Proselitismo Político

En época electoral a las obras les salen dueños

Una habitación de 4 por 4, con paredes húmedas albergaría aquella noche de julio de 2012, la delegación de corbatas finas colgadas provenientes de la capital de la República. Se fueron instalando en el aposento ofrecido por el cabildante municipal. Los cuatro visitantes habían cumplido con una jornada extensa de trabajo, su misión era proyectar el embellecimiento del Parque Simón Bolívar de la “Ciudad de la Esperanza”; un sitio abandonado por las administraciones locales anteriores. La última vez que se intervino fue hace diez años, para retirar el óxido y la placa sulfatada del monumento hecho en cobre de nuestro Libertador.

Esa mañana el trabajo de campo no superó los 120 minutos: algunos registros fotográficos y medidas técnicas convencionales fueron suficientes para levantar el acta de certificación que justificaría la visita de los tres ingenieros civiles y el arquitecto enviados por el exdiputado de Cundinamarca, José Ignacio Bermúdez, y recibidos por su amigo político, el concejal Germán Valdez. El motivo de la visita no era otra cosa diferente que el cumplimiento de compromisos pre-electorales adquiridos por el exparlamentario y el corporado.

Era el primer día de cinco que debía durar la elaboración de los prediseños para la restauración del parque, y las botas de los foráneos aquella noche dejaron huella en aquel cuarto aislado de la casa de doña María Elvira, suegra del concejal. “Tomamos cerveza hasta que nos supo a feo, bailamos en medio de la lluvia, comimos sancocho y morcilla; era lo menos que podía hacer. Tenía que atender por lo alto a los recomendados de mi doctor Bermúdez” (sic.), indicó el corporado Germán Valdez.

Durante los cuatro días siguientes la comisión delegada adelantó los estudios previos que serían finalmente entregados al ingeniero Édgar Rodríguez, jefe de Planeación de la Administración local. “En agosto de 2012 se radicó el proyecto en el Fondo Financiero de Proyectos de Desarrollo (FONADE) y, a partir de ese momento, iniciamos la gestión de los recursos para darle viabilidad a este proyecto”, dijo el funcionario. La obra de remodelación estaba por el orden de 500 millones de pesos, de los cuales el municipio debía cofinanciar 150 millones

Parque Simón Bolívar del municipio de Agua de Dios (2005). Foto: Alejandra Lozada
Parque Simón Bolívar del municipio de Agua de Dios (2005). Foto: Alejandra Lozada

Los recursos se patinan con los que se llevan los votos

Para agosto de 2013 el proyecto era sólo una carpeta empolvada que reposaba como muchos en el archivo de FONADE. Después de un año de evasivas, el exdignatario resucitó entre las cenizas y confirmó tras una llamada telefónica que estaría en Agua de Dios la primera semana de septiembre, con el proyecto en la mano para hacerle algunas correcciones y con la buena noticia de que la disponibilidad presupuestal ya había sido aprobada. Septiembre llegó y con él, Bermúdez.

En esta oportunidad la cerveza fue remplazada por el Whisky; la habitación húmeda por la cabaña V.I.P., del Hotel Royal del municipio, y el sancocho por un pescado de mar bañado en salsa bechamel, lo único que no cambió fue la fuente patrocinadora de estas atenciones. “El doctor Bermúdez le cumplió a Agua de Dios, especialmente, a quienes le ayudamos hace unos años en su candidatura a la Asamblea, a diferencia de otros que se llevan los votos y al otro día cambian el número celular”, remarcó al cabildante Valdez.

<< Para agosto de 2013 el proyecto era sólo una carpeta empolvada que reposaba como muchos en el archivo de FONADE >>, relató Antonio Prieto, presidente de la Asociación de Juntas de Acción Comunal

El proyecto que mejoraría la infraestructura del Parque Simón Bolívar tendría que esperar un año más, el presupuesto del referido de sexta categoría es paupérrimo y el dinero que debía financiar el ente territorial por recursos propios era una utopía. El presidente de las Juntas de Acción Comunal (ASOJUNTAS) de Agua de Dios, Antonio Prieto, manifestó que “en vista del recurso faltante para cofinanciar, y aprovechando la cercanía con la Dirección de Acción Comunal Departamental, gestioné con esta dependencia los 150 millones para hacer viable el propósito”.

Oportunismo electoral

Fueron tres años de larga espera para que la obra iniciara y con ella dos contiendas paralelas entre dos líderes políticos locales. Se disputaban una curul al Concejo y los méritos de la consecución de recursos para tan esperado proyecto. El cabildante Valdez y el líder comunal Antonio Prieto iniciaron una guerra verbal por barrios, veredas y medios de comunicación locales. Sandra Martínez, presidenta de la Junta del barrio Simón Bolívar, aseveró que “es increíble que estos señores en lugar de vigilar que se cumplieran los términos contractuales del proyecto, se hayan dedicado a difamar el uno del otro” (sic).

Parque Simón Bolívar (2015) Foto: Adriana Judith Sánchez
Parque Simón Bolívar (2015). Foto: Adriana Judith Sánchez

La comunidad del sector actuó como ente veedor en todo el proceso de remodelación del parque. “Desde el momento en que inició la obra han existido irregularidades. El contratista se comprometió a instalar nueve bancas y sólo instaló cuatro, a reemplazar los árboles talados y a dejar nuevamente en su lugar las plantas que estaban en las materas que fueron remodeladas, pero tampoco se hizo”, (sic) así lo dijo Hugo Prada, veedor ciudadano. Lo único que entregaron a conformidad fueron las seis máquinas biosaludables, aunque una de ellas a los pocos días ya estaba incompleta por la inseguridad del sector en horas nocturnas.

La contienda electoral terminó el 25 de octubre; el líder comunal se quedó con la curul, y la comunidad con una fachada de cemento y aluminio que en las mañanas sirve para que adultos hagan ejercicio mientras sus mascotas hacen sus necesidades fisiológicas en las materas desoladas. La macroestructura que “cacareaban” los caudillos para ganar adeptos, se inaugurará en quince días, y mientras eso pasa, los veedores están de acuerdo y pronuncian el unísono que Agua de Dios ya no es la “Ciudad de la Esperanza” sino el pueblo de “no te lo puedo creer”.

Por: Alberto Olivero Góngora
Por: Alberto Olivero Góngora

Por: Alberto Olivero – Adriana Sánchez

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