen de mí. Yo creo que el honor en el buen sentido de la palabra, es responsabilidad y ética (sic).

N.R.: Si se le concediera un deseo, ¿qué pediría usted?

N.G.: Volver a nacer. Yo la paso tan contento, que no quisiera irme. No digo que le tengo miedo a la muerte, porque hay que aceptarla. Pero digo mil y mil veces, volver a vivir (sic).

Á.B.: ¿Cómo se ve en un futuro?

N.G.: [Suspiros] Difícil, muy difícil, porque yo también me hago esa pregunta. De hecho, les voy a contar una cosa: no sé si sería bueno que quedara aquí [risas], yo ya me pensioné. Duré ocho o diez meses sin trabajar y no fui capaz, no pude: me enfermé. De hecho, me enfermé mucho de los brazos, porque no podía estarme quieto, ese es mi problema. Entonces, no sé qué voy a hacer en el futuro, yo quisiera trabajar, trabajar y trabajar (sic).

N.R.: Director Néstor Guarín, envié un mensaje para todos los lectores:

N.G.: Pienso que en esta entrevista me han conocido un poquito más y espero, y lo digo con toda sinceridad y honestidad, se note en mí lo que quisiera ver todo el mundo, que es la alegría, la tranquilidad, el buen ánimo, la amistad, el humanismo y todos esto que hace parte de mi vida. El mensaje es que nos espera un mundo mejor para todos, si somos más sencillos, más humanos; de manera, que el mensaje va cargado de felicidad, de mucha alegría. Hay muchas adversidades; pero para eso estamos, para superarlas. ¡Buen porvenir para todos! (sic).

Muchos son los matices que acompañan la descripción de Néstor Guarín: su dedicación al trabajo y a la administración, su vocación por el arte de enseñar, su contacto con los que lo rodean y su particular y fino talento al hablar de música, en especial, de la clásica. Si bien es una persona muy ocupada, es también padre de familia y un hombre con sentido humano y social muy amplio. Esperamos que, así como nosotros, puedan conocer más del silencioso y alegre director de la Corporación Universitaria Minuto de Dios.

Por: Ángela Bermúdez – Nicoll Reyes

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *