V Encuentro del Festival del Maíz

Jóvenes mantienen un espacio cultural para el desarrollo humano.

Aura y Carolina

Por quinta vez se realizará el Festival del Maíz, organizado por estudiantes de la Universidad de Cundinamarca (UDEC) seccional Girardot, un prestigioso evento entre universitarios, alumnos de colegios y comunidad en general. Para 2016, tiene como propósito vincular a las otras entidades que ofertan programas de educación superior, con especial invitación dirigida a la Corporación Universitaria Minuto de Dios, al Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA), a la Universidad Piloto de Colombia (UPC) y a la Escuela de Artes y Letras (EAL), en aras de contar con el apoyo y participación de dichas instituciones.

El certamen se viene realizando desde 2013 en las instalaciones de la universidad pública con el fin de incrementar un espacio para la cultura. Luz Dary Gonzales Castillo, coordinadora de Bienestar Estudiantil, exclamó que “los estudiantes que tienen ideas de construcción de procesos formativos académicos ingresaron en el primer festival y conformaron un grupo; buscaron el apoyo de partes externas, de sociedades alternativas con apoyo de la administración de la universidad. En este festival se espera hacer una actividad académica totalmente diferente con apoyo progresivo para el bien de nuestros educandos” (sic).

El evento que se piensa realizar los días 10, 11 y 12 de mayo con la participación de los estudiantes y el apoyo del cuerpo docente y Bienestar Estudiantil, ofrece deporte y cultura; además, de colaboración en refrigerios y carpas para la logística; el alma máter demuestra el enfoque social y cultural que quiere incentivar no sólo en los mismos alumnos, sino también en los demás ciudadanos de Girardot, ya que el maíz es un producto tan importante nacionalmente y no se está aprovechando como debe ser.

En la actualidad, el maíz es el cereal cuyo cultivo ocupa la segunda mayor extensión en Colombia, 538.569 hectáreas en 2004 con una producción cercana a 1,8 millones de toneladas, según los resultados de la Encuesta Nacional Agropecuaria del proyecto, Departamento Administrativo Nacional del Estado (DANE) y el Sistema de Información de Sector Agropecuario Colombiano (SISAC). El área está distribuida entre dos tipos: maíz blanco que ocupa el 33,2%, y maíz amarillo con el 66,8%. El primero dedicado preferentemente al consumo humano y el segundo, al consumo animal, para la fabricación de alimentos balanceados. La importancia que tiene los diferentes productos alimenticios del maíz son resaltados durante los tres días del festival.

“Los estudiantes alientan el consumo de mazorca y chicha en días de festival para no olvidar su cultura”: Luz Dary Gonzales.

Los que conforman el comité organizador del festival buscan un enfoque sociocultural orientado hacia la diversidad del maíz y también, dentro de él, se realiza una cátedra para la paz. Natalia Piza, estudiante del Comité Representativo, afirmó que “el Festival del Maíz es un proceso arduo y laborioso; pero vale la pena, porque busca rescatar la cultura en la zona del Alto Magdalena y Girardot” (sic). Los primeros encuentros del festival, sólo tenían alta trascendencia dentro de los mismos estudiantes de la Universidad Cundinamarca y ahora se ha ido fortaleciendo en los demás discentes de otras universidades de la región.

Con la participación de los demás claustros de educación superior, se quiere realizar un campeonato deportivo, donde se generen espacios de interacción social para poner en común temas que deben ser valorados desde una perspectiva crítica, como lo es la cátedra de la paz y la cultura. Se logra evidenciar la participación de todos los educandos de la región unidos por un beneficio propio. Aunque no todo es perfecto, pues el escenario se presta para otras acciones que lo desprestigian y generan inconformidad al desvirtuar el empeño de integración estudiantil.

Al respecto, Camilo Jiménez, estudiante de Ingeniería Ambiental de la Universidad Cundinamarca, aseveró que “he asistido en dos ocasiones al festival y es un buen espacio de interacción social; dan refrigerio y permite conocer el valor que tiene el maíz; pero también se presta para que ciertos alumnos consuman sustancias alucinógenas detrás de las canchas” (sic).

En aras de encontrar un desarrollo cultural, la UDEC apoya la iniciativa dentro de las instalaciones, dejando que personas ajenas asistan y conozcan acerca de ella, con el propósito de que sea cada vez más prolífico y se vuelva un acto patrimonial, en el que se destaque una serie de proyectos y actividades que desempeñan jóvenes que no han dejado de soñar y pensar como apostar por la paz; constituyen cantos de esperanza, que reflejan el compromiso que tienen aprendientes con la cultura y el conocimiento de las tierras del Alto Magdalena.

aura

Por: Aura Galeano – Carolina Durán 

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