Las Torres de Girardot

Para quienes le entra todo por los ojos es muy grato mirar y ver cómo crece nuestra ciudad hacia arriba. Se ha iniciado la “era de la verticalidad” en mi bella Girardot. Los edificios alcanzan la altura a una velocidad asombrosa, debido a los adelantos a portados por la ingeniería y la arquitectura de lo que hacen gala los constructores inversionistas,  que a buena hora miran a la región con el propósito de traer progreso urbanístico y oportuno para propios y/o extraños.

Para los extraños la opción de adquirir una vivienda  ubicada en el lugar más cercano de la capital donde pueden disfrutar del cálido clima, aire puro y de la piscina al alcance de la mano. Para los propios es la oportunidad de vivir en un apartamento lejos de la superficie, de los árboles y jardines, que por lo general rodean las casas solariegas tradicionales donde han vivido de generación en generación. “casa nueva, vida nueva” suelen decir por ahí.

Hasta aquí, muy bien. Sin embargo, lo digo con conocimiento de causa, las universidades UNIMINUTO, entre otras, ofrecen programas de Ingeniería Civil y Arquitectura, esta última no sé si estará vigente. No dudo de la excelencia académica, por lo que me atrevo a sugerir debido a mi ignorancia, algunas aclaraciones a mi interrogantes.

Se construyen torres en Girardot. Veamos el estudio de suelos… Entiendo que l tipo de terreno de Girardot y municipios aledaños en su mayor extensión es de greda expansiva que se encuentra en el subsuelo; ésta se caracteriza geológicamente por su dilatación con la humedad y se quiebra o craquela con la resequedad, ante lo que infiero que debido a los cambios climáticos el fenómeno se puede presentar con mayor frecuencia.

Entonces, entre los interrogantes están: ¿Cuáles serían los riesgos que acarrea la construcción de edificaciones de diez a quince pisos, cuando este tipo de construcciones demanda cimientos profundos, antisísmicos y todas y cada una de las exigencias  en seguridad? Es una pregunta dirigida a mis queridos estudiantes y profesores de Ingeniería Civil y Arquitectura y afines.

Con todo respeto, y perdonen mi ignorancia. Resulta que he visto y observado también que una vez las torres toman altura en su totalidad, las calles aledañas a ellas comienzan a ser intervenidas y veo a los operarios buscar afanosamente los tubos madre de alcantarillado para hacer la conexión  y lo mismo con las redes de acueducto. Pues bien, ha sucedido esto en las torres de la Reserva del Peñón, altas y muy bonitas para ver. El alcantarillado útil es el del barrio Kennedy, que tiene mínimo 50 años de  existencia… ¿viejito, no…? ¿Estos estudios van antes o después de iniciar la obra? ¿Por qué se interviene la malla vial después de la construcción de 400 apartamentos en la búsqueda de los tubos madre?

Y la última: ¿Se garantizará que habrá agua y energía  eléctrica para tanta gente? Porque eso sí, sombra natural, capa verde, arbolitos que crezcan tan alto no existen ni en el Amazonas, entonces lo lógico es la utilización de aire acondicionado, “acondisoplado” o abrir ventanales de acuerdo con la capacidad económica de cada residente; total, problema de ellos.

En fin, para mencionarlo no más, pues soy alfarera como mis ancestros los Panches y amo la ‘Pachamama’, deidad inca y núcleo del sistema de creencias de actuación ecológico-social entre los pueblos indígenas de los Andes Centrales de América del Sur. Cuando veo tanta greda extraída del subsuelo, rojita, tierna, plástica, mis manos, mis dedos y mi creatividad obedecen al impulso de modelarla en la realización de trabajos artísticos y objetos de cerámica, asimismo como lo hacían los nativos de esta tierra, los cuales intercambiaban a orillas del Río Yuma con los pueblos vecinos.

Los chibchas y pijaos  bogaban en las aguas del río y hacían trueques de ollas y figuras por sal, mantas y alimentos. Bien dice un adagio “Quien no conoce su historia está condenado a repetirla”; por ende, queridos girardoteños vivimos sobre chircales de greda deliciosa. Señores constructores de altas torres de Girardot, un aspecto fundamental en tener en cuenta.

Por: Norma Victoria varón Caicedo, docente de la Universidad Minuto de Dios

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