Sin plenos derechos

“La adopción gay no es aceptable”: Henry Trujillo

Integrantes de la comunidad LGBTI y habitantes de Agua de Dios se oponen rotundamente a romper el esquema regular de la familia colombiana.

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En días pasados, la Corte Constitucional colombiana respaldó la adopción de menores por parejas del mismo sexo, hecho que conmocionó al país. A pesar de vivirse la segunda década del siglo XXI, el conservatismo prevalece y está arraigado en la piel de la mayoría de la población. Las reacciones no se hicieron esperar y de inmediato los directamente implicados en la discusión, pertenecientes a la comunidad de Lesbianas, Gays, Bisexuales, personas Transgénero e Intersexuales (LGBTI) celebraron la noticia, pero sus contradictores salieron a las calles para manifestar su inconformidad. La problemática se enfoca sobre los derechos de los niños, pues la prioridad es su bienestar.

En pequeños municipios como Agua de Dios, aún en sus habitantes se escucha el eco de la decisión estatal, el desconcierto es tal, que miembros de la comunidad LGBTI como Henry Trujillo, deja al descubierto su opinión frente al fallo que cambiará la composición familiar corriente. “No estoy de acuerdo que entre parejas homosexuales nos casemos en una iglesia o nos permitan adoptar niños. Primero porque la ley de Dios lo ordena; segundo, hay muchos integrantes de nuestro gremio que les gusta embriagarse y llevar una vida descontrolada; ello sería un mal ejemplo para estos niños” (sic).

La controversia tiene diferentes puntos de vista, Óscar Delgado, docente del Colegio Departamental Salesiano Miguel Unia de Agua de Dios, expresó que “un mundo en el cual promulgamos la igualdad de derechos y el respeto a la diferencia debe ser coherente con lo que estamos viviendo, pues ello nos indica que encontramos un nuevo horizonte hacia estas perspectivas y nuevas formas de vida. En algunas ocasiones, pensamos que los gays no son dignos de estar dentro del núcleo de nuestra sociedad y que tampoco pueden participar en ciertas actividades de la vida pública, como el de tener una familia propia” (sic).

La situación se complejiza según argumenta el psicólogo Edwin Perilla, porque “primero, la adopción no se ha configurado como un elemento estructural que beneficie a las personas; el simple hecho de ser adoptado tiene repercusiones para todo individuo”. El Instituto Colombiano de Bienestar Familiar tiene lineamientos para cualquier pareja heterosexual u homosexual que desee adoptar, por lo que sólo el cambio de mentalidad de la humanidad despejará el horizonte. “La condición sexual de los padres no interfiere en el proceso de crianza de sus hijos, pero su seguimiento debe ser detallado; todo por el bienestar de los infantes”, indicó Perilla.

La población aguadediocense aún se siente reacia a todo el debate, pero tiene definido la composición que de una familia cree es la correcta. Lucy Serrano, residente de la jurisdicción, exclamó que “cada persona tiene el derecho a escoger su sexualidad; pero en cuanto a que puedan adoptar un infante, lo normal es que sus padres sean un hombre y una mujer. Además, las parejas homosexuales pueden tener sus hijos biológicamente y criarlos como lo deseen, pero con respeto y amor”. La polémica estará siempre presente y la aceptación dependerá del tiempo y las interacciones.

Por: Brain García, Juan Cubillos

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