Quien persevera alcanza

Un héroe contemporáneo

“Si realmente crees que el medio ambiente es menos importante que la economía, intenta aguantar la respiración mientras cuentas tu dinero”: Guy McPherson, profesor de recursos naturales y ecología.

Después de culminar su jornada laboral, Orlando Cortés, docente de Filosofía y Ciencias de la Religión del Colegio Antonio Nariño, de Apulo – Cundinamarca, se dirigía a casa caminando por las calles vacías y desoladas de aquel recóndito pueblo. Sí, vacías, tal cual como las pocas cestas de basura que hay en el sector urbano. Desde su llegada a la jurisdicción el 8 de enero de 2006, la basura estaba bajo sus pies. Las salidas pedagógicas con los discentes de los diferentes grados de secundaria cambiaban drásticamente a jornadas de recolección de residuos plásticos, vidrios y demás.

Los días transcurrían y desde su llegada, Orlando tenía un interrogante que lo intrigaba: ¿Qué se hará para ayudar a disminuir la contaminación ambiental y mejorar la calidad de oxígeno en este municipio? Aguardaban días de tormenta y de sol inclemente, que colaborarían en la tarea de generar impacto social en la comunidad apuleña. Casualmente, la lluvia fue partícipe en aquel día; el cielo se tornó de color grisáceo, algo similar al color de la contaminación en las grandes capitales del mundo. ¿Quizás casualidad o alguna premonición? El tiempo daría la respuesta…

“La gran cantidad de basuras y escombros arrojados, tanto en el área urbana como rural de la jurisdicción, siendo estos reutilizables, ¡es un atentado al medio ambiente!”(sic), manifestó Cortés.

Suelen decir que en ocasiones de precipitación las ideas fluyen sin cesar.  Nuestro protagonista empezaba a visualizar proyectos que repercutirían positivamente en su entorno. Sin embargo, -empezar no sería tarea fácil- se carecía de valores esenciales: sentido de pertenencia, actitud emprendedora e interés por parte de la comunidad. ¿Cómo empezar a influir en la población, en mis compañeros de trabajo y estudiantes? Para ello tendría que crear estrategias innovadoras que generarían concienciación. “Todo a su debido tiempo, calma y perseverancia que todo llegará”. es la frase insignia de Orlando y quizás tuviere razón.

Mientras tanto el ‘bello terruño’ seguía teniendo serias problemáticas ambientales. “La gente no tiene cultura ciudadana. Por su parte, los entes locales no influyen de manera significativa; si bien hay limpieza en sectores es debido a la gestión por parte de líderes comunales que se apropian de las problemáticas” (sic), comentaba con ilusión y desesperanza a la vez Hernando Rodríguez, poblador y líder de las juntas de acción comunal del sector urbano.  Estos dos aspectos le generaban bastante incertidumbre: «Es una situación tan preocupante que a mediano e incluso a corto plazo repercutiría en la población», recalcó el lugareño.

El panorama no era nada alentador, la falta de gestión era notable. El resultado era visible en cada cuadra de diferentes sectores por los que caminaba.  Los escombros y botellas plásticas eran el común denominador: “Aquellos podrían ser reutilizables”, solía decir Orlando al observar tal situación.  Su vínculo de amistad y en particular con los miembros de las juntas comunales  le permitían presenciar lo sucedido y tener información a la mano. “Era necesario emprender proyectos de reciclaje y jornadas de cuidado del medio ambiente lo más pronto posible”(sic), expresaba con aparatosa emoción, la cual era delatada con un llano carcajeo.

Ad portas de iniciar un cambio que traería beneficio

Si bien hay un proyecto liderado por la Alcaldía del municipio llamado “Cicla Recicla”, que tiene como función primordial fomentar buenos hábitos en lo que refierea reciclar y crear objetos de uso cotidiano, no era suficiente; se necesitaba ir más allá de proponer.  “Se necesitaba corazón y mi amigo Cortés vaya que lo tenía. Me es imposible olvidar aquella ocasión donde le han mencionado que su proyecto no era posible de realizar. Permítame decirle que nada es imposible para ese caballero” (sic), menciona Hernando Romero, quién simpatiza con las ideas ecologistas de Orlando.

El talento sería el factor clave para desarrollar los proyectos que venían en camino.  El 22 de febrero de 2007 inició con todas las de la ley el proyecto de reciclaje en el recinto educativo y la jurisdicción.  Éste tenía el objetivo de generar conciencia y ante todo sentido de pertenencia por el espacio que a diario transitaban dentro y fuera de las aulas, tanto lugareños como estudiantes. «Esto va más allá de recolectar basura para generar conciencia, se necesita tener amor por lo nuestro, por nuestro territorio y esto acarreaba más compromiso teórico que práctico» (sic).

La sorpresiva propuesta dejó atónitos a propios y extraños.  ¿Podría funcionar el proyecto? Se preguntaban curiosos e interesados; no obstante, los aplausos y buen augurio por parte de compañeros de trabajo, amigos, algunos residentes del pueblo y estudiantes comprometidos se hizo notar.  Claro está, no era cantidad lo que interesaba, sino calidad, haciendo referencia a la gran demanda de personas que ignoraban el proyecto, el cual a medida que iba transcurriendo y teniendo un  impacto en el medio ambiente, empezaba a dar resultados, como la creación de cestas, materas, sillas e, incluso, juegos didácticos.

El proyecto de reciclaje empezó a abarcar los sectores urbano y rural, trayendo consigo un beneficio para la población en general. “Fomentar el hábito de reciclar e informar respecto del  proceso de éste, es una gran tarea.  No era fácil concientizar” (sic), destacaba Orlando.  Es así que la Secretaría del Medio Ambiente decidió tomar parte, empezando a utilizar las TIC como herramienta de divulgación información y sensibilización de la importancia de reciclar.  Sin embargo, el apoyo no era suficiente.  Suelen decir que la perseverancia y dedicación continuas hacen que los proyectos jamás desfallezcan…

A pesar de no haber un notable apoyo para la iniciativa, sigue a pasos agigantados.  Los habitantes del pueblo se empiezan a vincular con la causa y “vaya que es emocionante ver mi colegio y municipio irradiar con luz propia.  El sentido de pertenencia e importancia de esta labor ya se transmite en cada curso y en las nuevas generaciones”. Solamente queda darle tiempo al tiempo para seguir viendo resultados.  Orlando Cortés siempre busca dejar huella en el lugar que se encuentre,  todo un héroe que ¡la ha sacado del estadio!

Por: Karen Gil – Jhon Patiño 

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