Audiencias y contenidos: ¿por qué arriesgar?

Editorial

Por: Federico José Jiménez Varón, docente de Fundamentos de Investigación.

La falta de conexión, continuidad, o como quiera que se le llame a esa relación entre los estudios de audiencia y la producción de contenidos, puede explicarse desde el punto de vista de los medios masivos de comunicación más consumidos. Se considera que los intereses de las partes involucradas en la relación comercial son los que determinan las prioridades en la agenda de las decisiones ejecutivas; muchas veces es el interés de los anunciantes  el que prima sobre la generación y la creación de los contenidos transmitidos.

La calidad de estos últimos es una cuestión que se obvia o se cuestiona poco, cuando todo va bien en términos de audiencia y se cree que si el público acompaña al producto es porque éste es de buena calidad. Esto no siempre es verdad y abundan los ejemplos. Tal relación entre calidad de contenidos y audiencia es un tema de estudio que genera más interés en los académicos que en los encargados de la industria.  Las preguntas que se hacen los de un lado, son muy diferentes a las que se hacen los del otro.

Mientras los primeros se cuestionan con Barbero, qué hace la gente en su vida con los contenidos de los programas que consume. Los segundos se preguntan qué deben hacer para que consuman más lo que producen. Así, mientras de las respuestas al primer tipo de interrogaciones salen libros y artículos que nutren las discusiones académicas; de las respuestas al segundo tipo salen estrategias de mercadeo y campañas publicitarias, tendientes al fortalecimiento del entretenimiento como industria comercial y cultural.

De este modo, la pregunta por la calidad de los contenidos y su relación con el compromiso de los medios respecto de la formación de una ciudadanía democrática y tolerante, sólo preocupa a la industria cuando la audiencia deja de acompañar o cuando las preferencias de consumo cambian y/o son reemplazadas por otras; lo triste es que estas preferencias muy pocas veces tienen que ver con las versiones académicas de esos valores.

Esta es la razón por la cual mientras los ‘realities’ y las novelas se sigan vendiendo, se seguirán haciendo. En este sentido, los medios de comunicación más consumidos, sobre todo la televisión, son industrias conservadoras, ya que sus audiencias también lo son. La industria del entretenimiento convencional no encuentra ninguna buena razón para modificar el contrato de expectativas entre el canal y su público, no necesitan correr ese riesgo. Por ende, siguen haciendo la misma novela y el mismo concurso una y otra vez: ¿acaso no se jactan de ello? o ¿somos los ciudadanos en nuestro rol de audiencia, quienes deberíamos tomar la iniciativa de modificar ese contrato? o ¿debemos entender primero en qué consiste ese statu-quo y luego migrar hacia los productos de entretenimiento e información digitales, que aporten a la sociedad?  En conclusión,  solo  dime qué contenidos consumes y te diré qué tipo de audiencia eres.

Un comentario en “Audiencias y contenidos: ¿por qué arriesgar?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *