Un infierno sin estar en el encierro

Sufrimiento de una madre

“Las personas buenas no deberían pasar por esta triste y horrible situación, es injusto”: Janeth Díaz

El amor de una madre es tan infinito y puro, que está destinado y preparado para pasar por toda clase de situaciones, incluso, las que traspasan la barrera de lo lógico. Aquí contaremos la historia de Janeth Díaz, oriunda de Girardot, quien es una mujer humilde, trabajadora, madre y padre de dos hijos, por quienes ha dado su vida para sacarlos adelante y que no pasen necesidades. Sin embargo, el destino le tenía preparada una mala pasada que cambió el apacible rumbo que llevaba esta familia.

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Janeth trabaja en un plantel educativo de Girardot, en el área de servicios generales. El docente de matemáticas Gerardo Pulgarín, al referirse y dar un concepto de ella como compañera laboral, manifiesta que “es una persona agradable; aunque no llevamos una relación de amistad estrecha, es ameno hablar con ella cuando tenemos los espacios, es decir, en los descansos o en las horas que tengo libres. Considero que es responsable, dispuesta a colaborar; pero sobre todo, nunca la veo con mala actitud” (sic).

“Es triste decir que la vida como madre no es color de rosa y más como me ha tocado a mí, que también hago el papel de padre”. Janeth Díaz

La vida de Janeth no ha sido fácil y menos su rol de madre, ella expresó que “cuando uno tiene hijos quiere lo mejor para ellos y si se puede se les da; pero es duro porque al existir irresponsabilidad y ausencia del padre, como en mi caso, que él nunca le dio nada a sus hijos, las cosas se complican. Sin embargo, mis padres me ayudaron y me dejaron vivir con mis niños en la casa de ellos y en la actualidad sigo ahí” (sic).

Así mismo, Janeth agregó que “como pude, trabajando, le di estudio a mis hijos hasta que terminaron el bachillerato. Mi hijo, quien es el mayor, se fue para la Policía a prestar el servicio; él quería seguir la carrera, pero lamentablemente yo no podía pagarle el curso. Aunque era bachiller, se lo llevaron como remiso a Solita – Caquetá. Cuando volvió, se puso a trabajar para ayudarme con las deudas y gastos de la casa; hasta que pasó lo que pasó y cambió la vida de todos” (sic). 

El caso que se le presentó en los primeros meses del año, la derrumbó. Al respecto, Martha García, amiga de Janeth, aseveró que “a ella le ha tocado luchar bastante en la vida, así como pasar por situaciones difíciles, tanto en lo personal, con sus hijos, padres, y expareja como en lo económico. Sin embargo, ella mantiene su actitud positiva y sigue trabajando para salir adelante, buscando un mejor futuro para sus hijos y ahora, más, dado que ella tiene claro que la sociedad será muy dura con su hijo” (sic).

Otra persona allegada a Janeth es el profesor de biología Andrés Ricaurte, quien afirmó que “son muchas las situaciones por las que un ser humano debe pasar. En el caso de Janeth, creo que su corazón de madre es el que le da esa fuerza necesaria para soportar los golpes que ha sufrido. Como mujer, amiga, compañera de trabajo, empleada, hija y -sobre todo- madre, puedo decir que no merece pasar por un hecho tan lamentable como el que pasa con su hijo” (sic).

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Los acontecimientos

El pasado 3 de abril, al hijo de Janeth, (a quien llamaremos “Andrés”, por cuestiones judiciales), salió de su casa con unos amigos, sin saber lo que iba a suceder. “Me pidió permiso y accedí. En la noche lo llamé pero no contestó. Al otro día, por fin me comuniqué con Andrés y me dijo que lo tenían detenido por un supuesto robo. Me dirigí a la Estación de Policía de Girardot; al llegar, el papá de un amigo de mi hijo me contó que a mi muchacho lo dejaban libre a las dos de la tarde” (sic), relató Janeth.

Ella quedó tranquila, pero esa información no era tan cierta. “Cuál sería mi sorpresa, que al llegar a esa hora ya lo habían trasladado a la Fiscalía, lo estaban procesando para meterlo a la cárcel. La fiscal encargada en ese momento, le leía los cargos, en este caso, ‘hurto agravado calificado’. Supuestamente, mi hijo y sus amigos robaron dinero en efectivo, celulares y otras pertenencias de tres turistas, quienes se encontraban tirados durmiendo en el Parque Simón Bolívar. Pero a ellos jamás les encontraron los artículos sustraídos, tampoco armas; así quedó en el informe de la Policía” (sic), agregó Janeth.

La denuncia de los turistas, quienes eran vendedores informales de manillas, complicaron la situación de Andrés y lo condenaron a dieciocho meses; pero con un preacuerdo le tocó a Janeth, además, pagarle un millón de pesos a los afectados. “Me puse a llorar, me parecía injusto –afirmaba compungida-. Mi hijo no secuestró ni mató a nadie, tampoco había evidencia concreta de que él fuera uno de los ladrones y, sin embargo, lo condenaron. Creo que todo acabó para él, dónde va a encontrar trabajo cuando salga; lo van a señalar y, lo peor, lo van a mirar con desconfianza” (sic).

El caso de Janeth fue analizado por Diana Cortés, psicóloga profesional de Apoyo de Coordinación de Permanencia de la Uniminuto, quien aseveró que “esta madre debe pasar por un proceso de sensibilización, es decir, por un acompañamiento que le ayude a generar paz interior y resignación ante los hechos. Además, debe fortalecerse para que cuando su hijo salga pueda brindarle su amor y apoyo; y entre los dos sanen sus heridas y sigan con sus vidas. Ellos sí pueden salir adelante, es sólo que se encuentran en un estado de negación por la injusticia a la que han sido sometidos” (sic).

Por: Sandra Rubiano – Álixon Larrota

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