La voz de un aspirante a la Alcaldía de Girardot

Un día con Francisco Lozano, candidato de ‘corazón grande’

En época electoral, el itinerario de un candidato es tan variable como las decisiones de los ciudadanos a la hora de elegir a sus mandatarios.

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Desde que José Francisco Lozano Sierra emprendió un extenuante camino hacia la Alcaldía de Girardot sus días no son los mismos, ahora transcurren entre visitas, multitudes y ovaciones. Nació el 7 de enero de 1965 en Girardot-Cundinamarca donde cursó sus años escolares, luego migró a la capital para adelantar estudios en Administración de Empresas en la Universidad Libertadores, debido a las pocas oportunidades para formarse profesionalmente en aquel momento.

Nunca antes había estado vinculado a la política. Ni por su cabeza había pasado la idea de ser Alcalde, pero la desigualdad social, la pobre oferta de carreras universitarias y ver a su ciudad inmóvil sin avance ni progreso, fue lo que lo motivó a postularse a la Alcaldía bajo el amparo del partido Centro Democrático. Desde que dio a conocer su candidatura ha tenido el apoyo incesante de amigos, familiares y, en especial, el de su esposa.

Al preguntarle a Francisco cómo es un día en su vida, él responde: “Me despierto, alisto a nuestro bebé para llevarlo a su jardín; luego voy al trabajo donde desarrollo labores sociales. Es un día corriente, como el de cualquier ciudadano”. Cuando habla de su bebé se refiere a su hijo Juan Esteban, fruto del matrimonio con Carolina Jiménez. Aunque asegura que su día es como el día de cualquier habitante en realidad no lo es, pues cada día representa un nuevo reto y un nuevo público por conquistar.

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Sus labores sociales se remiten a la visita ̀puerta a puerta ́ que realiza a cada una de las familias de los barrios de la ciudad, mostrando la imagen de amigo y vecino; de aquél que creció humildemente. El amigo del barrio que nunca se olvida de aquéllos que siempre estuvieron a su lado. Bajo el sol extenuante y de la mano de su esposa y de un equipo colaborador realizan un trabajo meramente autónomo, impulsado por las convicciones que su ética profesional y su ser humanitario designan.

Los ciudadanos quieren un candidato que represente el sentir girardoteño, más allá de la búsqueda de un lucro personal, como lo manifestó Leonor Moncaleano, residente de avanzada edad del barrio La Esperanza “El señor Francisco parece ser alguien maduro y eso es bueno, porque conoce los problemas de la ciudad por su experiencia, no como los ‘niños’ que llegan acá hablando de política” (sic). Quizás la edad reflejada en su ajada expresión es la que brinda un aire de certeza al discurso.

Al pasar las tres de la tarde, con mente, cuerpo y espíritu preparados para la maratónica sesión, Francisco asume un nuevo reto, el de abrirse a esta crónica. La timidez que enmarca su cara no es sinónimo de debilidad discursiva; por el contrario, se encuentra presto para cualquier reto que en el día pueda interponerse. La primera palabra que susurra es un “hola”, adornado con una sonrisa cálida y serena; su atuendo del cual resaltan su poncho en hombro y sombrero aguadeño, impecables en cada uno de sus detalles, lo asemeja a la imagen popular y bucólica del partido del expresidente Álvaro Uribe.

Sin embargo, este aire personal ̀del pueblo y para el pueblo ́ no únicamente lo define por estos días, él no ha creado una imagen o ha inventado un personaje, para su hermana y líder de campaña, Ana Lucía Lozano Sierra, “él es un hombre que ha sido criado con una mano dura, una mano humilde. Es una persona dada a todo el mundo y sin ninguna exclusividad”(sic). La lealtad y el apoyo que brindan los familiares en procesos como estos revelan a los ciudadanos la perspectiva de un gobierno sólido e incluyente. No obstante, se convierte en algo imposible para detractores y escépticos separar lo estratégico de lo verídico.

Francisco sólo espera que estos días de esfuerzo den resultado, que la imagen que ha logrado construir en su campaña permanezca en la memoria de los girardoteños y esto es algo de lo que su esposa Carolina Jiménez está segura, y no exclusivamente por ser su cónyuge sino porque es una ciudadana cansada de las administraciones pasadas, de las manos que han dirigido la ciudad. “El eslogan bajo el cual trabajamos en nuestro partido es ̀Mano dura y corazón firme ́ y es precisamente así como Francisco actuará. Actuando en contra de las irregularidades pasadas y llevando a Girardot hacia un progreso seguro (sic)”, aseguró Jiménez.

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Por el momento, José Francisco Lozano Sierra, aspirante a la Alcaldía de Girardot 2016-2019, confía plenamente en el poder del pueblo, en el poder que tienen para elegir quién los gobernará. Pero está seguro de que aún faltan muchos días como los que ha vivido desde que empezó su campaña: días con la comunidad, días con su equipo, esfuerzo que espera se vea reflejado en los resultados de las próximas elecciones, cuando finalmente sabrá si su pueblo agradeció sus días de sol y lucha.

Por: Jairo Carrillo – Catalina Ricaurte

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